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Tratados y mentiras económicas


Ninguna sociedad puede alcanzar la prosperidad si sus políticos y economistas insisten en desafiar los principios básicos de la ciencia económica, recetando medidas que sólo empobrecen a la población. Lo que escribieron recientemente en el diario La Nación sobre el Tratado con Canadá Antonio Burgués, Francisco Chacón, Jorge Cornick, Dennis Meléndez y José Rossi -economistas, ex ministros y políticos influyentes- es un buen ejemplo de las mentiras económicas que tanto daño hacen en América Latina.
Mantienen que el Tratado "establece términos en particular generosos, al abrir de inmediato el acceso a ese mercado (Canadá) para el 86% del universo arancelario, mientras que la apertura del mercado nacional es mucho más limitada y gradual: los bienes que podrían competir con la producción costarricense tardarán 14 años en ser desgravados. Este acceso al mercado canadiense beneficiará de inmediato a los productores nacionales de atún, azúcar, cuero, frutas, jugos, pescados, plantas, minivegetales, prendas de vestir y pintura, entre otros artículos." Lo que estos señores aplauden es que algunos empresarios costarricenses logran así mayor acceso al mercado canadiense, pero el pueblo de Costa Rica tendrá que esperar 14 años para beneficiarse de la eliminación de la protección arancelaria que gozan otros empresarios costarricenses, lo cual claramente perjudica a los consumidores en nuestro país.
Bajo un verdadero estado de derecho, todos los individuos tienen los mismos derechos ante la ley. En el campo económico, todos deben tener igual libertad para producir bienes o servicios (escoger la actividad económica de su preferencia) e intercambiarlos por otros producidos en cualquier parte del mundo. Bajo esta premisa, resulta improcedente, inmoral y denigrante que nuestro gobierno firme un tratado con otro país en el cual se establece que ciertos productores (los de atún, azúcar, cuero, etc.) pueden comerciar libremente, mientras los consumidores deben esperar 14 años para beneficiarse del Tratado. Durante ese lapso habrá una transferencia anual de recursos de los consumidores a los productores, lo cual implica impedir que miles de pobres se alimenten bien. Muchos sufrirán de desnutrición o procrearán niños con defectos físicos y mentales irreversibles. Ante esta realidad, ¿cómo pueden decir los autores que el tratado "establece términos en particular generosos"? ¿Generosos para quién? Los autores afirman que los costarricenses ganan al firmar un tratado en el cual Canadá acepta recibir productos ticos libres de aranceles y Costa Rica acepta recibir productos canadienses desgravados sólo después de 14 años. Los ganadores son los consumidores canadienses y algunos empresarios costarricenses con buenas conexiones políticas, por las que gozarán de 14 años de protección arancelaria, es decir, del sobreprecio que el pueblo tendrá que pagar para consumir esos productos. El Tratado beneficia a los canadienses y perjudica a la mayoría de los ticos, pero con descaradas mentiras económicas tratan de tapar el sol con el dedo.
*Director ejecutivo del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas.
(c)www.aipenet.com

La hermosura del día 22, día por medio de toros, como se llamaba antes, se completó con el concurso de la pollera por la medalla Margarita Lozano. Desfilaron los vestidos más hermosos que puedan imaginar en cinco categorías y de allí se escogió la ganadora por la pollera más hermosa y completa.
Luego salieron en tuna alrededor del parque las polleras, cantantes adelante, tambores y fuegos artificiales. Detrás venía, en un sencillo carro alegórico, la Reina Nacional de la Pollera, escogida una semana antes, con sus damas y la murga. Dos carnavales diferentes: el moderno y el de mis tiempos de infancia y adolescencia y sólo puedo decir que gocé el espectáculo en indicios de no perderse las costumbres de aquella tierra. Santa Librada, qué hermosas tus patronales; cuánto fervor y devoción se desplegó en esos días y vimos mucho amor por lo nuestro, por lo folclórico y lo bello de la península de Azuero. Ojalá se conserve esa devoción y nuestra Moñona siga reinando. ¡Loor a ti!

101 años de Panamá América

 
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