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Tres ejes de la seguridad nacional


En varias ocasiones, altos dignatarios de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), han alertado sobre la fragilidad a un futuro de la Caja de Seguro Social, si en el presente no se concentran algunas medidas, de mal gusto para los cotizantes y usuarios de los servicios que presta esta primera institución de seguridad social.
Independientemente de que estemos de cuerdo o no con el diagnóstico y las soluciones que plantea la O.I.T., lo cierto es que la Caja de Seguro Social requiere de 1. Una mayor base de cotizantes; 2. Dotarse de una mayor capacidad para reproducirse financieramente y 3. Mejorar su desenvolvimiento administrativo y con ello, la productividad. Con relación a este último aspecto, no es tan cierto que exista una contradicción entre el funcionamiento de una entidad centrada en una base filosófica solidaria y los principios o el enfoque toyotista (calidad total).
El marco conceptual teórico, arriba mencionado está precedido del siguiente análisis concreto: Primero: el desarrollo de la Caja de Seguro Social, está íntimamente vinculado al curso de la economía nacional. Una economía que no sea capaz de producir suficientes empleos, afecta directamente a la institución. De allí, que a los principales dignatarios de la Caja de Seguro Social, principalmente su Junta Directiva y el Director, Sub Director General, deberían tener alguna incidencia en el gabinete económico del gobierno. Segundo, la gestión financiera deviene un factor esencial. La Caja de Seguro Social tiene que procurar mejores rentabilidades de su capital. Como cualquier capitalista, debe ampliar su capacidad para intervenir en la vida económica como inversionista. Hoy día, el país cuenta con una gama de profesionales expertos y capaces, en negocios bursátiles, sobre todo en lo relativo a bonos, pagarés, acciones y otros títulos valores. Además de ello, nada impide que incursiones significativamente en el mundo de los negocios hipotecarios. En el país, tres a cuatro bancos, manejan el crédito hipotecario. Además de ello, nada impide que beligere en el negocio bancario, haciendo énfasis en los denominados préstamos blandos y otros negocios asociados a la banca.
Cierto es que existen riesgos, lo que demandará cierta cautela. En el aspecto financiero valdría la pena cierta desregulación en su ley orgánica, haciéndola más flexible; y en tercer lugar, se requiere de un proceso radical de desburocratización, para hacer énfasis en la eficiencia y la productividad, de todos sus componentes.
Como podemos observar, la solución de los problemas de la Caja de Seguro Social, descansa en esta triada de factores. Los mismos tienen que armonizarse, de manera tal, que caminen coherentemente. Lo anterior también da cuenta, que varios son los interlocutores que deberán dar su aval a una política de seguridad social, sustentada en estos ejes y teniendo en cuenta que el resultado final siempre deberá ser la preservación de la filosofía solidaria que caracteriza a la Caja de Seguro Social.

101 años de Panamá América

 
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