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Tres personajes del siglo pasado


Esta semana mis comentarios serán en relación a tres ciudadanos panameños por quienes siento una especial complacencia ante sus permanentes comportamientos individuales, que tiene que hacer con los conceptos casi olvidados de lealtad, transparencia y compromiso.
El primer personaje es Toni Domínguez, sin duda un arnulfista a morir, quien, en mi concepto, simboliza para las presentes generaciones, una de las expresiones más claras de lo que significa lealtad a los amigos. Todavía recuerdo cómo durante el período post-invasión temprano, cuando los socios y allegados a Noriega renegaban de todo lo que oliera a verde olivo, excepto los dólares, este caballero reconocía su amistad con los hermanos Purcell, en una actitud que habla muy bien de sus componentes hormonales derivados de la testosterona. Para nadie es desconocido cómo, gracias a su visión pragmática de la situación coyuntural, evitó que un gran sector de empresarios fueran triturados, y los diferentes partidos políticos convertidos en cenizas por el sentimiento de venganza y persecución propios de la época. Sus palabras en defensa de la señora Presidenta, les recuerda a la multitud de demagogos crónicos que cada cosa tiene su lugar y tiempo y que aquellos que no criticaban los mismos hechos en el pasado, no tienen ahora ni siquiera autoridad moral para abrir la boca.
El ex presidente Guillermo Endara representa la transparencia con que se maneja una persona que expresas sin tapujos ni vocabulario dominguero, la versión de la verdad que anida en su cerebro y corazón. Lo más probable es que casi nunca coincidimos con sus apreciaciones y juicios de la realiad que lo circunda, pero nadie puede negar que se expresa de una manera que no deja espacio a la duda o la interpretación diferente de sus verdaderos sentimientos. En esta sociedad nuestra de fin de siglo, en que se hizo habitual ver a un dirigente lanzarse por tres bloques políticos diferentes en las últimas tres elecciones, una actitud vertical como la del ex presidente Endara no puede si no ser ponderada en su justo valor. Todo el mundo reconoce que de haber estado otro en el poder en 1994, hubiera sido improbable que el ajustado triunfo electoral de quien pregonaba que el pueblo llegaba al poder con él, hubiese sido reconocido. Es innegable también que el irregular estado de las finanzas públicas fue corregido de manera quirúrgica durante su mandato, quizás olvidando un poco la deuda social que lamentablemente se ha ido acumulando en nuestro país de manera creciente e ininterrumpida, desde los tiempos del difunto Omar.
Para terminar, unas palabras sobre mi amigo don Fito Duque. Recuerdo cuando en 1980 yo presidía el Patronato de Apoyo al Ciclo Básico de Chepo y él, sin siquiera conocerme, nos hizo una donación de varios miles de dólares, para que centenares de niños campesinos tuvieran la oportunidad de educarse. Cuando nadie se atrevía a defender a los miembros del PRD en los tiempos de Endara y también en los de Pérez Balladares, siempre se dejaba escuchar la gruesa voz del nieto preferido de Don Tomás, recordando las líneas partidarias y torrijistas que los coros de manzanillos o genuflexos pretendían olvidar por propia conveniencia. No tengo ninguna duda que Fito no tiene pretensión ni necesidad alguna de ocupar un cargo público ni partidario o recibir una prebenda por carecer de la autonomía económica suficiente, lo que le motiva a no permitir que nadie la ordene lo que tiene que pensar, escribir, expresar, actuar o votar. Sin duda, sus actos de rebeldía ante las decisiones inconsultas de las cúpulas partidarias o gubernamentales, las realiza a nombre de los cientos de miles de panameños, quienes desde hace muchos lustros, no encontramos canales de deliberación y mucho menos de participación real, en la toma de las decisiones trascendentales que nos afectan a todos.
Nadie tiene el patrimonio de la verdad, ni es totalmente malo o bueno. En la medida en que sepamos reconocer los valores de quienes nos rodean, no importa si andan en Land Cruiser o Lada, vivan en Samaria o Dos Mares, o veraneen en Punta Barco o Veracruz, sólo de esta manera ayudaremos a construir un mundo mejor para todos.

101 años de Panamá América

 
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