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Tribulaciones de la propaganda electoral


Durante la campaña política de 1994 el Tribunal Electoral vetó varios anuncios publicitarios televisados en los que se pretendía criticar al PRD, simbolizándolo con un grupo de gente que enarbolaba la bandera azul, roja y blanca oficial de ese colectivo. En otro, se vetaba igual la alusión a masacres y desapariciones vinculadas en el anuncio a la misma bandera.
El primer caso fue considerado un "uso no autorizado de símbolos" de un partido ajeno, prohibido por el artículo 185, No. 5 del Código Electoral. El segundo fue considerado como propaganda injuriosa. En ambos casos, criticamos entonces el veto del Tribunal Electoral por las mismas razones que nos corresponde hacer hoy igual con respecto a propaganda del candidato Endara que critica a sus adversarios arnulfistas simbolizados esta vez por una bandera morada primero, y por la imagen de Arnulfo Arias después.
Los símbolos de los partidos equivalen al nombre o imagen de las personas. Les pertenecen y, por ello, nadie debe apropiárselos sin autorización. No obstante, ello no impide que se les mencione - por ejemplo - en una noticia e incluso en propaganda si esa persona es candidata, digamos, a Rector o a la presidencia de una federación deportiva, o a un puesto de elección popular.
Lo que prohíbe el Código Electoral es usar el símbolo o nombre ajeno en provecho propio, lo que no impide que se aluda a los mismos para identificarlo con tal o cual situación u opinión o postura, a favor o en contra.
¿De qué otro modo puede contrastarse una propuesta con otra, si no se permite mencionar a quién propone tal o cual cosa? ¿En qué forma decir que tal o cuál partido está haciendo un planteamiento inadecuado si no se permite siquiera que se le mencione?
Por esa vía, la propaganda electoral se convertirá en aburrido monólogo, en vez de una respetuosa, enriquecedora y deseable confrontación y contraste de planteamientos e ideas. Es allí donde radica el valor de los debates. Y no vemos por qué no llevar el mismo concepto del contraste respetuoso entre contrarios a la propaganda electoral.

101 años de Panamá América

 
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