Tribunal Electoral en el caso Bosco
En lugar de actuar bajo la óptica del Derecho, los magistrados del Tribunal Electoral echaron mano del cálculo político para dejar correr a Bosco Ricardo Vallarino como candidato a alcalde de la capital. En ese momento, finales de abril, víspera de las elecciones, se calentó el debate sobre si al hacerse ciudadano estadounidense en la década de los noventa, Bosco podía ejercer sus derechos políticos en Panamá, como candidato y como elector. Ahora, cuando el aspirante obtuvo los votos necesarios y se alzó con el triunfo, el Tribunal Electoral se encuentra en la situación terrible de tener que negarle la credencial que se ganó, porque no está claro su estatus político.
El proceso promete ser largo y doloroso, tanto para el alcalde electo como para la sociedad panameña, y los Magistrados del Tribunal Electoral son los culpables. Desde el primer momento en este caso, el zigzagueo fue su recurso. No quisieron hacerle frente, con las elecciones a la vuelta de la esquina, y ahora tienen que hacerlo a la carrera, dejando a la comuna sin la persona que se ganó, con los votos, el derecho de regirla.
Si desde un principio se hubiesen puesto los pantalones, ahora el país -porque es el país y no sólo la capital- no estaría pasando por este traumático paréntesis. Dejarlo participar puede haber sido una atrocidad jurídica, pero negarle ahora sus credenciales es una peor.