Tributo del Subdesarrollo
El gobierno de Ricardo Martinelli propone introducir un impuesto único, “flat tax”, que destruirá la capacidad para establecer una política fiscal progresista y redistributiva. La estructura económica de una nación es determinada en gran parte por su sistema de incentivos a la producción, siendo el principal los impuestos, los cuales recompensan y castigan comportamientos económicos. Es deplorable puesto que le roba a Panamá su capacidad de fijar tributos en base a necesidades y aspiraciones expresas, sometiéndonos a los vaivenes de intereses comerciales foráneos y privándonos de establecer una política redistributiva que combata la desigualdad y pobreza. Los tributos han servido históricamente para incentivar o desincentivar el surgimiento y crecimiento estratégico de sectores económicos. Sirve para incentivar mediante tasas favorables a los sectores que conducen a un mayor desarrollo sostenible, e igualmente, sirve para desincentivar mediante tasas mayores a los negocios nocivos a la salud de los pueblos, como el alcohol y las armas y aquellos con mayor capacidad de pago, las transnacionales. Un famoso ejemplo es el del trabajo infantil en Estados Unidos, que al no poder prohibirlo por ley, simplemente se erigió un impuesto del 100% sobre toda empresa que contrate a menores de edad.
Es un impuesto con una tasa único para todas las empresas irrespectivo de su tamaño y actividad. Busca simplificar la recolección de tributos e hipotéticamente facilitar la creación de nuevas empresas, al ser los impuestos más bajos y simples de calcular. Las tasas que está contemplando el gobierno es entre 15 y 20%. ¿Por qué es tan dañino el flat tax? Es un impuesto que beneficia a las grandes empresas y transnacionales, al reducirles irresponsablemente sus impuestos y su deber ante la sociedad. Niega la posibilidad de un impuesto progresista, aquel que tiene una tasa más baja para los que menos tienen, como las pequeñas empresas, y una tasa más alta para los que más tienen. El impuesto único terminará siendo muy bajo, dado que no puede ser elevado porque acabaría con la pequeña empresa, lo cual implica que la recaudación sufrirá una caída. Es importante destacar el valor marginal del dinero en analizar el impuesto único. Para dar un ejemplo, una pequeña empresa que genera 48,000 balboas de ingreso anual y paga 20% de impuesto, lo siente con mucha más severidad que una transnacional que genera 1,000,000 balboas de ingreso anual y el mismo impuesto, ya que el valor de cada balboa adicional que tiene el que gana menos es mucho mas valioso para el. Panamá requiere de un sistema tributario que responda a las realidades del pueblo, donde las grandes mayorías tengan la posibilidad de influir para beneficio propio que tributos tendrá la nación, y que ruta de desarrollo desea seguir. Es nuestro imperativo moral no solo como panameños, sino como seres humanos, rechazar el impuesto único, por ser contrario a los más profundos intereses de la ciudadanía, y avanzar en nuestro compromiso indeclinable con la construcción de una sociedad y economía mas justa y humana.
*Estudiante de posgrado en Gobierno de la Universidad de Harvard.moralespanama@gmail.com.