Triunfó la demagogia
La semana pasada escribí un artículo que titulé: "Por hacer un bien hoy, no hagamos un daño mañana", en el que señalaba mi preocupación con el Proyecto de Ley que está para consideración de los señores legisladores, que pone fin a los esfuerzos de ir creando una conciencia de ahorro en el panameño.
Duele que las mismas personas que ayer lucharon por crear los fondos del SIACAP, que además de constituir el primer esfuerzo serio de llevar a la cultura del panameño la conveniencia del ahorrar, les aseguraba también una jubilación con menos estrecheces económicas, sean los que hoy, sin ningún ambaje y utilizando argumentos demagógicos, los que reniegen de lo que ayer consideraron que era beneficioso para la clase trabajadora del sector público. Es incomprensible también que quienes respaldaron al presidente Pérez Balladares en muchas de las iniciativas que rompieron viejos esquemas y que contribuyeron a darle a su gestión de gobierno un balance muy favorable, sean quienes dan marcha atrás, como es el caso del SIACAP, uno de sus principales logros.
Muchos se preguntan, ¿qué persiguen con esto?. No lo sé, pero huele a pura demagogia y a una mediocridad increíble. Los mismos empleados públicos que ellos creen beneficiar, se darán pronto cuenta que esos legisladores carecen de principio y de solidez y que a la postre, lo que les están haciendo es un gran daño.
La dirigencia política en general, salvo contadas excepciones, está defraudando al pueblo panameño. Este cree cada día menos en ellos y está buscando en ciertos movimientos populares sobrepasar a los partidos, creando situaciones que pudieran ser muy peligrosas para el futuro del país.
Ante la incapacidad que en muchos casos están demostrando la gran mayoría de los partidos políticos del país, le están abriendo por omisión el paso a grupos radicales que no creen en el sistema democrático, pero que tienen la capacidad, aprovechando el descontento colectivo, de aglutinar fuerzas que puedan dar al traste con nuestras instituciones democráticas. La Cruzada Civilista es un ejemplo de cómo el pueblo busca caminos distintos a los grupos tradicionales, por la razón que sea, en su lucha por lograr objetivos. En el caso actual los miles de marginados buscan con desesperación mejorar sus condiciones de vida.
Si los que creen que con la ley que libera los fondos del SIACAP le han resuelto algún problema al panameño pobre, están completamente equivocados; con esta medida, aunque la hayan adorando de algunas arandelas llenas de lirismo, los dineros que pudieran darle un retiro decente a muchos miles de funcionarios públicos irán a parar, al fin de cuentas, a los bolsillos insaciables de unos pocos. Amanecerá y veremos. Como también veremos a los demagogos de siempre buscando los votos de esos a quienes hoy, pensando que le hacen un bien, le están causando un gran daño. Por fortuna el panameño medita y de aquí a las elecciones cuando a esos electores no les hayan quedado ni un centavo de sus ahorros, les negarán su respaldo y le reprocharán su conducta.
Duele que las mismas personas que ayer lucharon por crear los fondos del SIACAP, que además de constituir el primer esfuerzo serio de llevar a la cultura del panameño la conveniencia del ahorrar, les aseguraba también una jubilación con menos estrecheces económicas, sean los que hoy, sin ningún ambaje y utilizando argumentos demagógicos, los que reniegen de lo que ayer consideraron que era beneficioso para la clase trabajadora del sector público. Es incomprensible también que quienes respaldaron al presidente Pérez Balladares en muchas de las iniciativas que rompieron viejos esquemas y que contribuyeron a darle a su gestión de gobierno un balance muy favorable, sean quienes dan marcha atrás, como es el caso del SIACAP, uno de sus principales logros.
Muchos se preguntan, ¿qué persiguen con esto?. No lo sé, pero huele a pura demagogia y a una mediocridad increíble. Los mismos empleados públicos que ellos creen beneficiar, se darán pronto cuenta que esos legisladores carecen de principio y de solidez y que a la postre, lo que les están haciendo es un gran daño.
La dirigencia política en general, salvo contadas excepciones, está defraudando al pueblo panameño. Este cree cada día menos en ellos y está buscando en ciertos movimientos populares sobrepasar a los partidos, creando situaciones que pudieran ser muy peligrosas para el futuro del país.
Ante la incapacidad que en muchos casos están demostrando la gran mayoría de los partidos políticos del país, le están abriendo por omisión el paso a grupos radicales que no creen en el sistema democrático, pero que tienen la capacidad, aprovechando el descontento colectivo, de aglutinar fuerzas que puedan dar al traste con nuestras instituciones democráticas. La Cruzada Civilista es un ejemplo de cómo el pueblo busca caminos distintos a los grupos tradicionales, por la razón que sea, en su lucha por lograr objetivos. En el caso actual los miles de marginados buscan con desesperación mejorar sus condiciones de vida.
Si los que creen que con la ley que libera los fondos del SIACAP le han resuelto algún problema al panameño pobre, están completamente equivocados; con esta medida, aunque la hayan adorando de algunas arandelas llenas de lirismo, los dineros que pudieran darle un retiro decente a muchos miles de funcionarios públicos irán a parar, al fin de cuentas, a los bolsillos insaciables de unos pocos. Amanecerá y veremos. Como también veremos a los demagogos de siempre buscando los votos de esos a quienes hoy, pensando que le hacen un bien, le están causando un gran daño. Por fortuna el panameño medita y de aquí a las elecciones cuando a esos electores no les hayan quedado ni un centavo de sus ahorros, les negarán su respaldo y le reprocharán su conducta.