Tropezar otra vez con la misma piedra
Volvió con sus polvaredas, el tiempo electoral. De aquí a mayo de 2009, los panameños seremos testigos de toda clase de espectáculos, la mayoría de ellos, impúdicos y sin sustancia.
Lo triste no es eso, pues en un mundo perfecto la sociedad debería saber que es poco lo que se debe esperar del grueso de los candidatos. Lo lamentable es que muchos panameños penetran con los ojos cerrados en la batahola, y colaboran con el barullo electorero sin exigir planes concretos, propuestas serias, un diseño de país, y respuestas específicas a problemas, que nada tienen de teóricos.
Pero no. Con la excusa de que es "por gusto" pedir cuentas, la masa se desconecta del tema y se contenta con la bolsa de comida o el centenar de bloques con los que llegan los aspirantes. Luego, el domingo señalado, depositan un voto irreflexivo. Así, con el tiempo estamos todos quejándonos, otra vez, de que los elegidos son una broma pesada.
¿De quién es la culpa, sino de quien los elige?