Tsunami (II)
Cuando Ricardo Martinelli decía que el 3 de mayo habría un “tsunami de votos”, muy pocos analistas le creían. Si bien las encuestas le daban una cómoda ventaja, muchos pensaron que la maquinaria del PRD podría recortar el margen y que el triunfalismo y el comodismo de los jóvenes podría recortar la victoria producto de un mayor ausentismo. Sin embargo, el instinto de Martinelli vio más lejos que los profesionales y reconoció no sólo un enorme margen de triunfo presidencial sino también una clara mayoría legislativa. Esta capacidad de ver más lejos la demostró también cuando decidió, contra todos sus consejeros, aliarse con los partidos tradicionales Panameñista y MOLIRENA sin cuyo apoyo no hubiera producido la polarización que le permitió un triunfo tan contundente.
Lo positivo de todo esto es que el presidente electo ha demostrado un instinto político muy superior al de los expertos que, con mucho éxito, lo han aconsejado; lo peligroso es que Ricardo Martinelli confunda estos dos importantes triunfos de su clarividencia política con infalibilidad. A partir de ahora cada palabra, cada gesto y cada acción serán interpretados por un país expectante y bienpensante, pero que así como le ha reconocido sus aciertos le podría facturar sus errores.