Turbia...y cargada de cositas raras
"En la política es como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal". Edward Kennedy. Hace unas semanas, el Gobierno reveló que durante el primer trimestre los ingresos totales del Estado habían bajado 22%, los gastos aumentaron 4% y había un déficit de 2.2%; por ello, para nivelar ingresos y gastos del Estado el portador de la noticia, sin controlar su nerviosismo natural y con distintas palabras recitaba el mismo discurso que ha dado a periodistas en años anteriores: el Estado impondrá una reducción (contención) del gasto. Por ello, nos anunciaba que la ineficaz administración arnulfista decidió contener el gasto en el renglón de inversiones, golpeando severamente al Ministerio de Educación con 10 millones y a la Caja de Seguro Social con 78.3 millones.
Desde mi butaca, mirando en la pantalla al inexperto abogado que funge de viceministro, le formulaba las mismas preguntas de ayer, de hace unos meses, de hace un año o dos: ¿Por qué no se rebajan los salarios, eliminan los asesores, reducen los gastos innecesarios y lujosos, como viajes y recepciones? ¿Por qué no acaban con el nepotismo? ¿Por qué no venden el avión y la casita de Punta Mala como prometió la propia presidenta? ¿Por qué no eliminan el exceso de burocracia aumentada en la planilla estatal por los nombramientos de los arnulfistas? ¡Son decisiones como éstas las que nos dibujan los trazos exactos no sólo de una administración incoherente, ineficaz y mediocre como la arnulfista sino además, turbia...y cargada de cositas raras!
Los periodistas corrieron a buscar la opinión del Prof. Rubén Darío Carles, ex contralor del gobierno arnulfista del Presidente Endara, quien reiteró lo que había declarado un año atrás en el marco de un debate sobre economía convocado por la USMA. Hoy, como hace un año, Carles recomendó a Moscoso, rebajarse los salarios, pues era imposible pedir sacrificios fiscales si antes la ley no entraba por casa (La Prensa, 31/5/01). Para qué fue eso! La directa respuesta de la mandataria reflejó que los comentarios de Carles aún le molestan pues, entre otras cosas, logran removerle ese viejo sentimiento de rechazo y comparación que hacia ella generó la candidatura presidencial del economista en la campaña de 1994 y que, Moscoso guarda en el archivo íntimo de su historial político, pues contiene las innumerables y desagradables discusiones que sostuvo con muchos de los que hoy están con ella pero que, en 1994, al considerarla incompetente para administrar nuestro país, apoyaron con entusiasmo a Carles. Hace 7 años atrás, muchos de esos que hoy defienden más bien el beneficio y sabor que obsequia la cercanía del poder que la gestión arnulfista per se, así como los -aún- asesores y los ya conocidos ex asesores, la abordaron de mil formas suplicándole, sin éxito alguno, que declinara su aspiración presidencial en favor del experimentado hombre de la corbatita. Sin poder controlarlo, hoy, el sentimiento anti-Carles afloró en la sugestiva respuesta de Moscoso quien no vaciló en enviarle un mensaje en tono desafiante "Yo le sugiero que vayan donde el contralor Weeden porque tiene muchas cositas que decir" (El Panamá América, pág. A2, 2/jul/02).
Las palabras de Moscoso me llevaron a mis valiosos archivos y...encontré hechos que me permiten compartir con ustedes que la administración arnulfista perdió credibilidad casi al llegar al poder; pero la osadía los lleva a no tener mucha cautela para retar a otros gobiernos cuando hay pruebas contundentes de que la actual administración no es sólo turbia...¡sino que está cargada de cositas raras! Es lamentable que el Prof. Carles no nos permita beneficiarnos de su propia lista de cositas que bien podríamos cotejar con la que dice la presidenta guarda el contralor Weeden.
Hoy comparto con ustedes sólo tres ejemplos para que juzguen la administración actual:
1. Una cosita rara que a menos de un año de gobierno arnulfista reportaba el hoy desaparecido diario El Universal el 22/9/00, era la directa acusación de nepotismo que la administración Moscoso imponía sin remordimiento ni vergüenza alguna frente al pueblo pobre que dijo honraría. En cargos diplomáticos 247 allegados arnulfistas habían sido nombrados, revelándose que cuatro clanes familiares controlaban los puestos más importantes en el gobierno del cambio; a saber: Young-Adames, Escalona-García, García-Villalaz y Weeden. Era tal el desconcierto que provocaba el cinismo arnulfista que, el presidente de Transparencia Internacional (TI)-Capítulo Panamá, Fernando Berguido, declaraba con firmeza que el nombramiento de miembros de clanes familiares en cargos públicos era un acto de corrupción que impedía el desarrollo de un buen gobierno por parte de la presidenta Moscoso. Con su peculiar estilo irrespetuoso y vulgar, el asesor presidencial George Weeden defendió con furia arnulfista dichos nombramientos vociferando que los embajadores, cónsules y agregados en sedes diplomáticas que incluían a su esposa y dos hijos, cumplían con los principales méritos para ocupar esos puestos: "militancia política en las filas arnulfistas ( El Panamá América, 10/02/00).
2. El Fiscal Electoral se quedó mudo y el Tribunal Electoral guardó silencio cómplice cuando la mandataria otorgó indulto a Isabel Valencia Pérez, dirigente del Partido Cambio Democrático, mediante el Decreto Ejecutivo No.1 del 3 de enero del 2001, que llevaba la firma del ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora y quien había sido condenado por el Tribunal Electoral a seis meses de prisión por el delito de falso testimonio. La audiencia bajo la ponencia del magistrado Eduardo Valdés del 14/01/99 informaba que los cuatro ciudadanos involucrados y sancionados con seis meses de prisión cometieron delito de perjurio. Los otros sancionados fueron Magin Bonilla, Claribel Hernández y José Pérez; sin embargo, el hecho turbio cargado de cositas raras, típicas del arnulfismo, radica en que la mandataria sólo fue exclusivamente generosa con Valencia Pérez. (La Prensa, 9/ene/01).
3. Turbio, bien turbio y plagado de cositas raras fue el obsequio de rebaja total de la sentencia de 8 años de cárcel del narcotraficante David Viteri, quien había sido condenado por el Segundo Tribunal Superior en 1999 por tráfico de drogas. A pesar de las severas críticas que esta turbia decisión generó en la ciudadanía, el Ejecutivo con su frialdad natural, admitía su decisión cargada de cositas raras y aceptaba que hubo irregularidades en el proceso mediante el cual se concedió la rebaja de pena al narcotraficante. Viteri admitió con gran orgullo su cercano parentesco con un guardaespaldas de la jefa del ejecutivo (La Prensa, 31/8/01) así como que, en calidad de agradecimiento con la mandataria, renunciaría del PRD y se inscribiría en el arnulfismo (La Prensa, 28/8/01). Le exhorto a que valore usted la calidad de honestidad de los integrantes de ese partido!
Valioso es analizar e interpretar el sentido e intencionalidad que subyacen en las declaraciones de quienes nos gobiernan y que brotan, siempre en el momento más oportuno. No hay duda que nos revelan -en forma generosa- los verdaderos pensamientos y compromisos con el pueblo que juraron servir. ¡En el caso de la actual administración arnulfista, no cabe duda alguna que la misma es no sólo turbia, muy turbia...sino que está bien cargada de cositas raras!
Desde mi butaca, mirando en la pantalla al inexperto abogado que funge de viceministro, le formulaba las mismas preguntas de ayer, de hace unos meses, de hace un año o dos: ¿Por qué no se rebajan los salarios, eliminan los asesores, reducen los gastos innecesarios y lujosos, como viajes y recepciones? ¿Por qué no acaban con el nepotismo? ¿Por qué no venden el avión y la casita de Punta Mala como prometió la propia presidenta? ¿Por qué no eliminan el exceso de burocracia aumentada en la planilla estatal por los nombramientos de los arnulfistas? ¡Son decisiones como éstas las que nos dibujan los trazos exactos no sólo de una administración incoherente, ineficaz y mediocre como la arnulfista sino además, turbia...y cargada de cositas raras!
Los periodistas corrieron a buscar la opinión del Prof. Rubén Darío Carles, ex contralor del gobierno arnulfista del Presidente Endara, quien reiteró lo que había declarado un año atrás en el marco de un debate sobre economía convocado por la USMA. Hoy, como hace un año, Carles recomendó a Moscoso, rebajarse los salarios, pues era imposible pedir sacrificios fiscales si antes la ley no entraba por casa (La Prensa, 31/5/01). Para qué fue eso! La directa respuesta de la mandataria reflejó que los comentarios de Carles aún le molestan pues, entre otras cosas, logran removerle ese viejo sentimiento de rechazo y comparación que hacia ella generó la candidatura presidencial del economista en la campaña de 1994 y que, Moscoso guarda en el archivo íntimo de su historial político, pues contiene las innumerables y desagradables discusiones que sostuvo con muchos de los que hoy están con ella pero que, en 1994, al considerarla incompetente para administrar nuestro país, apoyaron con entusiasmo a Carles. Hace 7 años atrás, muchos de esos que hoy defienden más bien el beneficio y sabor que obsequia la cercanía del poder que la gestión arnulfista per se, así como los -aún- asesores y los ya conocidos ex asesores, la abordaron de mil formas suplicándole, sin éxito alguno, que declinara su aspiración presidencial en favor del experimentado hombre de la corbatita. Sin poder controlarlo, hoy, el sentimiento anti-Carles afloró en la sugestiva respuesta de Moscoso quien no vaciló en enviarle un mensaje en tono desafiante "Yo le sugiero que vayan donde el contralor Weeden porque tiene muchas cositas que decir" (El Panamá América, pág. A2, 2/jul/02).
Las palabras de Moscoso me llevaron a mis valiosos archivos y...encontré hechos que me permiten compartir con ustedes que la administración arnulfista perdió credibilidad casi al llegar al poder; pero la osadía los lleva a no tener mucha cautela para retar a otros gobiernos cuando hay pruebas contundentes de que la actual administración no es sólo turbia...¡sino que está cargada de cositas raras! Es lamentable que el Prof. Carles no nos permita beneficiarnos de su propia lista de cositas que bien podríamos cotejar con la que dice la presidenta guarda el contralor Weeden.
Hoy comparto con ustedes sólo tres ejemplos para que juzguen la administración actual:
1. Una cosita rara que a menos de un año de gobierno arnulfista reportaba el hoy desaparecido diario El Universal el 22/9/00, era la directa acusación de nepotismo que la administración Moscoso imponía sin remordimiento ni vergüenza alguna frente al pueblo pobre que dijo honraría. En cargos diplomáticos 247 allegados arnulfistas habían sido nombrados, revelándose que cuatro clanes familiares controlaban los puestos más importantes en el gobierno del cambio; a saber: Young-Adames, Escalona-García, García-Villalaz y Weeden. Era tal el desconcierto que provocaba el cinismo arnulfista que, el presidente de Transparencia Internacional (TI)-Capítulo Panamá, Fernando Berguido, declaraba con firmeza que el nombramiento de miembros de clanes familiares en cargos públicos era un acto de corrupción que impedía el desarrollo de un buen gobierno por parte de la presidenta Moscoso. Con su peculiar estilo irrespetuoso y vulgar, el asesor presidencial George Weeden defendió con furia arnulfista dichos nombramientos vociferando que los embajadores, cónsules y agregados en sedes diplomáticas que incluían a su esposa y dos hijos, cumplían con los principales méritos para ocupar esos puestos: "militancia política en las filas arnulfistas ( El Panamá América, 10/02/00).
2. El Fiscal Electoral se quedó mudo y el Tribunal Electoral guardó silencio cómplice cuando la mandataria otorgó indulto a Isabel Valencia Pérez, dirigente del Partido Cambio Democrático, mediante el Decreto Ejecutivo No.1 del 3 de enero del 2001, que llevaba la firma del ministro de Gobierno y Justicia, Winston Spadafora y quien había sido condenado por el Tribunal Electoral a seis meses de prisión por el delito de falso testimonio. La audiencia bajo la ponencia del magistrado Eduardo Valdés del 14/01/99 informaba que los cuatro ciudadanos involucrados y sancionados con seis meses de prisión cometieron delito de perjurio. Los otros sancionados fueron Magin Bonilla, Claribel Hernández y José Pérez; sin embargo, el hecho turbio cargado de cositas raras, típicas del arnulfismo, radica en que la mandataria sólo fue exclusivamente generosa con Valencia Pérez. (La Prensa, 9/ene/01).
3. Turbio, bien turbio y plagado de cositas raras fue el obsequio de rebaja total de la sentencia de 8 años de cárcel del narcotraficante David Viteri, quien había sido condenado por el Segundo Tribunal Superior en 1999 por tráfico de drogas. A pesar de las severas críticas que esta turbia decisión generó en la ciudadanía, el Ejecutivo con su frialdad natural, admitía su decisión cargada de cositas raras y aceptaba que hubo irregularidades en el proceso mediante el cual se concedió la rebaja de pena al narcotraficante. Viteri admitió con gran orgullo su cercano parentesco con un guardaespaldas de la jefa del ejecutivo (La Prensa, 31/8/01) así como que, en calidad de agradecimiento con la mandataria, renunciaría del PRD y se inscribiría en el arnulfismo (La Prensa, 28/8/01). Le exhorto a que valore usted la calidad de honestidad de los integrantes de ese partido!
Valioso es analizar e interpretar el sentido e intencionalidad que subyacen en las declaraciones de quienes nos gobiernan y que brotan, siempre en el momento más oportuno. No hay duda que nos revelan -en forma generosa- los verdaderos pensamientos y compromisos con el pueblo que juraron servir. ¡En el caso de la actual administración arnulfista, no cabe duda alguna que la misma es no sólo turbia, muy turbia...sino que está bien cargada de cositas raras!