Turismo, alternativa de desarrollo
Los países en vías de desarrollo están encontrando en el sector turismo una vía para la redistribución de la riqueza y la promoción de inversiones nacionales e internacionales. Ese es el caso de Panamá. El que mantenemos una tasa de crecimiento aceptable en dicha área, es un indicador positivo.
El sector turismo se hace cada día más competitivo, por ello, se requiere nuevas herramientas y acciones del Estado, tendientes a continuar la inversión y la promoción para atraer más turistas. Una alternativa viable es la creación del Ministerio de Turismo, pues facilitaría la coordinación y convertiría el tema en prioridad en la agenda de gobierno.
El Ministerio respondería a la nueva geoestrategia global, y como país, desarrollaría las ventajas comparativas, esto es, nuestra riqueza natural y posición geográfica, partiendo de las posibilidades de desarrollar el multidestino y aprovechar la infraestructura existente en la región metropolitana.
El principal argumento para la promoción y acción del sector está ligado a la necesidad de disponer de un plan integral, en el cual pueda participar activamente la empresa privada y la sociedad civil en general. Priorizar el turismo, implica buscar alternativas de desarrollo en forma conjunta; es, sin duda, una tarea de todos.
Se cuestiona la creación de este ministerio porque, generalmente, pensamos en burocracia, pero olvidamos las oportunidades de dirigir y guiar acciones conjunta tendientes a mejorar la infraestructura, disponer de capacitación adecuada, incentivar la inversión privada y promover el turismo en los países emisores.
La economía nacional tiene que diversificarse para poder satisfacer las necesidades de la sociedad; por ello, el turismo es una fuente de riqueza y de perspectiva económica en todo el país; nos presenta la alternativa de desarrollar nuevos destinos en áreas remotas como Bocas del Toro, Coiba, Kuna Yala, Darién, Colón, etc. Es decir, llegar con un megaproyecto que representa generación de empleo en áreas donde, por su condición, es imposible que el Gobierno ofrezca alternativas para el empleo o para mejorar la calidad de vida. Esta es la razón fundamental por la cual tenemos que convertir el sector turismo en una prioridad y confiar que un Ministerio bien organizado podrá convertir el turismo en la primera fuente de divisas de la nación.
Esta responsabilidad implica una revisión de la legislación vigente sobre incentivos, que vence en el 2005 y sobre la creación de normas y procedimientos para elevar la calidad. Se hace imprescindible que como sociedad adoptemos una actitud positiva para buscar alternativas a nuestro desarrollo.
Los tiempos han cambiado, un Ministerio no puede estar alejado de los actores del sector a quienes debe dar respuestas, por eso la única vía es disponer de un mecanismo de consulta y planificación. Esto implica que el Ministerio de Turismo deberá operar contando con el apoyo de los principales sectores de turismo y la vía es la formación de un Consejo Nacional de Turismo, dirigido a fortalecer y promover el ramo.
El futuro turístico de Panamá dependerá de la formación, capacitación y estímulos para elevar la calidad de la oferta nacional; es la única manera de garantizar el crecimiento sostenido del número de turistas al territorio nacional. El turismo, ante un TLC con Estados Unidos, viene a ser un sector con posibilidades de crecimiento, dado que no enfrentará problemas de incertidumbre política y dispone de los elementos necesarios para ser competitivo a nivel internacional.
Panamá deberá crear compensaciones para el sector agropecuario por las condiciones de la globalización; las mismas pueden ser aprovechadas en el turismo rural como elemento que permitirá utilizar la geografía nacional con diferentes destinos turísticos aprovechando su naturaleza. Así, el turismo ofrecerá una oportunidad adicional a aquellos productores que se verán fuera del mercado por su baja productividad y limitaciones de infraestructura.
Panamá se enfrena a grandes retos en el próximo quinquenio, pero lo más importante es la redistribución de la riqueza para mantener la paz y armonía; el turismo es un sector que contribuirá a ese objetivo.
(yesimaria@hotmail.com)
El sector turismo se hace cada día más competitivo, por ello, se requiere nuevas herramientas y acciones del Estado, tendientes a continuar la inversión y la promoción para atraer más turistas. Una alternativa viable es la creación del Ministerio de Turismo, pues facilitaría la coordinación y convertiría el tema en prioridad en la agenda de gobierno.
El Ministerio respondería a la nueva geoestrategia global, y como país, desarrollaría las ventajas comparativas, esto es, nuestra riqueza natural y posición geográfica, partiendo de las posibilidades de desarrollar el multidestino y aprovechar la infraestructura existente en la región metropolitana.
El principal argumento para la promoción y acción del sector está ligado a la necesidad de disponer de un plan integral, en el cual pueda participar activamente la empresa privada y la sociedad civil en general. Priorizar el turismo, implica buscar alternativas de desarrollo en forma conjunta; es, sin duda, una tarea de todos.
Se cuestiona la creación de este ministerio porque, generalmente, pensamos en burocracia, pero olvidamos las oportunidades de dirigir y guiar acciones conjunta tendientes a mejorar la infraestructura, disponer de capacitación adecuada, incentivar la inversión privada y promover el turismo en los países emisores.
La economía nacional tiene que diversificarse para poder satisfacer las necesidades de la sociedad; por ello, el turismo es una fuente de riqueza y de perspectiva económica en todo el país; nos presenta la alternativa de desarrollar nuevos destinos en áreas remotas como Bocas del Toro, Coiba, Kuna Yala, Darién, Colón, etc. Es decir, llegar con un megaproyecto que representa generación de empleo en áreas donde, por su condición, es imposible que el Gobierno ofrezca alternativas para el empleo o para mejorar la calidad de vida. Esta es la razón fundamental por la cual tenemos que convertir el sector turismo en una prioridad y confiar que un Ministerio bien organizado podrá convertir el turismo en la primera fuente de divisas de la nación.
Esta responsabilidad implica una revisión de la legislación vigente sobre incentivos, que vence en el 2005 y sobre la creación de normas y procedimientos para elevar la calidad. Se hace imprescindible que como sociedad adoptemos una actitud positiva para buscar alternativas a nuestro desarrollo.
Los tiempos han cambiado, un Ministerio no puede estar alejado de los actores del sector a quienes debe dar respuestas, por eso la única vía es disponer de un mecanismo de consulta y planificación. Esto implica que el Ministerio de Turismo deberá operar contando con el apoyo de los principales sectores de turismo y la vía es la formación de un Consejo Nacional de Turismo, dirigido a fortalecer y promover el ramo.
El futuro turístico de Panamá dependerá de la formación, capacitación y estímulos para elevar la calidad de la oferta nacional; es la única manera de garantizar el crecimiento sostenido del número de turistas al territorio nacional. El turismo, ante un TLC con Estados Unidos, viene a ser un sector con posibilidades de crecimiento, dado que no enfrentará problemas de incertidumbre política y dispone de los elementos necesarios para ser competitivo a nivel internacional.
Panamá deberá crear compensaciones para el sector agropecuario por las condiciones de la globalización; las mismas pueden ser aprovechadas en el turismo rural como elemento que permitirá utilizar la geografía nacional con diferentes destinos turísticos aprovechando su naturaleza. Así, el turismo ofrecerá una oportunidad adicional a aquellos productores que se verán fuera del mercado por su baja productividad y limitaciones de infraestructura.
Panamá se enfrena a grandes retos en el próximo quinquenio, pero lo más importante es la redistribución de la riqueza para mantener la paz y armonía; el turismo es un sector que contribuirá a ese objetivo.
(yesimaria@hotmail.com)