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¿Turismo o trabajo presidencial?


He estado en dos comitivas presidenciales en viajes internacionales. Primero con Guillermo Endara, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York para asistir a la Cumbre de la UNESCO en noviembre de 1990; aquélla donde la recién casada Primera Dama lució el traje típico Gnöbe buglé y se sentó como representante de la delegación, ignorando el riguroso protocolo de la organización internacional. La segunda, la pasada semana, acompañando al presidente Torrijos a la visita oficial realizada a Chile, con otros siete empresarios, varios ministros de Estado y la Primera Dama, a quien vi interactuando al, paralelamente, desarrollar intensa jornada de trabajo.
Mucho se critica que los mandatarios viajen. Mucho se cuestiona que, en ocasiones, las comitivas presidenciales sean demasiado numerosas y que, posteriormente, no se reporte lo que han hecho y logrado. En ocasiones, aún con reportes de las oficinas de prensa oficiales, lo hecho, como no tiene como contenido noticias de crímenes, secuestros o robo de bancos, no encuentran cabida importante en las páginas de los diarios locales. Recuerdo que los 15 meses que serví como Alcalde de Panamá realicé 19 viajes, los cuales fueron motivos de diversas críticas; aunque poco se difundía lo que en esos eventos se lograba para el país. Sin embargo, soy un convencido de que éstos ayudan a llevar la imagen y proyecciones del país hacia quienes, posteriormente, volverán su mirada a nosotros, sobretodo en el caso de los Presidentes.
Salir del país es de por sí agotador. Luego de terminar un Consejo de Gabinete el miércoles 18, y tener que realizar una parada técnica en Lima, Perú, el avión presidencial llegó a Santiago de Chile pasadas las 12 de la noche. Esa tardía llegada no fue óbice para que todo el programa preparado por la Embajada de Panamá siguiera su curso, iniciándose la misma a las 9 de la mañana con un desayuno de toda la delegación. Seguidamente, fuimos al Palacio de la Moneda, donde ambos presidentes se reunirían y luego, en conferencia de prensa, ambos anunciarán la reapertura de una nueva ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio con ese país para el 3 de febrero, afirmándose la posibilidad de que en esa ronda de las negociaciones iniciadas a finales de la década pasada pudiese ser anunciado un nuevo TLC entre Panamá y Chile. El día continúo con almuerzo y reuniones con empresarios y con miembros del Senado chileno, concluyendo con una Cena de Estado que terminó a medianoche. La mañana siguiente comenzó muy temprano con desayuno con directivos de la Cámara de Comercio, donde además del discurso del presidente Torrijos, los panameños pudieron enseñar un vídeo del próximo Expocomer, y pudimos escuchar exposición de las realidades de la economía chilena, el mejor modelo de desarrollo económico y social de América Latina y uno de los cuatro más constantes del mundo.
Si para lograr que la balanza comercial panameña se duplique en tres años como ha ocurrido en Chile, o como en ese país las importaciones aumenten casi 80% en ese lapso de tiempo, es necesario que el Presidente siga viajando, para que en el país se concreten acuerdos comerciales como ha ocurrido en Chile (con Estados Unidos, España, Unión Europea, Corea del Sur y América Latina, y en el 2006 cuando entren en vigencia los de China e India), que lo siga haciendo. La agresividad diplomática, sobre todo a nivel personal entre mandatarios y con un equipo de calidad como el que tienen en Relaciones Exteriores y en el MICI, es un arma que en estos especiales contornos produce excelentes resultados. Chile es el mejor ejemplo, más si vemos que un presidente como Ricardo Lagos deja el cargo en unas semanas con un 75% de aprobación ciudadana.
No basta con viajes turísticos de sólo rumba, costosos vestidos y artistas de cine, como fue el caso del Gobierno anterior en el increíble viaje al país de las maravillas de alguien: Mónaco. No basta asistir a cumbres en donde la pareja presidencial pareciera dedicarse a prolongar su luna de miel, evitando y esquivando todo tipo de compromisos oficiales, como lo fue el viaje a la cumbre UNESCO en Nueva York. El país lo está haciendo bien. Al menos es lo que yo pude observar del Presidente, la Primera Dama, sus ministros y todo el personal de apoyo que conjuntamente laboraron para hacer de esta visita oficial un contundente éxito.
(gcochez@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
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