Turismo y el ejemplo tico
Estremecido hasta sus cimientos por el horrendo crimen de tres jóvenes turistas norteamericanas, las autoridades costarricenses, en vez de sentarse a lamentar lo ocurrido, se han levantado para pasar a la ofensiva e ir al rescate de ese emporio de riqueza que es el turismo.
En efecto, una vez superado el trauma inicial de la tragedia, y de autorizar, sin complejos soberanos, que agentes del FBI de Estados Unidos asumieran el control de las investigaciones, se han puesto a trabajar no sólo para recuperar el terreno perdido por la propaganda adversa generada por el asesinato, sino para retomar el ritmo de crecimiento de la industria sin chimenea, un tanto mermado en los últimos años.
El ministro de Turismo del vecino país, Walter Nickhaus Bonilla, acaba de anunciar un vasto plan para mejorar y dinamizar el negocio, que incluye el incremento de la campaña promocional en el extranjero, el mejoramiento de la seguridad y la modernización del Instituto del ramo.
En el aspecto de la seguridad, se mejorará la capacitación policial y se proveerá más equipo. El ministro habló de gestionar ante el gobierno de Korea la donación de cascos, motocicletas y motos acuáticas. Se piensa además desarrollar una policía aérea para apoyar el trabajo de las unidades de tierra.
Y como quiera que el esfuerzo implica un alto costo, el ministro adelanta también con el gobierno de Estados Unidos la elaboración de un plan de autofinanciamiento de los proyectos de seguridad. Obviamente, si en Panamá hiciéremos igual, surgiría gente que se agitaría contra la supuesta intervención norteamericana; y al final terminaremos con lo de siempre, un par de lanchas y helicópteros en desuso.
En materia de promoción internacional, Costa Rica no se conformó con estar presente donde Panamá estuvo ausente, en la reciente Feria Mundial del Turismo, en Alemania, sino que ha incrementado su presupuesto anual de propaganda de $4.2 millones de dólares a $6.2 millones. Ellos esperan iniciar de lleno su campaña en julio, enfatizando en las playas, sol y ecoturismo.
En el aspecto social, elaboran un plan para eliminar de las calles la prostitución y la mendicidad, lo que será coordinado con otras dependencias. Al mismo tiempo, están procurando fomentar una reducción del costo de los boletos aéreos de ingreso al país, siguiendo recomendaciones del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE). No hay en todo esto una pizca de improvisación.
El ejemplo para Panamá es claro: elevar el IPAT a la categoría de ministerio, dotarle de mayor presupuesto, mejorar la seguridad e infraestructura, elaborar un estudio para el sector y, por último (la carreta no se pone delante de los bueyes), propiciar tarifas más bajas.
En efecto, una vez superado el trauma inicial de la tragedia, y de autorizar, sin complejos soberanos, que agentes del FBI de Estados Unidos asumieran el control de las investigaciones, se han puesto a trabajar no sólo para recuperar el terreno perdido por la propaganda adversa generada por el asesinato, sino para retomar el ritmo de crecimiento de la industria sin chimenea, un tanto mermado en los últimos años.
El ministro de Turismo del vecino país, Walter Nickhaus Bonilla, acaba de anunciar un vasto plan para mejorar y dinamizar el negocio, que incluye el incremento de la campaña promocional en el extranjero, el mejoramiento de la seguridad y la modernización del Instituto del ramo.
En el aspecto de la seguridad, se mejorará la capacitación policial y se proveerá más equipo. El ministro habló de gestionar ante el gobierno de Korea la donación de cascos, motocicletas y motos acuáticas. Se piensa además desarrollar una policía aérea para apoyar el trabajo de las unidades de tierra.
Y como quiera que el esfuerzo implica un alto costo, el ministro adelanta también con el gobierno de Estados Unidos la elaboración de un plan de autofinanciamiento de los proyectos de seguridad. Obviamente, si en Panamá hiciéremos igual, surgiría gente que se agitaría contra la supuesta intervención norteamericana; y al final terminaremos con lo de siempre, un par de lanchas y helicópteros en desuso.
En materia de promoción internacional, Costa Rica no se conformó con estar presente donde Panamá estuvo ausente, en la reciente Feria Mundial del Turismo, en Alemania, sino que ha incrementado su presupuesto anual de propaganda de $4.2 millones de dólares a $6.2 millones. Ellos esperan iniciar de lleno su campaña en julio, enfatizando en las playas, sol y ecoturismo.
En el aspecto social, elaboran un plan para eliminar de las calles la prostitución y la mendicidad, lo que será coordinado con otras dependencias. Al mismo tiempo, están procurando fomentar una reducción del costo de los boletos aéreos de ingreso al país, siguiendo recomendaciones del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE). No hay en todo esto una pizca de improvisación.
El ejemplo para Panamá es claro: elevar el IPAT a la categoría de ministerio, dotarle de mayor presupuesto, mejorar la seguridad e infraestructura, elaborar un estudio para el sector y, por último (la carreta no se pone delante de los bueyes), propiciar tarifas más bajas.