Turismo y prostitución
Panamá se ha propuesto estimular al máximo la industria turística. El sol, las playas, los paisajes tropicales son los encantos que promovemos en el exterior para atraer turistas a nuestro país. Para ello amplían los aeropuertos, construyen hoteles y lujosos resorts; proliferan los casinos y modernizan los servicios turísticos donde el inglés es determinante, ya que los clientes ricos del Norte lo hablan y son los que nos interesa atraer.
Los turistas viajan al Sur con la idea de distraerse y tienen el dinero para hacerlo. Pero en los países que llevan décadas promoviendo el turismo también ha crecido la prostitución, que al principio parece "indectectable", pero luego se convierte en un delito de proporciones enormes y que corrompe varios estamentos sociales de la industria turística. En Panamá hay síntomas que esto puede estar ocurriendo, por lo que sería prudente que las autoridades diseñaran políticas públicas paralelas al turismo para prevenir el comercio sexual a gran escala como ya ha ocurrido, según informes de organismos internacionales, en Costa Rica, Brasil, Cuba y México, por señalar los países más citados en dichas investigaciones.
Por otra lado, la imposición de la "cultura del dinero" entre la población pobre y vulnerable, mujeres y niños de nuestra sociedad, donde más del 45% vive en pobreza, fomenta decididamente el delito sexual.
No nos distraigamos como sociedad, pues este tipo de fenómeno sólo prospera bajo la tolerancia de gobernantes y gobernados. Hay que ponerle un decidido freno al poder de las mafias que se aprovechan de estos nichos turísticos para corromper no sólo el turismo, sino la moral de la sociedad.
Ampliación beneficiará a empresas locales
Los turistas viajan al Sur con la idea de distraerse y tienen el dinero para hacerlo. Pero en los países que llevan décadas promoviendo el turismo también ha crecido la prostitución, que al principio parece "indectectable", pero luego se convierte en un delito de proporciones enormes y que corrompe varios estamentos sociales de la industria turística. En Panamá hay síntomas que esto puede estar ocurriendo, por lo que sería prudente que las autoridades diseñaran políticas públicas paralelas al turismo para prevenir el comercio sexual a gran escala como ya ha ocurrido, según informes de organismos internacionales, en Costa Rica, Brasil, Cuba y México, por señalar los países más citados en dichas investigaciones.
Por otra lado, la imposición de la "cultura del dinero" entre la población pobre y vulnerable, mujeres y niños de nuestra sociedad, donde más del 45% vive en pobreza, fomenta decididamente el delito sexual.
No nos distraigamos como sociedad, pues este tipo de fenómeno sólo prospera bajo la tolerancia de gobernantes y gobernados. Hay que ponerle un decidido freno al poder de las mafias que se aprovechan de estos nichos turísticos para corromper no sólo el turismo, sino la moral de la sociedad.
Ampliación beneficiará a empresas locales