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Turistas en diablos rojos


No sería exagerado afirmar que Panamá tiene el peor servicio de transporte colectivo de América Latina, con la sola excepción -si acaso- de Cuba, país que por razones del embargo comercial de Estados Unidos no cuenta con más medios que transportar su gente en "camellos", es decir, en largos carros sobre ruedas tirados por tractores que usualmente trabajan en la siembra y cosecha de caña de azúcar.
Pero, afortunadamente, las reglas tienen su excepción; y en el caso de nuestro transporte colectivo, aunque reina el desorden, el irrespeto del usuario y la desobediencia de las leyes, es preciso hacer punto aparte con el excelente servicio que prestan los hoteles y agencias de excursión a turistas y visitantes extranjeros cuyo número - por fortuna de Dios- viene incrementándose aceleradamente en los últimos años, generando decenas de miles de empleos y propiciando igual cantidad de millones de balboas en inversiones. En efecto, sólo entre los años 2002 y 2003, el ingreso de dólares por causa de turistas a Panamá aumentó en un increíble 33%, desde B/. 678 millones a B/.900 millones. Y seguramente la cifra batirá su propio récord para el 2004, a menos que los diablos rojos, CANATRA y su instrumento, la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, se interpongan. Y por lo visto, van en este último camino.
La Asociación de Agencias de Viajes y Turismo ha denunciado que la Autoridad del Tránsito les ha ordenado cesar el servicio de transporte turístico de pasajeros, salvo que lo hagan a través de las concesionarias de transporte colectivo acreditadas, o lo que es lo mismo, a través de algún asociado de CANATRA, Marco González, Franz Weaver y demás dirigentes. La idea, pues, es poner en manos de "palancas" y otros especímenes conexos la vida, honra, bienes e integridad física de nuestros apreciados visitantes, a bordo de flamantes diablos rojos o de cualquiera de los otros bólidos dizque de lujo que vuelan por los corredores y la Interamericana.
Hace algunos meses, uno de ellos, dedicado a la ruta David-Panamá, perdió el tren direccional y los frenos, y no se detuvo hasta que hubo derribado varios árboles y provocado varios heridos. Según su conductor, el bus estaba en mal estado y no era su culpa. Esa es una buena muestra de lo que aguarda al millón de turistas que esperamos nos visiten cada año.
Hasta ahora, los turistas son transportados por las propias agencias, hoteles y sitios de recreo, en regios vehículos operados por la propia industria, amparados por seguros y bajo la garantía de empresas serias y solventes, todas capaces de hacer frente a cualquier reclamo o situación de emergencia y que cuentan con acreditaciones y referencias internacionales. Por algo, algunas pólizas prohiben al viajero usar transporte colectivo. ¿Movilizaría un conductor de diablo rojo a un helicóptero o ambulancia para atender a un enfermo e informar a su familia en el extranjero? El turista requiere de un trato especial, ser mimado como cliente, algo que está fuera del alcance de la gente de CANATRA, de la Autoridad del Tránsito y sus diablos rojos.
Ya lo ha dicho con toda claridad la Procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher, en consulta absuelta en noviembre de 2002, que la licencia de operación del servicio especial de transporte de turistas que otorga el IPAT es suficente para que el excelente servicio brindado a nuestros visitantes por la industria del sector, continúe, debiéndose entender que tal licencia constituye la concesión sobre la que ahora pretende redundar la Autoridad del Tránsito.
A pesar que el tiempo es muy corto, se debe crear una estrategia para realizar una discusión profunda y amplia con todos los sectores de la sociedad. Una sería que se conformaran diferentes comisiones de legisladores, con temas específicos y ellos se la presentarían y discutirían con cada uno de los sectores. Esta es para mí, la única manera de que estos dos meses se multiplicaran en el tiempo necesario para realizar el tipo de discusión que se necesita.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar".
Gandhi.
(cdaa@sinfo.netss)

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