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Un alto a la violencia y a la vulgaridad


Ya es tiempo que el Ministerio de Gobierno y Justicia, la iglesia y otras asociaciones cívicas del país, hagan un alto a tantas programaciones televisadas que están haciendo un gran daño a la formación de la niñez y juventud a través de la presentación de temas de violencia, de crímenes, de sexo, de drogas etc.
Nuestra lucha, porque estos medios de comunicación social contribuyan al fortalecimiento de los valores éticos y morales con programas que promuevan la cultura, el arte, la investigación y las tradiciones tan necesarias para la estructuración de una sociedad bien equilibrada y llena de oportunidades sobre la base de una familia ejemplar, aún no alcanza su propósito, pese a que llevamos muchos años de estar insistiendo en el mismo tema.
El incremento de la violencia con su secuela de crímenes, asaltos a mano armada, secuestros, drogas y delincuencia juvenil, sigue en aumento, provocando intranquilidad y temor en el seno de la sociedad panameña y nosotros consideramos que los malos programas que se proyectan en algunos canales de televisión, están constituyendo una de las causas determinantes de la violencia y degradación de los valores éticos y morales y por tal razón es urgente el control de parte de todas las fuerzas vivas de la nación para poner freno a mensajes que son muy perjudiciales para la formación de los niños y jóvenes que son los hombres del mañana.
Y ya no se trata, únicamente, de programas que promueven la violencia y el crimen, ahora han surgido espacios en la televisión dedicados a proporcionar entretenimiento a los televidentes con chistes y actuaciones que constituyen un irrespeto a la comunidad por el grado de vulgaridad que encierran.
Día tras día vemos cómo en algunos canales de televisión aparecen cuñas anunciando la calidad de productos que debe consumir el pueblo, presentando como atracción del comercial a nuestra bella mujer panameña "casi desnuda" a los televidentes.
El mensaje es brutal y requiere la acción moralizadora de la Junta de Censura para que impida que esta situación continúe ocurriendo a ciencia y paciencia del pueblo que merece más respeto y de una mujer que hay que elevar por encima de lo vulgar y lo mediocre.
Frente a la protesta generalizada del pueblo consciente de Panamá por el irrespeto a una sociedad golpeada por 21 años de dictadura caracterizada por la corrupción y los vicios, es un imperativo que el nuevo gobierno, comprometido con los panameños, tome las medidas necesarias para acabar con tanta pornografía, violencia y con cuñas en donde el sexo y el licor son los medios para promover el éxito de las empresas.

101 años de Panamá América

 
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