Un amigo del Resucitado
AUNQUE hoy celebramos la resurrección del Señor, Aleluya, interesante resulta enumerar la cantidad de personajes que se movieron en torno a la Pasión del Señor. Entre ellos, uno que llamará siempre la atención es Nicodemo.
El cuarto evangelio se caracteriza por su dramaticidad. Para algunos más que narración es un drama. Desde el principio el autor trata de evitarle al lector, todo suspenso, diciéndole ya en el prólogo que las tinieblas no consiguieron vencer a la luz y que el drama tiene un final feliz.
Muchos personajes del cuarto evangelio aparecen una vez, la Samaritana y Pilatos, otros varias veces. Pedro, Tomás, Judas. En unos casos van de la luz a las tinieblas o en otros, de las tinieblas a la luz. Así ocurre con Nicodemo. Que aparece tres veces en el cuarto evangelio, una al principio, otras en el medio, y otra al final. Viene de la noche en su primera aparición, pero camina claramente hacia la luz.
¿Quién era en realidad Nicodemo? Un personaje joánico y no aparece en ningún otro evangelio o en los escritos del Nuevo Testamento. Pero nos interesa, sobre todo, el papel que representa en el evangelio como el maestro de la Ley. El articulo "el" nos está ya explicando que no se trata de "un" maestro de Ley más, sino que encarna la figura del doctor de la ley, el intelectual judío miembro del Sanedrín. Se trata de una persona ilustrada, formada en la sabiduría de su comunidad. Solemos repetir que solos ignorantes y los pobres siguieron a Jesús. El mismo cuarto evangelio reconoce también a Jesús le reprocharon la simplicidad de sus seguidores "¿acaso ha creído en él algún dirigente o fariseo?" Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos, 7,48.49; Y en los sinópticos se nos dice que Dios reveló su misterio a los sencillos y lo ocultó a los ilustrados. (Mt.11,15)
¿Qué esperanza le queda a los que han estudiado? ¿Podrán ser ellos discípulos de Jesús? ¿Habrá algún hueco para ellos en el reino? Su actitud pone de manifiesto que al menos uno de los doctores de Ley fue capaz de acabar dando la cara por Jesús. Le prestó su adhesión cuando otros de los discípulos más simples se acobardaban y le negaban. Sigámosle su evolución
Al principio Nicodemo está lleno de temores y reticencias, propios del principiante. Luego en el capítulo 7 aparece evalentonado, discutiendo con los miembros del Sanedrín, iniciando un discernimiento de la voluntad de Dios revelado en Jesús.
Al final, Nicodemo se acerca al misterio pascual de Jesús y confirma allí su decisión de seguirle y convertirse en discípulo de, comprometiendo su prestigio y su status social, al dar sepultura a Jesús públicamente.
Antes de situar a Nicodemo ante el misterio pascual es importante añadir una nota sobre la presentación juánica de dicho misterio.
El cuarto evangelio con mirada telescópica ha contemplado a la glorificación de Jesús en el mismo relato de su pasión. Juan no nos describe una pasión en la que "la divinidad se esconde", sino una pasión en la que la gloria se revela.
La crucifixión es la exaltación del Hijo y es también el Pentecostés donde Jesús, inclinando la cabeza, entrega el espíritu. Es coronación real proclamada por Pilato desde el balcón y confirmada por el letrero que cuelga sobre la cabecera de la cruz.
Al acudir para enterrar a Jesús, con una sepultura digna, culmina el proceso de Nicodemo. Es la manera como el evangelista plasma la realización de una profecía que había pronunciando Jesús. Cuando sea levantado en alto, lo atraeré todo hacia mí, 12,32. Nicodemo fue atraído por Jesús por esa atracción que ejerce desde la cruz.
La cruz para el creyente ya no es una imagen repulsiva que nos hace torcer el rostro, sino el imán que nos atrae poderosamente hacia Jesús que resulta tan atractivo no a pesar de su muerte vergonzosa y repulsiva, sino precisamente a causa de ella.
El cuarto evangelio se caracteriza por su dramaticidad. Para algunos más que narración es un drama. Desde el principio el autor trata de evitarle al lector, todo suspenso, diciéndole ya en el prólogo que las tinieblas no consiguieron vencer a la luz y que el drama tiene un final feliz.
Muchos personajes del cuarto evangelio aparecen una vez, la Samaritana y Pilatos, otros varias veces. Pedro, Tomás, Judas. En unos casos van de la luz a las tinieblas o en otros, de las tinieblas a la luz. Así ocurre con Nicodemo. Que aparece tres veces en el cuarto evangelio, una al principio, otras en el medio, y otra al final. Viene de la noche en su primera aparición, pero camina claramente hacia la luz.
¿Quién era en realidad Nicodemo? Un personaje joánico y no aparece en ningún otro evangelio o en los escritos del Nuevo Testamento. Pero nos interesa, sobre todo, el papel que representa en el evangelio como el maestro de la Ley. El articulo "el" nos está ya explicando que no se trata de "un" maestro de Ley más, sino que encarna la figura del doctor de la ley, el intelectual judío miembro del Sanedrín. Se trata de una persona ilustrada, formada en la sabiduría de su comunidad. Solemos repetir que solos ignorantes y los pobres siguieron a Jesús. El mismo cuarto evangelio reconoce también a Jesús le reprocharon la simplicidad de sus seguidores "¿acaso ha creído en él algún dirigente o fariseo?" Pero esa gente que no conoce la Ley son unos malditos, 7,48.49; Y en los sinópticos se nos dice que Dios reveló su misterio a los sencillos y lo ocultó a los ilustrados. (Mt.11,15)
¿Qué esperanza le queda a los que han estudiado? ¿Podrán ser ellos discípulos de Jesús? ¿Habrá algún hueco para ellos en el reino? Su actitud pone de manifiesto que al menos uno de los doctores de Ley fue capaz de acabar dando la cara por Jesús. Le prestó su adhesión cuando otros de los discípulos más simples se acobardaban y le negaban. Sigámosle su evolución
Al principio Nicodemo está lleno de temores y reticencias, propios del principiante. Luego en el capítulo 7 aparece evalentonado, discutiendo con los miembros del Sanedrín, iniciando un discernimiento de la voluntad de Dios revelado en Jesús.
Al final, Nicodemo se acerca al misterio pascual de Jesús y confirma allí su decisión de seguirle y convertirse en discípulo de, comprometiendo su prestigio y su status social, al dar sepultura a Jesús públicamente.
Antes de situar a Nicodemo ante el misterio pascual es importante añadir una nota sobre la presentación juánica de dicho misterio.
El cuarto evangelio con mirada telescópica ha contemplado a la glorificación de Jesús en el mismo relato de su pasión. Juan no nos describe una pasión en la que "la divinidad se esconde", sino una pasión en la que la gloria se revela.
La crucifixión es la exaltación del Hijo y es también el Pentecostés donde Jesús, inclinando la cabeza, entrega el espíritu. Es coronación real proclamada por Pilato desde el balcón y confirmada por el letrero que cuelga sobre la cabecera de la cruz.
Al acudir para enterrar a Jesús, con una sepultura digna, culmina el proceso de Nicodemo. Es la manera como el evangelista plasma la realización de una profecía que había pronunciando Jesús. Cuando sea levantado en alto, lo atraeré todo hacia mí, 12,32. Nicodemo fue atraído por Jesús por esa atracción que ejerce desde la cruz.
La cruz para el creyente ya no es una imagen repulsiva que nos hace torcer el rostro, sino el imán que nos atrae poderosamente hacia Jesús que resulta tan atractivo no a pesar de su muerte vergonzosa y repulsiva, sino precisamente a causa de ella.