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Un análisis político


Durante los últimos años Mireya Moscoso ha intentado infructuosamente fraguar una alianza de oposición. Como fruto de sus esfuerzos, que nadie se los niega, sólo ha logrado comprometer el respaldo de un sector del MOLIRENA y de un sector del Partido Demócrata Cristiano. El resto de los partidos cada vez hacen más patente su rechazo a la candidatura de la presidenta del partido arnulfista.
Esto no sólo ha causado que a estas alturas no haya una alianza, sino que ha obligado a los otros partidos a buscar la posibilidad de conformar una tercera fuerza. Cada día la posibilidad de una tercera fuerza se hace más real, como real es también la posibilidad de que esa tercera fuerza sea liderada por una persona que tiene un innegable arrastre electoral como lo es Mayín Correa.
Se han cometido errores de manejo, tales como dar la impresión de que se favorecía a un sector a lo interno del MOLIRENA. Fue desafortunado anunciar que ya existía una fecha para concretar la alianza y tener que pasar después por la vergüenza de ser desmentida, con la consecuente pérdida de credibilidad.
Más importante aún, la conducción unipersonal del partido ha provocado una ola de renuncias y deserciones que está afectando el crecimiento del colectivo. Esa conducción autoritaria ha hecho que la candidatura de Moscoso no levante entusiasmo a lo interno del partido. Tanto es así que en lugares donde alguien se ha postulado contra ella, la ha vencido (Artola en Changuinola, Guerra en David, Santana en Santiago, etc.). No se ha hecho un trabajo doctrinario con los miembros del partido y se le ha entregado a otro colectivo político la responsabilidad de preparar la propuesta del plan de gobierno de la oposición. Ello ha profundizado la percepción de incapacidad de la dirigencia arnulfista, que de lo único que ha hablado hasta ahora es de la unión alrededor de la figura de Moscoso. Esto último no sería conflictivo si Mireya tuviera el carisma de Arnulfo pero el problema es que no lo tiene. Mireya no entusiasma a la gente, no tiene "pegue" con las masas.
El sector empresarial no siente hacia Mireya ninguna confianza y consideran como demagógicos y peligrosos los últimos planteamientos que hizo en relación a la reforma del Código de Trabajo, a la revisión de la tarifa de Cable & Wireless y a la revocación de la Ley de Jubilaciones Especiales.
Frente a esta realidad política, se impone una medida política. Todos los partidos políticos reconocen que a la cabeza de la terna presidencial debe ir un arnulfista pero quieren que sea un arnulfista ganador. A Mireya Moscoso no la ven como una ganadora. Por eso es que algunos han dicho que no quieren estar con los perdedores. Las encuestas no han cesado de señalar que Pérez Balladares le ganaría a Moscoso si las elecciones fueran hoy. Y ese hecho hace que el PRD se sienta envalentonado en su proyecto de reelección.
Por todo lo anteriormente expuesto, yo votaré por Alberto Vallarino en las elecciones primarias del Partido Arnulfista para presentar un candidato con mejores probabilidades de vencer al PRD que las que Mireya presenta hoy.

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