A un año del Centenario de la República
El Canto del Gallo anuncia un nuevo día; suena el clarín de las Dianas, y el redoblar de los tambores nos dice que es el despertar del 3 de noviembre. Son las cuatro de la madrugada, cuando resuenan en mis sienes las palabras de Gaspar Octavio Hernández, cuando dijo: "Y la Patria fue hacia Colombia, tal como pequeña hermana acude a la primogénita de la familia en busca de calor y amparo. Llegó al hogar de la hermana. Vivió en él tiempos. Y sentada a la mesa vio malas caras. Oyó ásperos gritos de injuria. Vio crisparse puños enemigos en su contra, allí donde sentía paz como quien vive en seno de patriarcal familia. Y en vez de pan, le dieron maíz viejo; en vez de vino, vinagre. Quien tolera injurias, merece que se le injurie. El que no protesta cuando le hieren, o es muy estoico o es muy bajo. Como el Istmo no podía vivir en la ignominia, porque de España aprendió a ser altivo abandonó la casa de la hermana; volvió a su propia casa, risueño, aunque fatigado. Allí está. Males sin números la afligen. Son males que no hacen mal. Porque para que la piedra luzca en todo su esplendor, ha menester la paciente labor del paciente lapidario".
Al clarear el alba de la mañana de este 3 de noviembre, al ver ondear sobre el Cerro Ancón nuestra enseña tricolor con sus dos estrellas, entre el azul del mar y el cielo, prorrumpo en una oración al Dios Eterno, para que Panamá, a un año de celebrar su Centenario, pueda gustar de su gloria, al tener un carácter que le defina como nación emancipada de los hombres y dependiente de Él.
Entonces desde el céfiro del Ancón, vislumbro al Rey David cuando nos dice: "Feliz es la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo a quién Él ha escogido por herencia suya"; fluyendo a mi memoria lo que dice nuestro escudo de armas: "Panamá Pro mundi Beneficio".
No en vano fuimos escogidos para ser un país de beneficios de las naciones del mundo. Para ello hace falta que desarrollemos un carácter repleto de principios que nos indiquen nuestra ruta, es allí donde escucho el pregón del profeta Isaías cuando señala: "Deje el inicuo su camino, y el hombre dañino sus pensamientos, y regrese a Jehová que es misericordioso y amplio en perdonar".
Sin embargo, a medida que la ciudad despierta con el pecho inquieto de entusiasmo al celebrar el día de su natalicio, escucho el canto del Rey Salomón, al decir: "La Justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos", "Si el gobernante atiende a palabras mentirosas, todos sus servidores serán impíos", entonces "El rey que conduce con justicia a los pobres según la verdad, afirmará su trono para siempre".
Tal como lo apuntaba Gaspar Octavio Hernández: "(...) Allí está. Males sin números la afligen", por eso pedimos a Dios que nos ayude al celebrar estos "99 años de vida Republicana" en las siguientes áreas:
222 Que la institucionalidad democrática se dé como un acto reformatorio del actual modelo constitucional y reformas legislativas...
Erradicar la extrema pobreza, la marginalidad y el desempleo. Implementar una política indigenista integral; aplicar políticas sostenibles de urbanismo, construcción de viviendas populares y medidas de limpieza ambiental; promoción de la transformación agraria, con distribución y titulación de tierras productivas para los campesinos e indígenas con una visión de autogestión, solidaridad y cooperativismo; enfrentar los cambios económicos internacionales con una disposición científica y tecnológica; que en nuestro sistema educativo se hagan revisiones en el contenido educativo y la formación adecuada del personal docente; contar con un sistema de transporte público en lo terrestre, aéreo y marítimo en consonancia al mundo desarrollado; que se refuercen las estrategias en la lucha contra el narcotráfico y la drogadicción y el flagelo de la corrupción; que la institucionalidad democrática se dé como un acto reformatorio del actual modelo constitucional y reformas legislativas; que el Estado tenga una profunda transformación: al desburocratizarse, profesionalizar los niveles directivos, suministrar servicios efectivos de atención al público, rediseñar la reglamentación aduanera, revisión de la ley de carrera administrativa, y adaptación de la ley General de Sueldos; que la descentralización del Estado se efectúe a través de los gobiernos locales de modo que las comunidades más apartadas reciban el pan y no el maíz viejo; que todos los panameños participemos del vino y no del vinagre en toda consulta que involucre el interés colectivo, y acceso a la información de la Gestión Pública; Contar con una pronta administración de Justicia y Derechos Humanos, el fortalecimiento de la independencia del Órgano Judicial y el Ministerio Público, acceso a la tutela judicial y una carrera judicial con capacitación de los servidores judiciales; adecuando una retributiva justicia penal y un sistema penitenciario.
Al clarear el alba de la mañana de este 3 de noviembre, al ver ondear sobre el Cerro Ancón nuestra enseña tricolor con sus dos estrellas, entre el azul del mar y el cielo, prorrumpo en una oración al Dios Eterno, para que Panamá, a un año de celebrar su Centenario, pueda gustar de su gloria, al tener un carácter que le defina como nación emancipada de los hombres y dependiente de Él.
Entonces desde el céfiro del Ancón, vislumbro al Rey David cuando nos dice: "Feliz es la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo a quién Él ha escogido por herencia suya"; fluyendo a mi memoria lo que dice nuestro escudo de armas: "Panamá Pro mundi Beneficio".
No en vano fuimos escogidos para ser un país de beneficios de las naciones del mundo. Para ello hace falta que desarrollemos un carácter repleto de principios que nos indiquen nuestra ruta, es allí donde escucho el pregón del profeta Isaías cuando señala: "Deje el inicuo su camino, y el hombre dañino sus pensamientos, y regrese a Jehová que es misericordioso y amplio en perdonar".
Sin embargo, a medida que la ciudad despierta con el pecho inquieto de entusiasmo al celebrar el día de su natalicio, escucho el canto del Rey Salomón, al decir: "La Justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos", "Si el gobernante atiende a palabras mentirosas, todos sus servidores serán impíos", entonces "El rey que conduce con justicia a los pobres según la verdad, afirmará su trono para siempre".
Tal como lo apuntaba Gaspar Octavio Hernández: "(...) Allí está. Males sin números la afligen", por eso pedimos a Dios que nos ayude al celebrar estos "99 años de vida Republicana" en las siguientes áreas:
222 Que la institucionalidad democrática se dé como un acto reformatorio del actual modelo constitucional y reformas legislativas...
Erradicar la extrema pobreza, la marginalidad y el desempleo. Implementar una política indigenista integral; aplicar políticas sostenibles de urbanismo, construcción de viviendas populares y medidas de limpieza ambiental; promoción de la transformación agraria, con distribución y titulación de tierras productivas para los campesinos e indígenas con una visión de autogestión, solidaridad y cooperativismo; enfrentar los cambios económicos internacionales con una disposición científica y tecnológica; que en nuestro sistema educativo se hagan revisiones en el contenido educativo y la formación adecuada del personal docente; contar con un sistema de transporte público en lo terrestre, aéreo y marítimo en consonancia al mundo desarrollado; que se refuercen las estrategias en la lucha contra el narcotráfico y la drogadicción y el flagelo de la corrupción; que la institucionalidad democrática se dé como un acto reformatorio del actual modelo constitucional y reformas legislativas; que el Estado tenga una profunda transformación: al desburocratizarse, profesionalizar los niveles directivos, suministrar servicios efectivos de atención al público, rediseñar la reglamentación aduanera, revisión de la ley de carrera administrativa, y adaptación de la ley General de Sueldos; que la descentralización del Estado se efectúe a través de los gobiernos locales de modo que las comunidades más apartadas reciban el pan y no el maíz viejo; que todos los panameños participemos del vino y no del vinagre en toda consulta que involucre el interés colectivo, y acceso a la información de la Gestión Pública; Contar con una pronta administración de Justicia y Derechos Humanos, el fortalecimiento de la independencia del Órgano Judicial y el Ministerio Público, acceso a la tutela judicial y una carrera judicial con capacitación de los servidores judiciales; adecuando una retributiva justicia penal y un sistema penitenciario.