Un año más de vida independiente
Esto debiera llenarnos de orgullo porque hemos pasado un centenario y alcanzado una madurez digna del tiempo transcurrido desde que nuestros próceres decidieron separarse de Colombia en busca de mejores tiempos por el abandono en que tenían a esta provincia olvidada. Es por esto que los panameños debemos celebrar hoy un cumpleaños más de vida independiente.
Cuando hablo de madurez debiera reflejarse en todas las acciones de los panameños: en los civiles y en los políticos que manejan el país; a veces pareciera que fuera la hacienda privada de ciertos gobernantes sin tener en cuenta los intereses de la mayoría de los ciudadanos.
A pesar de no demostrar que seamos centenarios, este es un país hermoso, habitado por gente bonita, en ocasiones desordenada, pero ella no tiene toda la culpa. Es posible que la falta de educación nos lleve a ciertos comportamientos que indican no maldad, sino que no hay guía de quienes deben darla.
Me gustaría saber hasta dónde se les enseña a los estudiantes de escuelas públicas el amor por la patria, por sus símbolos, por su gente, sus costumbres, tradiciones, por sus mares y montañas; por sus campesinos y sus indígenas. ¿Les enseñarán urbanidad y civismo? ¿Aprenderán que cada vez que tiran un papel a la calle o fuera de un recipiente, hieren a la patria?
Cada vez que un conductor comete infracciones de tránsito, sabiendo que no debe hacerlo, se pasa de vivo; pero no es más que un tonto que expone su vida en cada minuto y la de otras personas.
Eso no es ser buen ciudadano; es que la disciplina debe empezar por casa y continuar su aprendizaje en la escuela. Nuestras familias, a veces, no están preparadas para esa enseñanza.
Después de 101 años de vida no podemos marchar atrás; tenemos que ser mejores que nuestros antecesores para que la patria esté orgullosa de sus hijos.
Después de 101 años se hace necesario que los estudiantes salgan a la calle a marchar no sólo para lucir sus uniformes y sus instrumentos musicales, sino para rendir homenaje a todos los ciudadanos, sus próceres y las generaciones actuales.
Duele escuchar que algunos estudiantes no saben qué celebran el 3 de Noviembre. La muchachas salen a lucir sus piernas con minifaldas que no demuestran mucho respeto. Creo que, desde ahora, se debe decir a los directores de colegios que el próximo año se marchará con uniformes de un largo normal. Si así se va a las escuelas todos los días del año, por qué deben cambiar el día de reverencia a la patria. De continuar así, el año que viene saldrán con tiritas en los hombros, lo que indicaría que nuestra cortesía se ha perdido y el amor por lo que significa la patria no existe.
Ahora hay escuelas privadas donde no se iza el pabellón nacional los lunes. ¿Creen ustedes que esos alumnos quieran a su bandera? No es posible si no se les enseña a rendirle pleitesía.
La bandera la ideó don Manuel E. Amador, la confeccionó doña María Ossa de Amador y la debemos venerar todos los panameños, así como sentirnos orgullosos de ella; cantar a viva voz: "la bandera panameña/ será siempre la más bella".
Es una bandera alegre, de colores vivos, que tiene su propio significado. ¿Lo conocen los alumnos? Las estrellas y los cuadros están allí por alguna razón específica.
Lo mismo sucede con el escudo y el himno.
Señores, demos de nosotros para que cada joven, cada niño, se sienta realmente panameño y ame a este país con sus virtudes y sus defectos; pero lo quiera y lo respete. Ciertos comportamientos no hacen más que indicar el desacierto de algunos ciudadanos.
Hoy, que celebramos un aniversario más del nacimiento de la patria, hagamos un propósito de enmienda y empecemos a sentir algo profundo cuando hablemos de la patria. Es pequeña, pero es nuestra y si nosotros no la queremos, ¿quién lo hará?
Panameño, no importa cuál sea tu edad, siente que eres panameño y que llevas dentro de ti la satisfacción de celebrar los 101 años de vida de este país y que solamente así podremos engrandecerlo.
¡Ama tu patria de verdad!
Cuando hablo de madurez debiera reflejarse en todas las acciones de los panameños: en los civiles y en los políticos que manejan el país; a veces pareciera que fuera la hacienda privada de ciertos gobernantes sin tener en cuenta los intereses de la mayoría de los ciudadanos.
A pesar de no demostrar que seamos centenarios, este es un país hermoso, habitado por gente bonita, en ocasiones desordenada, pero ella no tiene toda la culpa. Es posible que la falta de educación nos lleve a ciertos comportamientos que indican no maldad, sino que no hay guía de quienes deben darla.
Me gustaría saber hasta dónde se les enseña a los estudiantes de escuelas públicas el amor por la patria, por sus símbolos, por su gente, sus costumbres, tradiciones, por sus mares y montañas; por sus campesinos y sus indígenas. ¿Les enseñarán urbanidad y civismo? ¿Aprenderán que cada vez que tiran un papel a la calle o fuera de un recipiente, hieren a la patria?
Cada vez que un conductor comete infracciones de tránsito, sabiendo que no debe hacerlo, se pasa de vivo; pero no es más que un tonto que expone su vida en cada minuto y la de otras personas.
Eso no es ser buen ciudadano; es que la disciplina debe empezar por casa y continuar su aprendizaje en la escuela. Nuestras familias, a veces, no están preparadas para esa enseñanza.
Después de 101 años de vida no podemos marchar atrás; tenemos que ser mejores que nuestros antecesores para que la patria esté orgullosa de sus hijos.
Después de 101 años se hace necesario que los estudiantes salgan a la calle a marchar no sólo para lucir sus uniformes y sus instrumentos musicales, sino para rendir homenaje a todos los ciudadanos, sus próceres y las generaciones actuales.
Duele escuchar que algunos estudiantes no saben qué celebran el 3 de Noviembre. La muchachas salen a lucir sus piernas con minifaldas que no demuestran mucho respeto. Creo que, desde ahora, se debe decir a los directores de colegios que el próximo año se marchará con uniformes de un largo normal. Si así se va a las escuelas todos los días del año, por qué deben cambiar el día de reverencia a la patria. De continuar así, el año que viene saldrán con tiritas en los hombros, lo que indicaría que nuestra cortesía se ha perdido y el amor por lo que significa la patria no existe.
Ahora hay escuelas privadas donde no se iza el pabellón nacional los lunes. ¿Creen ustedes que esos alumnos quieran a su bandera? No es posible si no se les enseña a rendirle pleitesía.
La bandera la ideó don Manuel E. Amador, la confeccionó doña María Ossa de Amador y la debemos venerar todos los panameños, así como sentirnos orgullosos de ella; cantar a viva voz: "la bandera panameña/ será siempre la más bella".
Es una bandera alegre, de colores vivos, que tiene su propio significado. ¿Lo conocen los alumnos? Las estrellas y los cuadros están allí por alguna razón específica.
Lo mismo sucede con el escudo y el himno.
Señores, demos de nosotros para que cada joven, cada niño, se sienta realmente panameño y ame a este país con sus virtudes y sus defectos; pero lo quiera y lo respete. Ciertos comportamientos no hacen más que indicar el desacierto de algunos ciudadanos.
Hoy, que celebramos un aniversario más del nacimiento de la patria, hagamos un propósito de enmienda y empecemos a sentir algo profundo cuando hablemos de la patria. Es pequeña, pero es nuestra y si nosotros no la queremos, ¿quién lo hará?
Panameño, no importa cuál sea tu edad, siente que eres panameño y que llevas dentro de ti la satisfacción de celebrar los 101 años de vida de este país y que solamente así podremos engrandecerlo.
¡Ama tu patria de verdad!