Un año perdido
Termina el año 2008 y con él se da vuelta a una de las páginas más tristes en la historia de la educación pública nacional.
El Ministerio de Educación estuvo sometido a los rigores de una mala administración, y tal vez nunca como antes, las víctimas principales fueron los hijos de las personas con menores recursos económicos que, al fin y al cabo, son las que acuden a las escuelas y colegios del Estado con la esperanza de recibir allí las herramientas necesarias para hacerle frente a un mundo cada vez más competitivo.
Los cinco años de la administración Torrijos, pueden calificarse como un quinquenio perdido para la educación. Por mejor calificado que estuviera el ex ministro Juan Bosco Bernal, por mejor intencionado que hubiera estado el ex ministro Miguel Ángel Cañizalez, por mejor experimentado que sea el ministro Salvador Rodríguez, la huella indeleble de esta administración la ha dejado el paso por el Ministerio de Educación del aspirante a Diputado Belgis Castro Jaén. Nunca tuvo tiempo suficiente para atender las delicadas tareas a él asignadas, y las irregularidades durante su gestión brotaron como verdolaga.