Un aplauso para el director de la Policía
Todavía no puedo comprender la consternación que ha causado el director de la Policía Nacional (PN), Rolando Mirones, por haber indicado que la preferencia sexual no debe ser obstáculo para que alguien ingrese a la institución.
El Ministro de Gobierno y Justicia dice que no quiere homosexuales en la Policía Nacional, porque “no se imagina un policía homosexual”. Ebrahim Asvat, ex director de la PN añade que “el ingreso de homosexuales a los entes de seguridad ha generado conflictos”. El sociólogo Raúl Leis señala que el “impacto del ingreso de homosexuales afectaría la disciplina de la Policía Nacional”. Y por último, la psicóloga Geraldine Emiliani dice que los homosexuales “no desarrollan una conducta normal”. Ninguna de estas personas nos da, sin embargo, el más mínimo fundamento racional para fundamentar sus opiniones negativas.
El ministro Delgado nos ofrece sus prejuicios personales. Él, obviamente, no le gusta la idea de un policía homosexual. También menciona que la participación en un acto homosexual es una falta grave. Pero el director Mirones en ningún momento ha hablado de participar en actos homosexuales sino, sencillamente, que un homosexual tiene el derecho a ser policía si así lo desea. Delgado, evidentemente, desconoce cuáles son los derechos del hombre consagrados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Sugiero que lea el Art. 23 y el Art. 21 de esta Declaración sobre el derecho que tiene toda persona al trabajo y a participar en el gobierno de su país.
El ex director Asvat habla de “conflictos” en aquellos países que permiten el ingreso de homosexuales en la Policía, pero no nos ofrece ninguna estadística que confirme ese hecho y no menciona la cantidad de países como Holanda, Bélgica, España, Francia, etc., que han permitido homosexuales en esa institución sin que eso haya mermado en lo mínimo su eficacia o prestigio.
La psicóloga Emiliani expresa la opinión trasnochada y rechazada por la mayoría de los psicólogos y psiquiatras que la homosexualidad es una especie de anormalidad espiritual. El sociólogo Leis, también, sin ninguna evidencia, presupone que los homosexuales son indisciplinados y contaminarían la institución con ese defecto.
El director Mirones merece ser elogiado por no haberse dejado llevar por prejuicios para la selección de policías. Obviamente, los principales criterios de selección deben ser la capacidad y conocimiento del individuo para proteger a la sociedad del crimen y de la delincuencia.