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Un asalto a la inteligencia


SE VUELVE A llevar a la Asamblea Nacional en primer debate un asalto a la inteligencia que ha sido vetado ya dos veces. Es el proyecto de una rosca de autores de libros de texto que busca excluir toda competencia con sus productos, sea internacional o nacional.
El artículo 2 especifica que en las escuelas oficiales y particulares "se usarán como libros de textos, aquellos que, previa evaluación del Ministerio de Educación y miembros de asociaciones de autores panameños, reúnan las siguientes condiciones: 1. Que responda a la filosofía educativa nacional y a los objetivos de los programas. 2. Que cumplan con el desarrollo de todos los contenidos del programa oficial, 4. Que cumplan con las exigencias técnicas y pedagógicas establecidas por el Ministerio de Educación. 5. Que sean elaborados por autores nacionales debidamente acreditados y con especialidad en la asignatura correspondiente. 6. Se exceptúan de cumplir con el requisito anterior las obras en idiomas extranjeros."
"Parágrafo: Para cumplir con este artículo el Ministerio de Educación deberá hacer una supervisión, la cual estará a cargo de una comisión formada por funcionarios del Departamento de Currículo y miembros de las asociaciones de autores nacionales".
El artículo 3 establece que "Las obras complementarias podrán ser utilizadas como obras de consultas o referencia cuando reúnan las siguientes requisitos: 1. Que su contenido afiance la identidad nacional y que complemente: el proceso de enseñanza y aprendizaje. 2. Que desarrollen al menos, la parte esencial del contenido del programa oficial y el conocimiento de la realidad nacional. 3. Que cumplan con las exigencias técnicas y pedagógicas establecidas en las guías de evaluación del Ministerio de Educación. 4. Que sean escritas adaptadas a los programas nacionales por autores panameños.
Parágrafo: Sólo en el caso de que no se disponga de libros de texto - de autores nacionales, se podrá recomendar el uso de una obra de autor extranjero, siempre que esta haya sido previamente "aprobada como libro complementario, por el Ministerio de Educación".
El proyecto viene firmado por los Honorables Diputados Susana Richa de Torrijos, Dorindo Cortez, Benito Casés, Alberto Barranco, Dalia Bernal, Vladimir Herrera y Maricruz Padilla.
Da vergüenza la redacción de este proyecto de ley de educación. Es la mejor evidencia de lo nefasto de lo que tenemos y de lo que se propone. Pero peor que la evidencia de mediocridad en el uso del idioma es el veneno del contenido.
Veamos el veneno.
Los libros de texto tendrán que ser evaluados no por el Ministerio de Educación solo, ni asesorado por una selección de panameños eruditos que hayan probado las lides de la vida cultural e intelectual, sino acompañado por "miembros de asociaciones de autores panameños". En otras palabras, por la rosca que quiere proteger su incapacidad de toda competencia, venga de donde venga, aún la de Panamá.
Hablan de una filosofía del Estado plasmada en una "filosofía educativa nacional". Bueno, eso se daba en la Unión Soviética y todavía se da en Cuba, China y otros países similares. Nada del derecho de los padres a educar a sus propios hijos ni de respetar las culturas y religiones diversas en un país pluralista.
No basta que los autores sean panameños, sino que tienen que estar "debidamente acreditados y con especialidad en la asignatura correspondiente". En otras palabras, se tiene que ser de la rosca.
Estas barbaridades se aplican también a las obras complementarias como libros de consulta o de referencia. Jamás podrán cumplir las exigencias para ello, El Quijote, la Biblia, la Enciclopedia Británica ni la Encarta, ni libro de química o física alguno, pues no cumplen el requisito de afianzar la identidad nacional ni son escritos por autores nacionales.
En esta era de un mundo globalizado no se contentan con prohibir el acceso al conocimiento del mundo extranjero, sino que se pone todo lo que van a aprender nuestros hijos en manos de una pequeña rosca xenofóbica e hipernacionalista que desprecia la misma cultura nacional, tal como se vio en las discusiones del primer debate. Los mismos que reclamaban los valores nacionales se burlaban de lema del escudo nacional -Pro mundi beneficio- y de las frases: "puente del mundo y corazón del universo" a la vez que rechazaban la globalización. Ya me tocó discutir con algunos proponentes de esta ley en una de sus anteriores encarnaciones y sostenían que las culturas indígenas y afroamericanas de Panamá no eran parte de la cultura nacional. ¿Será también que ese 66% de los que tenemos la nacionalidad y ciudadanía panameña y que tenemos por lo menos un abuelo extranjero no somos verdaderamente panameños? ¿Será que los únicos panameños son los miembros de la rosca de autores del ministerio?

101 años de Panamá América

 
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