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Un auténtico héroe popular


Entre tanta noticia mala, asesinatos, pandillas, drogas y corrupción, es refrescante que de las entrañas del pueblo panameño haya emergido un auténtico héroe popular, el campeón mundial de salto largo, Irving Saladino.
Oriundo de la ciudad de Colón, a la que algunos hemos esteriotipado de lo peor, destacando lo malo, y nacido en el seno una familia humilde pero decente y ejemplar, Irving Saladino ha emergido en rescate de lo mejor de su provincia, demostrando que con oportunidades y esfuerzo propio los colonenses pueden también lograr grandes cosas.
Sus resonantes triunfos nos vienen justo en el momento que más lo necesitábamos, después del desastre de la detención por asesinato del ex campeón de boxeo Vicente Mosquera, luego de la pérdida de su título ante el venezolano Edwin Valero, por no hablar de la estrepitosa caída de nuestra selección de baloncesto en el mundial de Japón y luego del béisbol juvenil. De pronto, un espigado y bonachón colonense saca la cara por Panamá en Oslo, Zurich, Stuttgart, Bruselas y Roma, erigiéndose como máxima figura mundial de su especialidad.
La oportunidad le llegó de Brasil, donde ganó una beca de estudios de Educación Física. Antes, deambulaba como un desconocido que era, mendigando ayuda deportiva y practicando en medio de pedregales. Se había graduado en el Instituto Profesional y Técnico de Colón como electricista, pero nunca dejó de practicar su especialidad. Es, sin embargo, en Río de Janeiro donde perfecciona y pule su técnica, conquistando primero su país adoptivo, que tiene más de 150 millones de habitantes, y luego el mundo.
Tras esa oportunidad, lo demás vino producto de su esfuerzo propio y firmeza de objetivos. Eso, precisamente, es lo que pedimos para los pobres, como lo era Saladino, oportunidades de estudio y superación, para que ellos mismos se forjen un destino mejor, en vez de dádivas y paternalismo degradantes.
La mujer aseguró que días atrás recibió una llamada de directivos médicos de la Caja de Seguro Social quienes la han estado llamando para "conversar" sobre lo sucedido a su esposo. "Pero ya para qué", dijo resignada Emma.
Emma hizo un llamado a las autoridades para que se preocupen en mantener debidamente equipados los centros hospitalarios a fin de evitar que este tipo de situaciones continúen.
Instó a los profesionales de la salud que tengan más consideración con las personas enfermas que llegan en busca de atención y que tienen que esperar largas horas para recibirla a pesar que han pagado con antelación con las cuotas obrero patronal.

101 años de Panamá América

 
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