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Un buen Plan Nacional de Desarrollo


PARECE mentira que en este país de las maravillas donde existe tanto talento empresarial, tantos gremios, clubes cívicos, partidos políticos, asociaciones y fundaciones para apoyar o proteger el universo de personas, animales o cosas que nos rodean, no encontramos un tema que verdaderamente nos una o un líder que nos guíe. Seguimos cada uno y cada grupo por su cuenta haciendo lo que creemos es lo justo, otros criticando lo que hacen los demás y algunos esperando que el gobierno de turno nos resuelva sus problemas.
Mientras tanto los años pasan y como productos aislados de algunas mentes ingeniosas y trabajadoras crece un Panamá moderno y diferente al resto de la región. Algunas de estas ideas individuales tienen éxito otras no, pero no hay duda que cada vez estas se tornan más grandes y ambiciosas, últimamente la palabra de moda es "Megaproyectos". Muy pronto tocaremos las nubes desde los rascacielos y no alcanzaran las aceras por donde caminar ni habrá donde estacionar (Punta Paitilla), pero que mas da si desde tan arriba no se verán ni los huecos en las calles.
Mi padre me decía que había que tener cuidado con el crecimiento, que entre mas alto eres mas dura es la caída. Todos hablamos de que las cosas antes eran mejores o por lo menos los problemas más sencillos de resolver, yo recuerdo cuando la puerta de nuestra casa en el centro de la ciudad (Parque Urraca) permanecía durante todo el día sin tranca, vivíamos sin temor, entrábamos y salimos a nuestro antojo. Los políticos, si bien es cierto tampoco resolvían los problemas del país, se sentaban a comer sancocho y tomar cerveza con el pueblo debajo de cualquier palo de mango pues no había apuro, celulares, ni grandes diferencias sociales o por lo menos no se hacía tanta ostentación de poder ni de riqueza. A medida que nos alejamos de esas viejas costumbres y nos complicamos la vida, tenemos menos tiempo de pensar en los demás, los problemas sociales y la brecha económica se hace más grande. Los altos ejecutivos y los políticos delegan más y más en terceros y pierden así el contacto directo con la realidad, con sus clientes o con sus bases.
En 1968, hace unos treinta y ocho años, presencié el primer zarpazo en contra de nuestro sistema democrático y recuerdo que había en ese entonces mucha gente insatisfecha de la clase política, muchos inicialmente estuvieron de acuerdo con el golpe militar y más adelante se arrepintieron. La juventud que no vivió esa época esta propensa a caer en el mismo canto de sirena y siento que la historia se puede repetir en espiral si no hacemos mucho más de lo que estamos haciendo.
Hace casi una veintena de años fui invitado en calidad de empresario a participar en los primeros intentos de hacer un "Plan Nacional de Desarrollo", con gran entusiasmo participé en algunas reuniones como las de Bambito y Coronado, igualmente después formé parte del equipo en la preparación de los programas de gobierno de Endara y de Moscoso. En todos ellos se plasmó la intención de reducir la brecha entre ricos y pobres, de dedicar gran parte de los recursos del Estado en inversiones sociales, pero lastimosamente no solo de intenciones vive el hombre. Cuando uno está encima del potro las cosas son diferentes y los ingresos del estado no alcanzan sino para pagar planillas y deuda, no hay espacio para pedir prestado y solo un porcentaje de los ciudadanos pagamos impuesto sobre la renta. De vez en cuando se aumentan los impuestos, pero los nuevos recursos rápidamente encuentran quienes buscan mejores salarios y se convierten en gastos de operación. Es claro que la única forma en que un proyecto tenga éxito es si tiene los fondos para poder desarrollarlo, de tal manera gobierno tras gobierno ven sus planes quedar en eso, buenas intenciones. No tenemos que inventar la rueda, de una u otra forma los problemas y sus soluciones son las mismas, solo hay que sacar al sol los planes anteriores y actualizarlos.
Entonces se preguntaría el lector, ¿ para que otro intento más?, ¿ por qué el presidente de la APEDE convoca a gremios, estudiantes, asociaciones, partidos, iglesia a iniciar un diálogo y preparar un nuevo Plan de Desarrollo Nacional ? La respuesta para mi es muy simple; los cálculos hechos por expertos demuestran que en unos cuantos años el Tesoro Nacional estará recibiendo unos mil millones al año de los excedentes del Canal y por lo tanto se nos presenta una oportunidad de oro para que las fuerzas vivas del país le digan al gobierno y a los políticos que basta ya de esperar, que ha llegado la hora de que esa gran cantidad de dineros frescos se utilicen en beneficio de las clases más necesitadas.
Que iniciemos desde ya un plan coherente, consensuado, dinámico, con asignación de fondos directos, a corto, mediano y largo plazo, que de una vez por todas se comience a cerrar la gran brecha que por años hemos creado y que no puede seguir en pausa. Mediante ese compromiso ético moral con la patria, que será la esperanza de los panameños más humildes y la paz social para el resto de nosotros, se asignarán parte de los ingresos anuales provenientes del Canal a las necesidades prioritarias que se establezcan en dicho plan, cuyo objetivo será resolver los problemas del transporte, vivienda, educación, salud, carreteras, acueductos, seguridad, justicia, etc. Que estos proyectos tengan su presupuesto separado del fondo común del estado, administrados por un ente independiente (PNUD), con la debida supervisión de quienes formen parte del Pacto y en colaboración con las diferentes instituciones del Estado.
El presidente Torrijos ha dicho que después del referéndum se haría este nuevo intento, el problema es que lastimosamente ya Pedro pueblo no cree en las promesas de políticos, ni en las instituciones del Estado, ni en los empresarios y como consecuencia debe hacerse un compromiso formal previo al referéndum de manera que vayamos todos a las urnas a votar por una solución a los grandes problemas del país y que todos sintamos que esa obra es realmente para nuestro beneficio no del mundo. Un buen "Plan Nacional de Desarrollo", con fechas de cumplimiento y fondos adecuados para llevarlo a cabo en 20 años plazo, sería sin duda la válvula de escape a la olla de presión que hay en las calles.

101 años de Panamá América

 
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