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"Un callejón sin salida"


El título de este artículo es una expresión popular que expresa una situación personal de desesperación. Definitivamente que este concepto se puede aplicar a un país, pero no en cualquiera situación, éstas deben ser en etapas muy críticas de un país que lo aboque a tomar decisiones en contra de sus propios intereses. Con respecto al uso de los recursos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) y la venta de las acciones de Cables and Wireless (ACW) nos quieren hacer creer que si no accedemos a esta solución vendrá el caos al país, porque estamos en "un callejón sin salida". Desde la óptica del gobierno, creo que son sinceros en su apreciación.
Para el gobierno la única salida de ese callejón es utilizar los 1300 millones de balboas para comprar Bonos Brady, para llevar la Deuda Externa (DE) a niveles de un 47% de impacto en el PIB, lo que mejoraría la clasificación de riesgo de inversión en el país y además dejaría en libertad una serie de recursos para la inversión social. Para evitarnos caer nuevamente en fauces de las IFIS, con nuevos préstamos, venderíamos las ACW. Parece lógico y en parte lo es, pero esta no es la única verdad. Es la verdad más fácil y por ello, la más vulnerable.
El primer concepto que se esgrime para invertir los 1300 millones en pago de la Deuda Externa y bajar la carga de los pagos futuros es real, pero esto sería una "llamarada de capullo", o sea que duraría muy poco, porque aunque exista la voluntad política de no endeudarnos otra vez a los niveles actuales, la realidad social y económica del país nos llevaría a nuevos endeudamientos, porque la presión social y política va a ser intolerable. Lo anterior sería así, porque los recursos que se generarían a través de esta operación doble no alcanzarían para aliviar las necesidades sociales y al quedarnos sin FFD, sin ACW, con deuda y sin todas las soluciones sociales que se requieren, para paliar la presión éste o el siguiente gobierno tendrá que re-endeudarse.
El otro concepto de que a través de esta operación mejoraríamos nuestra clasificación de riesgo para la inversión es una verdad a medias. Las Calificadoras de Riesgos son entes que hacen un trabajo para los grandes inversionistas, sobre todo los especulativos, aunque también lo utilizan los que crean nuevos activos. Los veredictos de estas calificadoras hay que tenerlos en cuenta como un complemento para elaborar las diferentes políticas de un país, pero con este gobierno de la Presidenta Moscoso las Calificadoras han pasado a ser un nuevo ente negociador, ahora no sólo debemos negociar con la IFIS sino también con estas Calificadoras. Las IFIS, las Calificadoras y los capitalistas que ellas orientan, nunca podrán oponerse a la utilización de los recursos del FFD y a la venta de las ACW, unos porque se les va a cancelar lo que se les debe y los otros porque pueden hacer un buen negocio especulativo.
En caso de que se apruebe lo propuesto por el gobierno y que se haya concluido con la operación en sus dos fases y que ya no tengamos ni FFD ni ACW y las IFIS examinen al país y los aranceles que se subieron continúan altos, que estimen no ha pasado nada con la reestructuración de entidades como el Aeropuerto de Tocúmen, Atlapa, el BDA, el BHN, el IDAAN, la Caja de Ahorro, que vean que la inseguridad jurídica y social no muestre signos de mejorar, que el Ente Regulador se ha transformado en una nueva oficina de Regulación de Precios y que hostiga a las empresas que participaron en la reestructuración de las empresas públicas ya privatizadas, que aprecie que el gobierno se está convirtiendo en una fuente de inestabilidad política al continuar con los despidos masivos, con el otorgamiento de contratos sin licitación pública, y que este gobierno está revirtiendo lo de las Jubilaciones Especiales de los Educadores y que no empieza manejar el tema de la Caja de Seguro Social dirán entonces que no se está cumpliendo con lo pactado y harán un llamado de atención. Este nuevo llamado de atención seguirá al que ya nos hicieron en el Documento del FMI del 28 de febrero de este año, es decir hace sólo 7 días. Todo esto les servirá a las clasificadoras para que nos pasen a un riesgo BB- (negativo).
Lo anterior ya quedó esbozado en el informe de Standard and Poors en su informe de febrero de este año cuando dijeron que la calificación de Panamá se podrá mantener si el gobierno de la Presidenta Moscoso logra drenar el FFD para retirar los Bonos Brady, pero si además vuelve a obtener y a mantener la disciplina fiscal que según ellos se mantuvo de 1994 a 1998 y si no revierten las principales reformas estructurales realizadas por el gobierno anterior. Con lo anterior nos están diciendo que la utilización del FFD y la venta de las ACW no bastan para obtener una mejor calificación. Esto es la crónica de una muerte anunciada.
Ante los diferentes argumentos que hemos esgrimido los que nos oponemos a una medida tan apresurada como la presentada, sus defensores nos quieren convencer últimamente con otro argumento más pragmático y que se refiere a los intereses que gana el FFD actualmente, ya que estos son inferiores al promedio de intereses que pagamos por la DE. Esto es real pero no es un argumento lo suficientemente fuerte como para acceder a deshacernos de nuestros activos líquidos, pero sí es un argumento válido para tratar de buscar mejores rendimientos para esos fondos que es por donde en realidad deberían empezar. Este nuevo argumento que es financieramente sólido no es válido, porque los intereses del FFD no fueron concebidos para pagar DE sino deuda social.
El peso del pago de la DE sobre el PIB y las finanzas para los próximos 3 años era conocido por todos los políticos y economistas del país como el "efecto campana", ya que la maduración de los períodos de gracias de los nuevos préstamos efectuados y la programación de pagos negociada en la Reestructuración de la Deuda Comercial con los Bonos Brady aprobada en 1995 iban a aumentar, haciendo una gran presión sobre las finanzas públicas. Pero era parte de un plan integral que contemplaba las reformas estructurales, la transferencia del Canal y sus recursos, la utilización e integración al desarrollo nacional de las Areas Revertidas, el desarrollo de Sector Marítimo y modernización de la educación. Esto así llevado nos pondría en una buena posición para volver a negociar con la IFIS una nueva estructuración de la DE comercial. Esta fue la base de negociación de 1995 que nos produjo un ahorro de 1197 millones de balboas. El problema del país ahora es que tenemos un gobierno que durante la campaña electoral hizo unas promesas y unos planteamientos en dirección totalmente contraria a los lineamientos económicos que rigen universalmente y por eso son ellos los que se sienten en "un callejón sin salida".
No se puede obviar que estamos en un problema económico y financiero y que la solución es difícil aún escogiendo la presentada por el gobierno que, aunque es la más simple, nos lleva a más problemas en el futuro. Lo anterior convierte la propuesta no en una solución sino en un paliativo y de los peores. Lo que tampoco podemos pensar es que vamos a inventar la rueda que tampoco se inventó en la negociación de 1995, ya que se emplearon los mecanismos que ofrecía el sistema. Es importante ponderar que para ese tiempo no teníamos los recursos del FFD, que apenas estabamos empezando a desenredar los bienes revertidos, que además en ciertos sectores había duda de la veracidad en la transferencia del Canal y que no contábamos con otros logros hoy alcanzados. Las condiciones para una nueva negociación existen pero lógicamente existen parámetros que hay que cumplir, estas condiciones son desagradables, pero este nuevo tren económico no tiene "cambio hacia atrás", sobre todo cuando las grandes potencias están desarrollando sus economías a limites insospechados, así vemos como los Estados Unidos dentro de un superávit a llegado prácticamente al pleno empleo, Europa está en niveles bajos de inflación y entre estos, España a crecido económicamente bajando su desempleo en 7 puntos. En Asia las economías vuelan, incluyendo la de la China Popular con su política de "Un país y dos sistemas."
En Panamá, en los últimos 5 años, logramos bajar los niveles de pobreza de 47% a 37%, el desempleo de 14% a 11.9%. La fase que viene en la economía mundial es la más difícil. Ya se están creando las riquezas, ahora viene la época de la repartición de esas riquezas y esto es difícil porque se afectan intereses muy sensitivos y esto, cada país debe solucionarlo dentro del esquema económico establecido y en democracia. En Seattle, Washington quedó demostrado, entre otras cosas, que en el aspecto de distribución de riquezas todavía queda mucho por andar. Esto quiere decir que las recetas no traen el remedio para esa enfermedad y le corresponde a cada país encontrar sus soluciones. Lo que no podemos pensar es que la ausencia en la economía internacional de una política en ese sentido va a detener el avance de este tren, pensar de esa forma lo que esconde en algunos es una nostalgia ideológica que murió cuando cayó el Muro de Berlín y en otros la excusa para tratar de justificar sus desaciertos económicos y la imposibilidad para cumplir promesas electorales hechas al calor de la campaña, sin sopesar la envergadura de las mismas.

101 años de Panamá América

 
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