Un cambio que no fue
Las promesas de cambio en el Gobierno Nacional, con el pasar de los días se vienen disipando a una velocidad abrumadora.
Por citar uno de los ejemplos más emblemáticos: el nombramiento de parientes, allegados y copartidarios en el servicio exterior, práctica que se criticó duramente durante la pasada campaña, volvió, con contadísimas excepciones, a darse en esta administración.
Parece que las promesas de cambio, al menos en el servicio exterior, fueron solo eso. Mala cosa. El presidente Martinelli sabe que son su prestigio y el futuro del país los que están en juego.