Un camino brillante
Europa se encontraba destrozada al término de la II Guerra Mundial. Millones de niños y niñas huérfanos y afectados por el espantoso conflicto bélico estaban amenazados además por la hambruna y las enfermedades. Surgió así la iniciativa de crear un fondo especial para priorizar una respuesta especialmente dirigida a los niños y que contribuyese a ese enorme reto de reconstrucción que enfrentaban las naciones europeas. En diciembre de 1946, se creó, por estas razones, una organización de cooperación y ayuda con un perfil y una vocación muy especial. A pesar de su indiscutible éxito y a la mística de trabajo que prontamente desarrollaron sus integrantes, en 1953 se consideró que este fondo especial había logrado ya su cometido, pues había logrado mejorar la condición de la niñez europea en las más difíciles situaciones de la posguerra. Los países del tercer mundo abogaron entonces por que la organización no se desmantelase y se hiciera por la niñez del mundo entero lo que se había logrado por la de Europa. Así UNICEF se convirtió en una agencia permanente de Naciones Unidas (United Nations International Children Emergency Fund, UNICEF) y comenzó a responder al mandato de los Estados.
En el desarrollo de su agenda de trabajo, UNICEF abordó primero las cuestiones relativas a la salud de los niños. En los años 60, promovió la educación, pues había que pensar en el niño de un modo más integral de lo que permitían hacerlo las muy exitosas campañas de vacunación, que a su amparo mejoraron las posibilidades de supervivencia de los niños alrededor del planeta.
En 1965, a UNICEF se le concedió el Premio Nóbel de la Paz, por su enorme aporte en beneficio de los niños, niñas y adolescentes de las naciones alrededor del planeta. En los años 80, impulsó una noción más humana del desarrollo y orientó a los países a descubrir cómo la protección de las personas menores de edad ofrece la espina dorsal de una visión articulada del progreso social. A partir de 1989, la Asamblea General de Naciones Unidas le ha encomendado la tarea de apoyar y orientar a los Estados en la adecuación de sus marcos normativos e institucionales a los principios, reglas y conceptos de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Este organismo se ha hecho presente con un haz de consejos en todos y cada uno de los países latinoamericanos que han decidido modernizar su legislación.
Gracias a su tenaz esfuerzo, hay en algunos países un entorno institucional más seguro para los niños, y en otros, por lo menos un debate sobre cómo lograrlo. Felicitaciones, UNICEF, por sus 60 años de servicio a un mundo en el que los niños son parte fundamental de él.
En el desarrollo de su agenda de trabajo, UNICEF abordó primero las cuestiones relativas a la salud de los niños. En los años 60, promovió la educación, pues había que pensar en el niño de un modo más integral de lo que permitían hacerlo las muy exitosas campañas de vacunación, que a su amparo mejoraron las posibilidades de supervivencia de los niños alrededor del planeta.
En 1965, a UNICEF se le concedió el Premio Nóbel de la Paz, por su enorme aporte en beneficio de los niños, niñas y adolescentes de las naciones alrededor del planeta. En los años 80, impulsó una noción más humana del desarrollo y orientó a los países a descubrir cómo la protección de las personas menores de edad ofrece la espina dorsal de una visión articulada del progreso social. A partir de 1989, la Asamblea General de Naciones Unidas le ha encomendado la tarea de apoyar y orientar a los Estados en la adecuación de sus marcos normativos e institucionales a los principios, reglas y conceptos de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño. Este organismo se ha hecho presente con un haz de consejos en todos y cada uno de los países latinoamericanos que han decidido modernizar su legislación.
Gracias a su tenaz esfuerzo, hay en algunos países un entorno institucional más seguro para los niños, y en otros, por lo menos un debate sobre cómo lograrlo. Felicitaciones, UNICEF, por sus 60 años de servicio a un mundo en el que los niños son parte fundamental de él.