Un camino complejo
Los derechos de la Nación casi siempre son negados por los efectos de la imposición de los políticos y funcionarios gubernamentales. El rechazo a la nulidad del proyecto del camino ecológico Boquete-Cerro Punta por parte de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia pone una vez más de manifiesto que los derechos naturales de Panamá han sido siempre desconocidos.
A pesar que dicho proyecto ha sido cuestionado, censurado y rechazado por algunos estamentos de la sociedad que han señalado los daños a la naturaleza y al hábitat de la fauna natural de la región, aparte de la negativa del ANAM, estamentos y profesionales versados en la materia, el gobierno y algunas de sus instituciones, insisten de manera indirecta llevarlo a efecto sin respetar y considerar las recomendaciones y las consecuencias que pudiera ocasionar. Ese complejo proyecto se ha dividido en dos corrientes: uno, el interés de algunos elementos políticos y gubernamentales que están de acuerdo en la construcción de ese camino; otros, sin embargo, se oponen al mismo considerando los daños que le harían a la naturaleza. La situación se ha constituido en una fuerza de poderes políticos, gubernamentales y sociales a nivel nacional, y la sociedad espera que gane la razón y la justicia.
Hay que recordar a los políticos y funcionarios estatales que los gobiernos son transitorios, pero la Patria es sólo una y es permanente; que ella y sus recursos deben ser primero, de lo contrario quienes se oponen a sus derechos y razones se constituyen en sus detractores y responsables en caso de su deterioro natural, social, económico y moral en su vida futura si se lleva a efecto ese complejo camino ecológico.
A pesar que dicho proyecto ha sido cuestionado, censurado y rechazado por algunos estamentos de la sociedad que han señalado los daños a la naturaleza y al hábitat de la fauna natural de la región, aparte de la negativa del ANAM, estamentos y profesionales versados en la materia, el gobierno y algunas de sus instituciones, insisten de manera indirecta llevarlo a efecto sin respetar y considerar las recomendaciones y las consecuencias que pudiera ocasionar. Ese complejo proyecto se ha dividido en dos corrientes: uno, el interés de algunos elementos políticos y gubernamentales que están de acuerdo en la construcción de ese camino; otros, sin embargo, se oponen al mismo considerando los daños que le harían a la naturaleza. La situación se ha constituido en una fuerza de poderes políticos, gubernamentales y sociales a nivel nacional, y la sociedad espera que gane la razón y la justicia.
Hay que recordar a los políticos y funcionarios estatales que los gobiernos son transitorios, pero la Patria es sólo una y es permanente; que ella y sus recursos deben ser primero, de lo contrario quienes se oponen a sus derechos y razones se constituyen en sus detractores y responsables en caso de su deterioro natural, social, económico y moral en su vida futura si se lleva a efecto ese complejo camino ecológico.