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Un comité contra el racismo: ¿necedad o necesidad?


La interrogante que hace las veces de título de este artículo es un recurso que ofrece la oportunidad de explicar la naturaleza y el sentido de una iniciativa que podría aparecer, por momentos, polémica, pero, al fin y al cabo, justificada. Veamos.
Hace 4 meses, aproximadamente, un grupo de panameños y panameñas adoptamos la decisión de constituir un organismo bajo la denominación: Comité Panameño Contra el Racismo. Dicha iniciativa se dio en el marco de un conjunto de acciones destinadas a enfrentar dos fenómenos que en nuestra sociedad no son novedosos, pero que en fecha reciente han aparecido con una tesitura que los han hechos merecedores de mayor atención. Ellos son el prejuicio y la discriminación racial.
El Comité Panameño Contra el Racismo es una instancia de la sociedad civil, de carácter no partidista, que agrupa a personas de distintas etnias, razas, origen nacional o social, sexo, creencias políticas y religiosas, todas, con el interés común de emprender acciones y formular propuestas encaminadas a enfrentar los prejuicios y la discriminación racial en todas sus expresiones, en la sociedad panameña.
En ese sentido, el Comité esta animado por el reto de alcanzar una patria libre de esos dos flagelos que, en los casos más extremos, han desgarrado a sociedades enteras y en algún momento, las han colocado en un torbellino auto destructivo del cual sólo han podido librarse cuando la sensatez y los valores más positivos del ser humano se han sobrepuesto la ignominia.
La construcción de una cultura de tolerancia, paz y respeto a la diversidad étnica, racial, y cultural en la sociedad panameña, es otro objetivo por alcanzar para el Comité recientemente conformado. La inclusión de los panameños y panameñas, de todos los colores, en los distintos órdenes de los quehaceres nacionales, a través de acciones de discriminación positiva que tiendan a su mejoramiento material y espiritual, es uno de los paradigmas del naciente organismo.
A mediano plazo, el Comité Panameño Contra el Racismo se ha trazado un Plan de Acción que pretende alcanzar varias esferas de la vida nacional. Una de ellas es el campo legislativo. Existen suficientes evidencias en nuestra sociedad que dan cuenta de la necesidad de elaborar y promover una legislación que desarrolle el artículo 19 de nuestra Carta Magna, aquel cuyo texto y espíritu aborda la vieja aspiración pos medieval, modernista, de que todos somos iguales. La idea es ir desterrando, con el apoyo de normas específicas, aquellas prácticas de contenido racista que perviven en nuestro medio.
En el terreno de las políticas públicas existen muchas tareas pendientes. Allí, de lo que se trata es ir conminando al Estado a adoptar medidas de forzoso acatamiento, para toda la colectividad, en razón del interés público que, en este caso, es la convivencia en un entorno social que ofrezca igualdad de oportunidades para la realización plena de todos los individuos, a nivel del Estado, que haga que éste sea uno de los principales actores en el proceso hacia la constitución de una sociedad tolerante y respetuosa de la diversidad de sus integrantes.
La educación es otro escenario en el cual Comité Panameño Contra el Racismo pretende desarrollar su labor, por cuanto aquella resulta instrumento eficiente para cambiar valores y actitudes. Además, es a través de la educación que podemos ir diseñando y articulando los elementos para una nueva cultura diferencias (de distinta índole) y reconociendo que en la diversidad hay una extraordinaria riqueza, y que en un esfuerzo mancomunado seríamos capaces de forjar una unidad de alcances insospechables, todo a favor de una nación más vigorosa.
A grandes rasgos, esas son las motivaciones que animan la existencia de un Comité Contra el racismo en Panamá. Ante tales propósitos, no han faltado voces que niegan la necesidad de un instrumento social como el que hemos reseñado. Sus detractores han señalado que el mismo no se justifica en una sociedad multiétnica, multirracial y pluricultural como la panameña. En sentido opuesto, otros hemos argumentado que, justamente, contrariando la naturaleza y conformación real de la nación, ha operado una histórica exclusión de vasto sectores de la misma, en razón de la pigmentación que reporta su piel. Esta es una de las contradicciones que los panameños y panameñas no hemos logrado resolver, al cabo de casi un siglo de vida republicana, y que, paradójicamente, arrastraremos hacia un nuevo milenio.
Seguramente, cada uno de nosotros tendrá un criterio sobre la pertinencia de un organismo antirracista en Panamá. En todo caso, aquellos que sentimos la necesidad de él cumplimos con hacer explícitos nuestros propósitos. Con el tiempo la realidad nacional se encargará de su validación y confió en que los "necios" saldremos bien librados de ese proceso.

101 años de Panamá América

 
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