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Un contrato a la medida


La oposición furibunda de la empresa BellSouth a que ingrese al mercado la compañía telefónica TRICOM está subiendo de tono. Cada semana se suman a la polémica nuevos personajes, muchos totalmente desconocedores del tema, quienes expresan sus autorizadas opiniones a través de los diferentes medios de comunicación.
La seguridad jurídica, 72 millones, sí o no a las inversiones, congresistas norteamericanos y mil hierbas más se mezclan en una indigesta ensalada, ya incomprensible para el ciudadano común, a quien a final de cuentas sólo le interesa reducir sus altísimos costos de telefonía ante la desesperante situación del costo de la vida que aumenta en la misma proporción en que disminuye su poder adquisitivo.
Entre tanta confusión, vale resaltar un elemento que hasta ahora ha recibido muy poca atención, pero que es esencial para definir quién tiene la razón en este conflicto: el aspecto contractual de las operaciones telefónicas en Panamá. La maquinaria bien engrasada que promueve la obcecada negativa de BellSouth para que ingrese competencia en su mercado cautivo (engrasada precisamente con los pingues ingresos que le producen sus tarifas leoninas), quiere convencernos de que las operaciones de TRICOM violan el contrato que le concede a ellos el monopolio de la telefonía celular en Panamá.
Para nadie es un secreto la forma en que se elaboró ese contrato. Se sabe, por ejemplo, que en su redacción participaron personajes que primero lo confeccionaron mientras trabajaban en el gobierno, luego en la comisión especializada sobre el tema y que finalmente trabajan hoy en BellSouth. ¿Suena como un contrato a la medida, no? El problema real de este contrato es que quienes lo redactaron a la medida de sus intereses particulares, se esmeraron en prohibir la competencia de empresas celulares por un período suficientemente largo para recuperar con creces los 72 millones de dólares que diariamente le restriegan al pueblo en la cara que ellos tuvieron que pagar. ¿Alguien duda hoy que esos 72 millones los estamos pagando todos los panameños con las altas tarifas que les permite este monopolio?
El problema fue que al redactar el contrato a la medida se olvidaron de prohibir la entrada de la telefonía móvil con tecnología troncal al mercado. En esa época la tecnología troncal iba en picada frente al embate de la celular y los ingeniosos sastres a la medida no previeron que el sistema troncal sufriría la revolución tecnológica que lo ha puesto hoy a la vanguardia de la telefonía móvil. Obviamente se les pasó. Y por eso la entrada de TRICOM al mercado panameño no viola este contrato "a la medida", ni atenta contra la seguridad jurídica de nadie. Simplemente, la tecnología troncal no es lo mismo que la tecnología celular y el contrato a la medida sólo prohíbe la nueva competencia de tecnología celular. Una vez más entran en pugna el interés popular y el interés mezquino de un grupo de avivatos. Yo voto por el pueblo. ¿Y Usted?

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