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Un defensor del pueblo libre de ataduras


Fueron muchos y acertados los puntos de vista expuestos ante la opinión pública con antelación al escogimiento del defensor del pueblo por la Asamblea Legislativa, y todos coincidían en que era necesaria una elección alejada de todo interés partidista, en donde cada legislador tuviera la oportunidad de escoger al candidato de su simpatía, sin presiones de ninguna índole dentro de un marco de democracia y responsabilidad ciudadana.
Tratándose de una posición como la de Defensor del Pueblo, correspondía a la Asamblea Legislativa actuar con toda libertad y mirando siempre los intereses de la comunidad nacional. Sin embargo, la elección recayó en la persona del Lic. Juan Tejada Espino como producto de un acuerdo entre los partidos Revolucionario Democrático y Demócrata Cristiano, actualmente en mayoría en el seno de la Asamblea Legislativa, gracias al Pacto META.
Es nuestra opinión, que las grandes mayorías nacionales se sientan defraudadas por la forma en que se llevó a cabo esta elección que afecta la imagen de la figura del defensor del pueblo y le resta credibilidad y confianza a la labor que se pretenda realizar en el futuro. El país necesita un defensor del pueblo libre de compromisos políticos que lo puedan atar, un defensor del pueblo comprometido sólo con la sociedad civil y con la independencia necesaria ante los partidos políticos, sobre todo que en nuestro país el tema de la reconciliación nacional es un proyecto inconcluso. Y de esa manera, un defensor del pueblo libre de ataduras podría dar confianza a los parlamentarios de gobierno y oposición para trabajar sin condiciones, juntos por los derechos humanos y la democracia.
La figura del defensor del pueblo, desde un principio, fue cuestionada por sectores de la población que tuvieron el temor de que su nombramiento estuviera determinado por intereses políticos partidistas que no permitirían que dicho funcionario pudiera desempeñar con toda independencia y eficacia frente a los problemas que le correspondía solucionar en beneficio de los panameños.
No dudamos del profesionalismo y capacidad del Lic. Juan Tejada Espino para desempeñarse como defensor del pueblo, que es un camino que puede asegurar una justicia más expedita para centenares de panameños que permanecen en las cárceles en espera de un juicio, una herramienta en la defensa de la comunidad y en donde los panameños, sin distingo, encontrarán una respuesta a sus ansias de justicia y de protección a sus derechos.
Frente a la realidad que vive el país, en donde el "juega vivo", el abuso, el atropello a los más débiles, la corrupción y el irrespeto a los derechos del ciudadano, el Defensor del Pueblo viene a llenar un gran vacío, siempre y cuando su gestión se fundamente en las verdaderas necesidades de una nación que viene clamando, desde hace mucho tiempo, por una justicia más efectiva y expedita, y por un mayor respeto a los derechos humanos.
La tarea que le espera al Lic. Juan Tejada Espino será ardua y para alcanzar sus metas, él tendrá que empinarse por encima de los intereses partidistas y con legítima independencia, tendrá que acompañar a la sociedad civil en la lucha permanente por la salvaguarda de los principios de libertad, democracia y justicia social.

101 años de Panamá América

 
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