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Un demócrata cristiano


Ricardo Arias Calderón, un político con vocación y de corte presidencial; lamentablemente su fatal destino político le ha truncado su aspiración y su derecho. Sin embargo, para muchos panameños, es un presidente honorario por sus características ciudadanas, humanas, políticas y amor a la patria. Es el faro de orientación para los políticos. Cuando esa luz se apague, entonces muchos sentirán lo que perdieron.
Desde muy temprana edad me he dedicado a estudiar y observar la idiosincrasia, la conducta y el espíritu ciudadano, social y patriótico de los hombres y mujeres que se agitan en la política. Allá por la década del 60, cuando aún no estaba inscrito en ningún colectivo político, salió a la luz el Partido Demócrata Cristiano, con una filosofía diferente a los demás colectivos. Conocí entre su membresía al Dr. Arias Calderón como una figura activa, poniendo todo su empeño al partido en aras de un mejor futuro para Panamá.
Siguiendo su patriótico ejemplo, me inscribí por primera vez en un partido político tomándolo como mi inspiración de ser un demócrata cristiano de siempre.
Aunque ese partido haya optado en cambiar su nombre original por el de Partido Popular, su filosofía, contenido, sus hombres y mujeres han quedado como piezas de calidad para grandeza de la Estrella Verde. Ese cambio no ha sido otra cosa que una estrategia política, según lo recomienda y lo exige la evolución de la cultura política moderna.
El PDC, hoy Partido Popular, ha desempeñado a través de la historia política un papel muy importante en aras de un mejor futuro para la nación sentando pautas de conducta política y electoral; ha caminado con luces propias y con una dignidad inclaudicable, ha caminado en alianza con otros colectivos con el propósito de alcanzar una reivindicación nacional. Lamentablemente resultó traicionado, pero ha seguido con gran dignidad y la frente en alto en su bregar por el bienestar de la patria.
Basados en las promesas proselitistas que esa unión de partidos hizo al pueblo panameño de erradicar al costo que sea los flagelos de la corrupción, la pobreza y la necesidad de hacer cambios a la Constitución, se logró el triunfo en las pasadas elecciones, principalmente, gracias a esa juventud que dijo presente llena de confianza y de esperanza en el nuevo gobierno.
Ojalá esa unión de partidos políticos cumpla sus promesas dándole a la patria lo que tanto anhela y necesita de los políticos.
"Sí se puede cuando hay voluntad y amor a la patria".de siempre
Quien lea esto me recordará si es productor.

101 años de Panamá América

 
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