Un día para la historia
Finalmente llegó el esperado día, en que los panameños y panameñas conoceremos la propuesta oficial para la ampliación y modernización del Canal de Panamá.
Hasta ahora, toda la información divulgada en los medios de comunicación social, ha estado basada, en algunas filtraciones y declaraciones que han hecho los voceros autorizados de la Autoridad del Canal de Panamá y del gobierno nacional. También ha habido por parte de algunas personas, muchas conjeturas y especulaciones.
Esta tarde, quedarán despejadas definitivamente las dudas, y conoceremos a ciencia cierta si habrá o no habrá necesidad de embalses, cuánto costará el proyecto, cómo se financiará, cuánto tiempo se estima durará, cuántos empleos podría generar, quién lo financiará y si el Estado panameño tendrá que avalarlo o sacrificar aportes recibidos hasta ahora anualmente, de nuestro canal 100% panameño.
Es el momento de demostrar ante el resto del mundo, nuestra responsabilidad como pueblo y como nación. Las discusiones que a partir de esta tarde, inevitablemente se desatarán, como es natural en toda sociedad que se precie de ser democrática, deben estar, en todo caso, imbuidas de un profundo sentido de responsabilidad patriótica.
El debate, de manera ideal, debe estar ante todo, despojado de cualquiera contaminación ideológica o político partidista. No es el momento, ni mucho menos el tema para hacer oposición ni para capitalizar como gobierno la propuesta. Lo que viene, es una decisión de Estado, quizás la más importante que hemos de tomar en nuestro segundo siglo de vida republicana. Lo que se decida finalmente por el pueblo en las urnas, nos marcará indeleblemente para siempre. Ante todo, se requiere de mucho y sosegado juicio.
Hasta ahora, toda la información divulgada en los medios de comunicación social, ha estado basada, en algunas filtraciones y declaraciones que han hecho los voceros autorizados de la Autoridad del Canal de Panamá y del gobierno nacional. También ha habido por parte de algunas personas, muchas conjeturas y especulaciones.
Esta tarde, quedarán despejadas definitivamente las dudas, y conoceremos a ciencia cierta si habrá o no habrá necesidad de embalses, cuánto costará el proyecto, cómo se financiará, cuánto tiempo se estima durará, cuántos empleos podría generar, quién lo financiará y si el Estado panameño tendrá que avalarlo o sacrificar aportes recibidos hasta ahora anualmente, de nuestro canal 100% panameño.
Es el momento de demostrar ante el resto del mundo, nuestra responsabilidad como pueblo y como nación. Las discusiones que a partir de esta tarde, inevitablemente se desatarán, como es natural en toda sociedad que se precie de ser democrática, deben estar, en todo caso, imbuidas de un profundo sentido de responsabilidad patriótica.
El debate, de manera ideal, debe estar ante todo, despojado de cualquiera contaminación ideológica o político partidista. No es el momento, ni mucho menos el tema para hacer oposición ni para capitalizar como gobierno la propuesta. Lo que viene, es una decisión de Estado, quizás la más importante que hemos de tomar en nuestro segundo siglo de vida republicana. Lo que se decida finalmente por el pueblo en las urnas, nos marcará indeleblemente para siempre. Ante todo, se requiere de mucho y sosegado juicio.