Un diseño urbanístico perfecto
Mirando el caos urbanístico de nuestra capital, pero buscando soluciones en otras ciudades, llamó nuestra atención Chicago (EE.UU.). Ella fue ordenada gracias a la gestión de su actual alcalde Richard Daley, cuya excelente labor extiende su fama por toda la Unión Americana y en el extranjero, al punto que en Chile y Australia han imitado parte de sus iniciativas. Para empezar, no hay congestionamiento vehicular ni contaminación de gases y ruidos. No hay anuncios callejeros, no hay basura; los semáforos peatonales evitan la necesidad de puentes peatonales y, cuando no, optan por túneles para que la gente cruce a pie algunas vías.
Despejó las calles aplicando altísimas tasas por estacionamiento y dejó el resto al mercado. Al tiempo surgieron edificios de aparcamiento caros que, en diseño, no afean la ciudad. Y lo coordinó con un sistema de transporte público rápido, económico, cómodo, seguro y eficiente. Ninguno de estos adjetivos sobra y ninguno falta. Hay metro subterráneo, hay otro elevado, por encima de las calles y hay líneas alimentadoras servidas por buses modernos. No existe saturación de taxis y la Policía se asegura que nadie irrespete las reglas. Cada noche, las calles y aceras son barridas, cepilladas y lavadas con agua.
La construcción de un relleno costero similar a nuestra Cinta Costera, le dio un sitio de amplio y variado esparcimiento. La municipalidad promueve la conservación de residencias que son joyas arquitectónicas. También se yerguen rascacielos de atrevido diseño que, sin embargo, no desentonan con el entorno. Hasta en la planta procesadora de aguas servidas construyeron un castillo. Por todos los rincones hay bellas esculturas, barrios de jazz y arte variado. El buen gusto no distingue entre barrios de clase alta, media y baja. Y hasta en los suburbios obreros de la periferia y barrios calientes, la apariencia de las casas y la limpieza de calles y aceras, no hacen diferencia. Hay museos dispersos para todos los gustos, embarcaderos para excursiones por agua y tierra, todos mostrando los detalles de una riqueza y armonía urbanística sin par.