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Un disparatorio para Durán


Hablando del tiempo y de religión, Durán. Ha sido un pequeño dios durante los últimos treinta y cinco años, y es una de las pocas entidades que no cambian en este país de ambidextros. Sin proponérselo, se convirtió en un mito, en un referente del imaginario nacional.
Lo escuché el sábado por la noche durante una entrevista que le hicieron a las volandas en Radio Nacional, segundos antes de la cena multitudinaria que le tenían preparada en un hotel de Los Ángeles con motivo de su ascensión al Salón de la Fama, y me sentí trasladado a los años setenta, cuando el país se paralizaba para mirarlo pelear por televisión, o para escuchar la narración radial que Arquimedes "Fat" Fernández hacía de sus legendarios combates.
Ha pasado el tiempo. He intentado pasar yo por el tiempo. No soy el chiquillo aquel que crecía entre arena y fantasmas, en San Felipe. Hoy sé más, y tal como nos enseña el viejo relato de Adán y Eva, el acceso al conocimiento lleva a la pérdida de la inocencia. Pero la noche del sábado me di cuenta que hay algo que sigue igual, detenido en el tiempo, algo que ninguno de los libros que he leído han logrado transformar. Algo que me hace sentir una fascinación de niño: "El Cholo".Lo escuché decir que si después de muerto le permiten volver a nacer, escogería un cuerpo aquí en Panamá y en ningún otro lugar. Estaba conduciendo, y sin darme cuenta solté el timón para aplaudir.
Roberto Durán, el chorrillero, el excéntrico, el botarate, con un corazón más grande que el Canal, dice que en el salón de la fama no entró sólo él, sino todo un país. Sin darse cuenta, nos está dando lecciones de un nacionalismo que nos hace tanta falta.
El resultado de ese intercambio con el diputado Castillo, que por un momento, me hizo pensar que podría estar dispuesto "a salvarle cara al gobierno" fue su manifestación de que iba a considerar el asunto "con la mayor seriedad". Eso, como ya señalé, ocurrió el pasado 10 de octubre; pero el presidente de la Asamblea sigue inmerso en sus "serias meditaciones". Ojalá que reaccione de su letargo antes del referendo, pues todavía podría hacerse el debate el jueves 19 o el viernes 20 de octubre.
"Atrévase Sr. Castillo".
Finalizo, haciéndole un llamado a los diputados de la "oposición": Señores: corrijan la metida de pata que cometieron al votar a favor de la convocatoria del referendo para el día 22 de octubre, "so pretexto de darle al pueblo panameño el derecho de decidir". Ustedes pueden emplazar a la directiva de la Asamblea para que convoque el debate nacional, que nunca ha habido y que puede ser la única vía para desvirtuar la monstruosa campaña de desinformación montada para "vendernos" el proyecto de la ampliación. El pueblo, que ustedes dicen representar, se lo merece. "Sólo, atrévanse".

101 años de Panamá América

 
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