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Un e-mail de extraña factura


El fiscal primero de drogas, José Ayú Prado, nos tiene a todos boquiabiertos en la redacción. Por un supuesto "afán de lealtad" hacia una decena de periodistas el funcionario, en un correo Yahoo y no en el oficial de la Procuraduría, dijo que un reportero del Panamá América está recibiendo copias del expediente Océanos Gemelos, y "lo tienen encerrado en una oficina" leyendo el documento para futuros reportajes. Sin entender que este tipo de investigaciones se hacen en equipo, dio un nombre y un apellido, cargándole la responsabilidad del delicado trabajo a una sola persona.
Cuando se le llamó para preguntarle si era suyo el e-mail (todavía no lo podemos creer), Ayú contestó que sí, que él lo había escrito y distribuido entre varios periodistas, con la supuesta intención de aclararles que no era de su despacho que habían salido las copias del expediente de Rayo Montaño, que él le ha negado a todos.
Siendo lo menos desconfiado posible, diré que Ayú en su ingenuidad no se percató que ponía en peligro la vida de un periodista, pues en el diario sabemos que ahora que estamos descubriendo datos nuevos y estremecedores (más allá del expediente) hay muchos en las sombras dispuestos a lo que sea para que su nombre y sus vinculaciones con Rayo no sean reveladas.
Acá no queremos pensar que el fiscal sabía bien lo que hacía, y envió ese correo para que pasara lo peor.
Tampoco queremos tomar como amenazas algunas de las frases que aparecen en el documento, y que hablan de "estar en problemas" por violar la Constitución y la Ley.
A todo esto, Ayú dice en su correo que la información la hizo llegar a su despacho "alguien que no quiso identificarse". Significa, entonces, que reaccionó al supuesto "bochinche" de un desconocido.
Posibles conclusiones: 1) El fiscal que maneja el caso de drogas más importante de los últimos tiempos, es un ingenuo (por no decir pánfilo) y no entiende el concepto "sigilo"; 2) el fiscal es un experto en tácticas ya olvidadas de contrainteligencia, y filtró una información inexacta para desbaratar nuestra investigación, convirtiendo en blanco inocente a uno de nuestros reporteros; 3) el fiscal con el expediente más explosivo del momento no se da su lugar, y tiene que rendir cuentas a un grupo de periodistas que lo están presionando.
Cualquiera de las tres que sea correcta, ¡que Dios nos agarre confesados!

101 años de Panamá América

 
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