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Un enfoque equivocado


A raíz de la sentencia del pleno de la Corte, que declara inconstitucional la obligación del Estado a no disminuir el presupuesto universitario; me acerqué a varios antiguos compañeros que continúan ligados a la política estudiantil en la Universidad de Panamá; cuestionándolos sobre por qué no se habían tomado medidas más enérgicas en protesta por esa decisión y al mismo tiempo preguntar cuál iba a ser la posición de la dirigencia estudiantil; debido a que resultaba ilógico solicitar una nueva ley, ya que ésta sería declarada inexequible o inconstitucional, dependiendo del momento en que se demandara. De estos interrogatorios pude sacar en conclusión que los estudiantes no habían tomado medidas más fuertes, porque la dirigencia de la lucha fue mediatizada por la administración universitaria; y que por otra parte, no había ninguna claridad en el sector estudiantil sobre lo que se debía pedir. Pocos días después; en una declaración alentadora para quienes hemos defendido la autonomía universitaria; la Presidenta de la República, a través de su nuevo ministro de Economía y Finanzas se comprometía a no reducir el presupuesto universitario; lo que a nuestro juicio es lo que podía hacer el Ejecutivo ante el fallo de la Corte, por lo que pensé, que la Universidad había encontrado el apoyo de la presidenta sin siquiera pedirlo, lo que resultaba un gran alivio después de los 5 años de persecución que fue víctima la universidad durante el mandato de Ernesto Pérez Balladares.
No conformes con esa declaración, los universitarios deciden hacer una marcha de protesta hacia la Presidencia de la República (bastante irónico dado que ésta era la única institución que les había dado su apoyo), donde no son recibidos por la presidenta, como pensaron sería, lo que consideran una "ofensa", por lo que deciden responder a la misma con cierres de calle que desembocaron en la habitual acción de los agentes antidisturbios.
Ante este panorama, las declaraciones del rector García de Paredes sobre la "ofensa" que la presidenta le hizo a la universidad, y que fueron las que provocaron los disturbios, me resultan muy curiosas, ya que no recuerdo haber visto a un rector tan viril, ni siquiera cuando el anterior gobierno del PRD ordenó la violación de la autonomía universitaria el fatídico 9 de diciembre de 1998; y son más curiosas, siendo que la Presidenta de la República, ante esta coyuntura, resultaba el único aliado que la universidad parecía tener.
Por otra parte, me parece de atención el hecho de que no he podido ver, todavía, a un dirigente estudiantil universitario que esboce públicamente una solución al problema que tiene la universidad; siendo que los estudiantes se presentan como corderos de Panurgo, siguiendo un rector que, públicamente se conoce, responde a los intereses del PRD.
Esta situación se ve manifestada cuando los universitarios no cerraron la calle por la sentencia de la Corte que realmente afecta a la universidad, pero sí lo hicieron para protestar por lo que ellos consideran una ofensa del único sector que les ha brindado apoyo.
Mi consejo a la dirigencia universitaria es que dejen de hacer el triste papel que vienen realizando; favoreciendo intereses ajenos a la universidad y que enfoquen sus esfuerzos en presentar de una manera académica y seria la propuesta de una constituyente que es la única manera de garantizar la autonomía financiera de la Casa de Méndez Pereira, toda vez que la Corte ha considerado que la norma legal que la garantiza es inconstitucional, pero para esto lo primero que tienen que hacer es salir de la falda de una administración que jamás se atreverá a hacer semejante petición, debido a que responde a los intereses del PRD, partido que por antonomasia es el defensor del status quo.

101 años de Panamá América

 
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