Un estadista de verdad
La obra de gobierno de Ernesto de la Guardia Navarro es tan densa, que no deja espacio para exaltar sus extraordinarias virtudes humanas. Polifacético, cultivó con excelencia todos los campos que emprendió, sea como empresario, político, lingüista, periodista y, sobre todo, estadista y visionario sin par. Cursó estudios primarios en Panamá y se graduó en el Instituto Nacional en 1923, una escuela pública.
¿Qué clase de educación tenía entonces el país para forjar semejante ciudadano? ¿Por qué hemos retrocedido? Lo ignoramos. El hecho es que don Ernesto, marchó con su diploma de institutor hacia Estados Unidos donde se graduó en el prestigioso Amos TUC School of Business Administration and Finance, de Darmouth, College.
Con menos de 30 años, ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores. Encabezó luego la misión de Panamá en Naciones Unidas. Presidió el Gran Jurado de Elecciones en 1953. Se agitó en clubes cívicos y empresariales, llegando a presidir el Club de Leones y la Cámara de Comercio. Fue gerente de la Cervecería Nacional en la que desempeñó una labor estupenda. Ocupó la Presidencia de la República entre 1956 y 1956. Presidió, nos dice el doctor Ricardo Arias Calderón, una de las sólo tres elecciones limpias que ha tenido Panamá antes de 1994.
Adoptó por norma de su mandato, el rodearse de los mejores talentos, incluso de adversarios, guiándolos con base a un Plan de Gobierno, que fue el primero del país. En su equipo tuvo a Rubén Carles, Gilberto Arias y Fernando Eleta como ministros de Hacienda, Roberto López Fábrega (Cosaco) en Obras Públicas, Rodríguez Bou en Educación, Dr. I. Falk en Salud, y Roberto Reyna en Acueductos y Alcantarillados.
Aquella constelación arrojó por resultado multiplicidad de obras, como nunca antes, ni después. Dictó el nuevo Código Fiscal (1956), creó el Instituto de Vivienda y Urbanismo, creó el Departamento de Planificación Económica, creó el sistema de Obras por Valorización, adoptó un Plan Vial, creó el Instituto Ganadero, elaboró un Diagnóstico de la Educación, dio solvencia al Seguro Social aumentando cuotas que regirían a la construcción de un hospital, reglamentó el Transporte Público, dictó el Código Electoral y ordenó el primer listado de votantes. Convirtió en ley el "Pacto de la Colina" que puso fin a levantamientos estudiantiles contra el estamento militar, estableciendo rotaciones de mando y el sometimiento a la autoridad civil. Dictó la primera ley de salario mínimo, acordó mejoras para los trabajadores del Canal. Extendió la Avenida Balboa hasta Paitilla, construyó la Manuel Espinosa Batista, pavimentó la Interamericana desde Paso Canoas hasta Santiago, hizo iniciar los trabajos del puente de las Américas, incorporó a Punta Paitilla a la ciudad, adquirió Monte Oscuro para desarrollar a San Miguelito, propició la construcción de una refinería de petróleo en Colón, construyó la más amplia red de alcantarillados. Impuso una rigurosa disciplina fiscal y un perfecto balance del presupuesto, llegando a registrar superávit. Refinanció la deuda pública, se cumplieron escrupulosamente las reglas sobre licitaciones y dictó una ley de incentivos para el establecimiento de un centro financiero.
Fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua, fundó Radio Miramar, fue director y exquisito editorialista de "Mundo Gráfico", autor de los libros "Teoría y Práctica de la Democracia (1960)" y "Pensamiento y Acción" (1977).
¿Qué clase de educación tenía entonces el país para forjar semejante ciudadano? ¿Por qué hemos retrocedido? Lo ignoramos. El hecho es que don Ernesto, marchó con su diploma de institutor hacia Estados Unidos donde se graduó en el prestigioso Amos TUC School of Business Administration and Finance, de Darmouth, College.
Con menos de 30 años, ocupó el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores. Encabezó luego la misión de Panamá en Naciones Unidas. Presidió el Gran Jurado de Elecciones en 1953. Se agitó en clubes cívicos y empresariales, llegando a presidir el Club de Leones y la Cámara de Comercio. Fue gerente de la Cervecería Nacional en la que desempeñó una labor estupenda. Ocupó la Presidencia de la República entre 1956 y 1956. Presidió, nos dice el doctor Ricardo Arias Calderón, una de las sólo tres elecciones limpias que ha tenido Panamá antes de 1994.
Adoptó por norma de su mandato, el rodearse de los mejores talentos, incluso de adversarios, guiándolos con base a un Plan de Gobierno, que fue el primero del país. En su equipo tuvo a Rubén Carles, Gilberto Arias y Fernando Eleta como ministros de Hacienda, Roberto López Fábrega (Cosaco) en Obras Públicas, Rodríguez Bou en Educación, Dr. I. Falk en Salud, y Roberto Reyna en Acueductos y Alcantarillados.
Aquella constelación arrojó por resultado multiplicidad de obras, como nunca antes, ni después. Dictó el nuevo Código Fiscal (1956), creó el Instituto de Vivienda y Urbanismo, creó el Departamento de Planificación Económica, creó el sistema de Obras por Valorización, adoptó un Plan Vial, creó el Instituto Ganadero, elaboró un Diagnóstico de la Educación, dio solvencia al Seguro Social aumentando cuotas que regirían a la construcción de un hospital, reglamentó el Transporte Público, dictó el Código Electoral y ordenó el primer listado de votantes. Convirtió en ley el "Pacto de la Colina" que puso fin a levantamientos estudiantiles contra el estamento militar, estableciendo rotaciones de mando y el sometimiento a la autoridad civil. Dictó la primera ley de salario mínimo, acordó mejoras para los trabajadores del Canal. Extendió la Avenida Balboa hasta Paitilla, construyó la Manuel Espinosa Batista, pavimentó la Interamericana desde Paso Canoas hasta Santiago, hizo iniciar los trabajos del puente de las Américas, incorporó a Punta Paitilla a la ciudad, adquirió Monte Oscuro para desarrollar a San Miguelito, propició la construcción de una refinería de petróleo en Colón, construyó la más amplia red de alcantarillados. Impuso una rigurosa disciplina fiscal y un perfecto balance del presupuesto, llegando a registrar superávit. Refinanció la deuda pública, se cumplieron escrupulosamente las reglas sobre licitaciones y dictó una ley de incentivos para el establecimiento de un centro financiero.
Fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua, fundó Radio Miramar, fue director y exquisito editorialista de "Mundo Gráfico", autor de los libros "Teoría y Práctica de la Democracia (1960)" y "Pensamiento y Acción" (1977).