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Un fallo justo


Muy celebrado ha sido por los ecologistas y la comunidad, especialmente la de Bocas del Toro, el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia por el cual se declaró ilegal una resolución de la ANAM. Conforme a la Corte, no correspondía a esa entidad aprobar el estudio ambiental de la segunda etapa de un proyecto de desarrollo que resultaría ecológicamente perjudicial.

Con pesar debemos confesar que en algunas ocasiones hemos considerado que la ANAM no cumple a cabalidad con los propósitos de su creación. Nos referimos al ruido nocivo para la salud por lo excesivo, y que está haciendo del país una comunidad de sordos. Por ello nos permitimos exhortar a la ANAM a desplegar actividad a fin de combatir los abusos de gente irresponsable y despiadada que está destrozando paulatinamente el sistema auditivo de la población. Las salas de cine se hacen ya insoportables por lo despiadadamente atronadoras. Nuestras calles y avenidas a diario se convierten en infernales sitios de tortura como consecuencia de la falta de caballerosidad, y por los episodios de impaciencia de millares de conductores de vehículos que, en desaforada competencia, incansablemente abusan del uso de las bocinas de las unidades que manejan.

Ahora la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) podría hacer mucho bien a la población emprendiendo una cruzada contra los ruidos excesivos.

101 años de Panamá América

 
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