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Un familia de conciencia en Cuba


Informo sobre el testimonio de Owaldo Payá Sardiñas, disidente cubano, su esposa Ofelita y sus niños. El acoso del que son víctimas, se torna en juicio de condena para quien busca intimidarlos.
Conocí a Oswaldo Payá Sardiñas y a su esposa Ofelita en La Habana en 1995, cuando visité Cuba bajo el régimen de Fidel Castro por primera vez. Teresita y yo nos fuimos en auto a buscar su casa y nos perdimos en los arrabales habaneros. Pero después logré hablarle por teléfono y vino a nuestro hotel en bicicleta, como recorre todos los días largas distancias para ir a su trabajo y regresar de él. Lo volví a ver en 1998, cuando la visita del Papá a Cuba, y el año pasado a principios de diciembre. Somos amigos.
Me impresionó desde el primer momento. Es jóven. Habla sopesadamente, pero su discurso traduce un testimonio en carne viva de conciencia humanista y cristiana. Me contó como a través de su formación religiosa, que en Cuba se vive con una intensidad de tiempos de los Apóstoles, porque ha sido incluso cuestión de libertad o cárcel y sigue siendo cuestión de favor o acoso, y a través del apostolado seglar, incipiente y dificilísimo, pero por eso vital y retador, él descubrió y se comprometió con el esfuerzo por realizar una actividad cívica y política de inspiración social cristiana.
Sentí en él el vínculo directo entre el soplo del Espíritu y la proyección política. Se salta las mediaciones, instrumentalidades que a veces son vehículo y otras veces subterfugio. Su testimonio es palpable, conmovedor, aunque su eficacia todavía sea cuestionada. La suya es prueba fehaciente de lo que Jacques Maritain llama la acción con "medios pobres", en este caso paupérrimos. Pero por eso mismo, como la pequeña llama destaca enormes sombras en la penumbra, Oswaldo y Ofelita hacen que se caiga en cuenta de las enormes sombras en la actual penumbra cubana.
Y digo Oswaldo y Ofelita, aunque él es quien lleva la voz cantante en la exposición. Pero ella está al lado. El le busca la mirada para ver si ella asiente. Y cuando ella mueve la cabeza, él continúa. Sin ella él no podría vivir con sus dos hijos menores arriesgando su trabajo de técnico en una empresa estatal, su magro bienestar, su libertad y su vocación personal y familiar. Cuando ella habla, introduce una dimensión concreta, realista que hace más patente aún la pureza del testimonio de la pareja.
Lo que plantea Payá es intrínsecamente humano y cristiano. Cuba tiene que cambiar, por que los cubanos que viven en la Isla se asfixian tan pronto quieren respirar hondo y amplio. El cambio debe abarcar a todos los cubanos, y por ello, tiene que ser el fruto del diálogo, la reconciliación y el acuerdo, partiendo del cumplimiento de las garantías que proclama la actual Constitución cubana y que en muchos casos no se cumplen. Ha reclamado que le reconozcan el Movimiento Cristiano Liberación como ONG de acuerdo con las leyes cubanas. Ha reclamado ser candidato en las elecciones cubanas de acuerdo con las leyes y los procedimientos cubanos. Ha reclamado expresar sus puntos de vista y reunirse con quienes tienen preocupaciones similares. No ha violando ninguna ley cubana. Nunca ha recurrido a ninguna violencia. Se opone al embargo. Considera que el niño Elián, una vez muerta trágicamente su madre, debe retornar a la custodia de su padre.
La sensatez, la moderación, la humanidad de lo que plantea es extraordinaria. Sería increíble si no se apreciara su calidad de hombre de conciencia recta, de conciencia que atraviesa el tiempo en busca de eternidad.
¿Cuál es la suerte que corre Oswaldo en Cuba? Durante la IX Cumbre Iberoamericana se entrevistó con Presidentes, Jefes de Gobierno y Ministros de Relaciones Exteriores. Estos reconocían en él una conciencia cubana democrática. Y sabían que iban a aprobar un texto, la Declaración de La Habana, que justo después de la introducción protocolar afirma contundentemente: "En esta Cumbre reiteramos el firme compromiso de cada uno de los gobiernos de fortalecer y hacer efectivo el funcionamiento de las instituciones democráticas, el pluralismo político, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos y libertades fundamentales, incluido el derecho al desarrollo."
Pero apenas dos meses después de la Cumbre, el 25 de enero, a las 6: 30 a.m., irrumpieron en su domicilio agentes de la Seguridad del Estado, dirigidos por un Teniente Coronel Estrada. Se lo llevaron preso, advirtiéndole que llevara sus cosas de aseo porque "esta vez sería por largo tiempo". Su esposa no supo ni el cargo que le formulaban ni a dónde se lo llevaban. Al día siguiente, tan intempestivamente como lo detuvieron lo soltaron. Según algunos informes publicados lo que desató la represión fue la intención de unos destacados disidentes de reunirse para evaluar la situación de relativa regresión en la vigencia de los derechos humanos que se vive en Cuba últimamente. El régimen sigue resistiendo cualquiera expresión por razonable que sea de pluralismo político.
Ahora me llega la siguiente noticia en las palabras del mismo Payá: "En el día de ayer, 2 de febrero, cuando llegué a mi centro de trabajo en bicicleta ..., estaba estacionado un auto de chapa 13805HM y varios individuos que salieron del auto se pararon frente a mi trabajo, parece que ostensiblemente llamando la atención.
Un rato después en mi trabajo me envían en un auto con un chofer y varios compañeros a hacer un trabajo de evaluación de los equipos en la sala de terapia intensiva del hospital materno de Guanabacoa... Este auto nos siguió hasta ese lugar también de manera ostensible; entonces, al llegar allí, se bajaron y entraron al lobby del Hospital. Los otros compañeros de trabajo y yo hicimos nuestro trabajo y al salir nos encontramos a estas personas que entonces nos persiguieron en su auto hasta el hospital materno de Marianao ..., donde íbamos a hacer un trabajo semejante. Allí también nos esperaron y algunos médicos y trabajadores del hospital se dieron cuenta de esta persecución....Nos persiguieron entonces hasta mi centro de trabajo nuevamente en el Vedado. Un rato después, cuando salí en bicicleta, este auto de chapa HM13 805 con cuatro personas adentro, en un estilo mafioso y gansteril, me siguieron acercándose a mí a veces a menos de un metro por los lados, tocando el claxon, llamando la atención... así fueron hasta mi casa. Se bajaron en las proximidades y esta mañana cuando salí estaba nuevamente ese auto que me acompañó en la misma forma hasta mi centro de trabajo de esta manera provocativa.
Al salir nuevamente para hacer el trabajo que estabamos haciendo en... tres hospitales materno infantiles, ya nos seguían tres autos y se bajaban varios hombres con walkie-talkies en las manos alrededor del hospital cuando yo entraba al hospital con los otros compañeros; eso continuaba hasta el día de hoy en una persecución punto a punto como si estuviera preso en la calle.
Pero lo más grave es que desde el martes (1 de febrero del 2000) un operativo semejante está frente a la casa de mis suegros en La Lisa; se aproximan, se parquean delante de la casa como para que vecinos y familiares se den cuenta que están allí para intimidar...
En esta casa de La Lisa solamente están mis suegros y mis hijos que están allí pasando la semana de receso escolar y ellos, los que están persiguiéndonos, saben que yo y mi esposa estamos trabajando y mucho más teniéndome a mí en este asedio permanente, por lo tanto es un acto bajo y cobarde tratar de intimidar a niños que ya se han percatado de la presencia de estos agentes con estilo de gansters en las proximidades de su casa, mientras con tanta hipocresía, mientras con tanto fariseismo, están proclamando valores que ellos están violando todos los días hace muchos años.
Advierto que es grave y peligroso lo que están haciendo de intimidar a mi familia y que continuaré defendiendo la dignidad de los cubanos que este régimen está pisoteando."
¿Qué sentido tiene detener y seguir acosando a Oswaldo Payá y a su familia, cuando en Cuba se vive intensamente el drama del reclamo justificado del retorno del niño Elián a su padre? Quien retiene a un hijo de la custodia de su padre, una vez muerta su madre, se condena a sí mismo. Otro tanto hace quien acosa para intimidar a un hombre, a su mujer y a sus niños, a una familia de conciencia. Y si lo hace justo después de comprometerse a "fortalecer y hacer efectivo", el pluralismo político se desautoriza a sí mismo y se deslegitima ante la familia humana. De víctima, la familia de conciencia se convierte en juez del régimen que la intenta amedrentar.

101 años de Panamá América

 
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