Un golpe bajo a la economia
Una gran parte del beneficio económico que podría obtener Panamá con la privatización de los puertos se pierde por el acuerdo entre los carteles de navieras de subir las tarifas para contenedores procedentes del Lejano Oriente hacia la Zona Libre de Colón y el Caribe. Mediante el anuncio que fue dado a conocer con un mes escaso de anticipación, se notificó a los usuarios que a partir del primer día de abril estarían pagando entre veinte y treinta por ciento más por el transporte de un contenedor.
El resultado inmediato de la decisión que aumenta los fletes será una pérdida de competitividad de la Zona Libre de Colón en el mercado internacional, y un aumento en el precio de los productos que se consumen o que se usan de materia prima para elaborar otros productos que Panamá exporta o que destina a su mercado interno, y ambas consecuencias son muy perjudiciales para nuestras aspiraciones de desarrollo.
Lo más triste del caso es que la medida no responde directamente a un aumento en los costos de las navieras, que dicho sea de paso en el caso de Panamá se están aprovechando de la mayor eficiencia en los puertos, pero más bien a la existencia de un cartel que convierte esta actividad casi en un monopolio, permitiéndoles actuar sin competencia y aumentar sus precios sin el peligro de ver disminuidos sus clientes.
Por estas razones es tan importante que a la vez que se produce nuestra entrada en el mundo de la apertura comercial se desarrollen en Panamá los mecanismos destinados a enfrentar la existencia de carteles internacionales de precios. Esta es una de las debilidades de nuestro sistema económico que debe denunciarse para que las empresas y los consumidores del país no terminen siendo perjudicados por acuerdos entre pocos intereses muy particulares.
Si estas distorsiones no se corrigen será muy difícil convencer a los panameños sobre las ventajas de la apertura comercial. Las autoridades tienen que intervenir con decisión en estos casos, defendiendo el interés nacional porque se trata de poderosas empresas frente a las cuales no es fácil para un simple cliente hacerse escuchar. Estamos seguros que una buena y oportuna negociación podría evitar graves daños a la economía panameña.
El resultado inmediato de la decisión que aumenta los fletes será una pérdida de competitividad de la Zona Libre de Colón en el mercado internacional, y un aumento en el precio de los productos que se consumen o que se usan de materia prima para elaborar otros productos que Panamá exporta o que destina a su mercado interno, y ambas consecuencias son muy perjudiciales para nuestras aspiraciones de desarrollo.
Lo más triste del caso es que la medida no responde directamente a un aumento en los costos de las navieras, que dicho sea de paso en el caso de Panamá se están aprovechando de la mayor eficiencia en los puertos, pero más bien a la existencia de un cartel que convierte esta actividad casi en un monopolio, permitiéndoles actuar sin competencia y aumentar sus precios sin el peligro de ver disminuidos sus clientes.
Por estas razones es tan importante que a la vez que se produce nuestra entrada en el mundo de la apertura comercial se desarrollen en Panamá los mecanismos destinados a enfrentar la existencia de carteles internacionales de precios. Esta es una de las debilidades de nuestro sistema económico que debe denunciarse para que las empresas y los consumidores del país no terminen siendo perjudicados por acuerdos entre pocos intereses muy particulares.
Si estas distorsiones no se corrigen será muy difícil convencer a los panameños sobre las ventajas de la apertura comercial. Las autoridades tienen que intervenir con decisión en estos casos, defendiendo el interés nacional porque se trata de poderosas empresas frente a las cuales no es fácil para un simple cliente hacerse escuchar. Estamos seguros que una buena y oportuna negociación podría evitar graves daños a la economía panameña.