Un grito desesperado ante una oportunidad única
Esta es una llamada urgente que hago a los votantes panameños para que dediquen unos minutos de su precioso tiempo a la reflexión.
Nos encontramos próximos a un proceso electoral, el cual todo nos indica que será vital para el país debido a los momentos importantes que estamos viviendo y nos tocarán vivir como es la entrega del Canal, las tierras adyacentes y todas las responsabilidades que esta entrega conlleva.
Veo con mucha preocupación la poca atención que le hemos prestado a estudiar, analizar y comparar los diferentes planes de gobierno que nos han presentado los candidatos presidenciales. Y me pregunto ¿cuántos habremos leído estos planes? Y si la respuesta es negativa, con qué bases iremos a las urnas a votar el 2 de mayo si ni siquiera sacamos tiempo para estudiar aunque sea superficialmente estas propuestas. Propuestas que se convierten en herramientas más importantes aún cuando dos de los candidatos se niegan a asistir a debates. Si digo dos y lo reafirmo, ya que no solo se trata de la candidata del Partido Arnulfista, sino el candidato del PRD también se niega a ir solo con doña Mireya. Considero que es una falta de respeto total no darle la oportunidad al electorado panameño de tener la valentía de exponerse los tres candidatos en un debate en conjunto. No creo que exista país en estos momentos que los candidatos puedan estar poniendo condiciones, con éste si, con este no, parecen más bien juegos infantiles.
Ahora bien analicemos los tres candidatos, empecemos por la candidata del Partido Arnulfista: Doña Mireya es sin duda una persona con buenas intenciones, quien ha demostrado una gran sensibilidad social y una plena identificación con los problemas que aquejan a nuestro país, que son muchos, y en mi opinión es la segunda mejor alternativa.
El Licenciado Torrijos no es una mala persona, y quizás dentro de 10 o mejor aún 15 años esté capacitado para un puesto importante. Hasta ahora todo nos demuestra que es una persona sin un criterio propio, sin respuestas concretas a los cientos de interrogantes que se le han planteado, la vaguedad de sus contestaciones son de campeonato, que si llamara a un consenso, que si preguntará aquí o allá, señores, eso lo puede hacer cualquier persona; nosotros necesitamos un presidente amigo de la excelencia, que con valentía y conocimientos profundos se enfrente a resolver los problemas. Nos preguntamos: deseamos otra Ministra de Salud igual a la presente, que en vez de solucionar con humildad y eficiencia los problemas que diariamente aquejan al sector Salud, con vaguedad y sin ir en busca de soluciones, solo se le ocurra organizar rifas, y decirnos que nadie es eterno. Por favor, un mínimo de respeto para la vida del ser humano.
Señores, reflexionemos, estamos ante tres candidatos, uno de ellos viene fresco sin pasado político, dedicado al progreso del país, invirtiendo en el mejoramiento de nuestro país, creando empleo y un largo etc. Una persona que ha demostrado que sabe levantar empresas, solucionar problemas. Me hace mucha gracia cuando critican que tal candidato no tiene experiencia, en la cosa pública, ¿y para qué necesita experiencia previa como servidor público, para aprender a robar?, qué más deseamos que una persona que venga de la empresa privada, y quien ha tenido un éxito siempre seguro y en ascenso. Estoy completamente segura que para el Ingeniero Vallarino hubiese sido mucho más cómodo quedarse en una oficina, recibiendo dinero de las múltiples transacciones que día a día efectúan sus empresas. ¿Por qué entonces abandonó sus empresas para adentrarse al espinoso e ingrato mundo de la política? Porque es un panameño que ama su país, porque quiere lo mejor para Panamá, porque está convencido que él puede y desea marcar la diferencia en nuestro destino, sacarnos del subdesarrollo y situarnos en el mapa en el lugar que le corresponde a un país pujante como Panamá.
Panameños, tenemos ante nosotros a la Excelencia, así en mayúscula, un hombre con un pasado brillante y un futuro prometedor, comprometido a hacernos la vida más agradable a miles y miles de panameños que estamos dispuestos a ganarnos la vida honestamente, con el mejoramiento constante personal y no a través de amiguismos. Eso debería pertenecer al pasado y las personas sanas y capaces deberían enfrentar la vida con valentía. El Estado solo debería estar comprometido a ayudar a los enfermos y a los que no se pueden ganar la vida por impedimentos físicos. Vivimos en un país de oportunidades, sino ¿a qué se debe que diariamente llegan a este país chinos, judíos, colombianos, peruanos, nicaragüenses, cubanos y un largo etc., en busca de un futuro mejor y lo encuentran? ¿Cuál es la diferencia entre estos individuos y los nativos de este país? Aquellos recién abandonan un país con economías golpeados, monedas devaluadas, con guerrillas y miles de problemas políticos. Llegan a Panamá con una visión más global que nosotros y dispuestos a enfrentar toda clase de impedimentos y estos individuos al poco tiempo se convierten en empresarios en menor o mayor escala. Ni que decir que para estos trabajadores un dólar representa una fortuna y saben valorar el fruto que les pueda dar el sacrificio de abandonar su país en busca de oportunidades inciertas.
Es cierto, en mi largo recorrer por la vida, he vivido en diferentes países de Centro y Sur América, en Estados Unidos y Europa, y honestamente les puedo decir que en ciertos aspectos Panamá es un paraíso, en algunos aspectos (el turístico) aún por descubrir pero el potencial está allí esperando tener un gobernante que con optimismo nos indique que el camino para progresar no es la fortuna rápida lograda por el amiguismo, las palancas y conexiones. Saldremos del tercermundismo solamente cuando tengamos claro que la riqueza se logra a través del estudio, el esfuerzo personal, y con un fuerte deseo de superación. Señores necesitamos un gobernante de la calidad humana del Ingeniero Vallarino quien con su ejemplo, conocimientos y experiencia nos mostrará el camino para salir del subdesarrollo y para que nos situemos en la posición que tiene designada Panamá. Demostremos que amamos a este país, démosle una oportunidad a la mejor elección, al candidato que nos ha demostrado con su ejemplo que el sí sabe cómo crear riqueza para él, su familia y para los que trabajan para él y para su país. Estudiemos los diferentes planes de gobierno, se lo debemos a nuestros hijos y nietos, quienes cuando al pasar de los años, ellos con su inocencia, nos preguntarán, mami ¿y por qué elegiste a tal candidato?, y le podamos contestar con orgullo, porque yo sabía que tal candidato era quien más le convenía al país en tales momentos. Votemos a conciencia y con responsabilidad.
Con todo esto dejo claro que mi única motivación al escribir este artículo es a moverle las fibras sensibles a todos los votantes para que analicen, piensen, reflexionen y no dejen pasar esta hermosa oportunidad. Rara vez tendremos a un candidato con las condiciones, valores, capacidades y voluntad que el actual candidato, Ing. Vallarino. Elijamos la mejor opción, un futuro brillante y despejado, y, no un pasado nefasto, pleno de malos recuerdos. Que las futuras generaciones se sientan orgullosas de la elección que tomaron sus padres, abuelos tíos y antepasados en general.
Nos encontramos próximos a un proceso electoral, el cual todo nos indica que será vital para el país debido a los momentos importantes que estamos viviendo y nos tocarán vivir como es la entrega del Canal, las tierras adyacentes y todas las responsabilidades que esta entrega conlleva.
Veo con mucha preocupación la poca atención que le hemos prestado a estudiar, analizar y comparar los diferentes planes de gobierno que nos han presentado los candidatos presidenciales. Y me pregunto ¿cuántos habremos leído estos planes? Y si la respuesta es negativa, con qué bases iremos a las urnas a votar el 2 de mayo si ni siquiera sacamos tiempo para estudiar aunque sea superficialmente estas propuestas. Propuestas que se convierten en herramientas más importantes aún cuando dos de los candidatos se niegan a asistir a debates. Si digo dos y lo reafirmo, ya que no solo se trata de la candidata del Partido Arnulfista, sino el candidato del PRD también se niega a ir solo con doña Mireya. Considero que es una falta de respeto total no darle la oportunidad al electorado panameño de tener la valentía de exponerse los tres candidatos en un debate en conjunto. No creo que exista país en estos momentos que los candidatos puedan estar poniendo condiciones, con éste si, con este no, parecen más bien juegos infantiles.
Ahora bien analicemos los tres candidatos, empecemos por la candidata del Partido Arnulfista: Doña Mireya es sin duda una persona con buenas intenciones, quien ha demostrado una gran sensibilidad social y una plena identificación con los problemas que aquejan a nuestro país, que son muchos, y en mi opinión es la segunda mejor alternativa.
El Licenciado Torrijos no es una mala persona, y quizás dentro de 10 o mejor aún 15 años esté capacitado para un puesto importante. Hasta ahora todo nos demuestra que es una persona sin un criterio propio, sin respuestas concretas a los cientos de interrogantes que se le han planteado, la vaguedad de sus contestaciones son de campeonato, que si llamara a un consenso, que si preguntará aquí o allá, señores, eso lo puede hacer cualquier persona; nosotros necesitamos un presidente amigo de la excelencia, que con valentía y conocimientos profundos se enfrente a resolver los problemas. Nos preguntamos: deseamos otra Ministra de Salud igual a la presente, que en vez de solucionar con humildad y eficiencia los problemas que diariamente aquejan al sector Salud, con vaguedad y sin ir en busca de soluciones, solo se le ocurra organizar rifas, y decirnos que nadie es eterno. Por favor, un mínimo de respeto para la vida del ser humano.
Señores, reflexionemos, estamos ante tres candidatos, uno de ellos viene fresco sin pasado político, dedicado al progreso del país, invirtiendo en el mejoramiento de nuestro país, creando empleo y un largo etc. Una persona que ha demostrado que sabe levantar empresas, solucionar problemas. Me hace mucha gracia cuando critican que tal candidato no tiene experiencia, en la cosa pública, ¿y para qué necesita experiencia previa como servidor público, para aprender a robar?, qué más deseamos que una persona que venga de la empresa privada, y quien ha tenido un éxito siempre seguro y en ascenso. Estoy completamente segura que para el Ingeniero Vallarino hubiese sido mucho más cómodo quedarse en una oficina, recibiendo dinero de las múltiples transacciones que día a día efectúan sus empresas. ¿Por qué entonces abandonó sus empresas para adentrarse al espinoso e ingrato mundo de la política? Porque es un panameño que ama su país, porque quiere lo mejor para Panamá, porque está convencido que él puede y desea marcar la diferencia en nuestro destino, sacarnos del subdesarrollo y situarnos en el mapa en el lugar que le corresponde a un país pujante como Panamá.
Panameños, tenemos ante nosotros a la Excelencia, así en mayúscula, un hombre con un pasado brillante y un futuro prometedor, comprometido a hacernos la vida más agradable a miles y miles de panameños que estamos dispuestos a ganarnos la vida honestamente, con el mejoramiento constante personal y no a través de amiguismos. Eso debería pertenecer al pasado y las personas sanas y capaces deberían enfrentar la vida con valentía. El Estado solo debería estar comprometido a ayudar a los enfermos y a los que no se pueden ganar la vida por impedimentos físicos. Vivimos en un país de oportunidades, sino ¿a qué se debe que diariamente llegan a este país chinos, judíos, colombianos, peruanos, nicaragüenses, cubanos y un largo etc., en busca de un futuro mejor y lo encuentran? ¿Cuál es la diferencia entre estos individuos y los nativos de este país? Aquellos recién abandonan un país con economías golpeados, monedas devaluadas, con guerrillas y miles de problemas políticos. Llegan a Panamá con una visión más global que nosotros y dispuestos a enfrentar toda clase de impedimentos y estos individuos al poco tiempo se convierten en empresarios en menor o mayor escala. Ni que decir que para estos trabajadores un dólar representa una fortuna y saben valorar el fruto que les pueda dar el sacrificio de abandonar su país en busca de oportunidades inciertas.
Es cierto, en mi largo recorrer por la vida, he vivido en diferentes países de Centro y Sur América, en Estados Unidos y Europa, y honestamente les puedo decir que en ciertos aspectos Panamá es un paraíso, en algunos aspectos (el turístico) aún por descubrir pero el potencial está allí esperando tener un gobernante que con optimismo nos indique que el camino para progresar no es la fortuna rápida lograda por el amiguismo, las palancas y conexiones. Saldremos del tercermundismo solamente cuando tengamos claro que la riqueza se logra a través del estudio, el esfuerzo personal, y con un fuerte deseo de superación. Señores necesitamos un gobernante de la calidad humana del Ingeniero Vallarino quien con su ejemplo, conocimientos y experiencia nos mostrará el camino para salir del subdesarrollo y para que nos situemos en la posición que tiene designada Panamá. Demostremos que amamos a este país, démosle una oportunidad a la mejor elección, al candidato que nos ha demostrado con su ejemplo que el sí sabe cómo crear riqueza para él, su familia y para los que trabajan para él y para su país. Estudiemos los diferentes planes de gobierno, se lo debemos a nuestros hijos y nietos, quienes cuando al pasar de los años, ellos con su inocencia, nos preguntarán, mami ¿y por qué elegiste a tal candidato?, y le podamos contestar con orgullo, porque yo sabía que tal candidato era quien más le convenía al país en tales momentos. Votemos a conciencia y con responsabilidad.
Con todo esto dejo claro que mi única motivación al escribir este artículo es a moverle las fibras sensibles a todos los votantes para que analicen, piensen, reflexionen y no dejen pasar esta hermosa oportunidad. Rara vez tendremos a un candidato con las condiciones, valores, capacidades y voluntad que el actual candidato, Ing. Vallarino. Elijamos la mejor opción, un futuro brillante y despejado, y, no un pasado nefasto, pleno de malos recuerdos. Que las futuras generaciones se sientan orgullosas de la elección que tomaron sus padres, abuelos tíos y antepasados en general.