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"Un héroe"


Prácticamente todos lo años publico un artículo resaltando el sacrificio de mi padre Carlos Efraín Guzmán Baúles, o su asesinato, el cual fue un 13 de septiembre de 1987. Cómo pasa el tiempo... Ya hace 15 años de su muerte.
Quiero narrarles lo sucedido aquel día, y mientras lo hago, citaré un informe levantado por el Centro de Investigación de los Derechos Humanos y Socorro Jurídico de Panamá, el cual lleva la firma de Otilia de Koster (Coordinadora) y el Reverendo Padre Fernando Guardia.
Para comenzar, el Consejo Municipal de San Miguelito desautorizó cualquier tipo de concentración para esa fecha. Esto fue apoyado por todos los representantes y el Concejo, presidido por América de Johnson, desautorización que violó la Constitución.
La Cruzada Civilista convocó una marcha pacífica la cual tenía como objetivo, igual que las anteriores, que el gobierno de turno y el narco-dictador Noriega se retiraran del poder para dar paso a elecciones libres, y que la paz y la justicia se restablecieran en nuestro país. Para ese día también se exigía justicia por la muerte de Hugo Spadafora. La marcha partió desde Las Cumbres y tenía como destino cruzar el puente de San Miguelito, el cual hoy día lleva el nombre de Carlos Efraín Guzmán Baúles.
La marcha inició a las 11:00 a.m. aproximadamente. Del informe se desprenden los siguientes hechos de relevancia:
"... específicamente en una instalación del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y en la casa de la Alcaldesa de San Miguelito Balbina de Periñan, se observaron personas ajenas a la marcha que asumieron actitudes provocativas".
"A las 2 p.m., al pasar la marcha frente al MOP, un observador registró la presencia de dos hombres con la cara cubierta portando rifles.
Un hombre con la cara cubierta y armado con un rifle también fue visto en la garita del edificio del MOP. Señala un observador que a las 2:30 p.m. estos tres hombres se escondieron dentro de un Jeep Mitsubishi Montero azul marino de cabina larga. Del área del MOP provino un disparo al poco rato".
"Antes de que los manifestantes llegaran al cruce de San Miguelito, los observadores notaron la presencia de tres policías en la garita de entrada de San Miguelito y cinco vehículos de tránsito, con dos policías en cada uno".
Al acercarse la marcha al cruce de San Miguelito, desaparecieron los oficiales y se infiltró en la marcha un grupo de jóvenes. Se observó un vehículo de tránsito sobre el puente elevado".
"En el local "Minimax" se celebraba esa mañana una fiesta carnavalesca patrocinada por personajes del gobierno que trabajaban en San Miguelito, de donde provinieron los atacantes". "... la marcha se dividió en dos, un grupo que estaba más allá del paso elevado, cerca del "Minimax" (grupo en que estaba mi padre) , y otro del lado opuesto".
"Inmediatamente, civiles armados de entre los que estaban en la fiesta del Minimax y civiles que viajaban en automóvil, abrieron fuego contra los manifestantes. También salieron tiros de un auto estacionado sobre el paso elevado".
"Se calculó el número de atacantes en 50. Del incidente resultó muerto Efraín Guzmán". Mi padre muere, a los 49 años de edad, de un impacto de bala de calibre desconocido en la cabeza (el tiro fue certero, en todo el centro, tiro profesional).
El informe especifica algunos de los artículos que se violaron ese día: Primero, la Convención Americana de los Derechos Humanos, documento del cual Panamá es signatario, los Artículos I (derecho a la vida), XXII (derecho a reunión), XXIV (derecho de petición ante las autoridades). Segundo, el Artículo 38 de la Constitución Nacional, el cual nos brinda el derecho de reunión pacífica.
Para quienes quieren recordar: La lucha de mi padre no termina con su muerte, se convirtió en ejemplo de lucha y saben que la lucha de mi padre la cual finalizó aquel 13 de septiembre de 1987 fue transferida a cada uno de nosotros. Hoy esa lucha debe ser prioridad en nuestras vidas.
Hoy, quiero pedirles a todos ustedes que no desmayen ante el entorno actual. En realidad, hemos estado en tiempos peores y el país entero no claudicó. El país que queremos está a la vuelta de la esquina, cada uno de nosotros debe llevar consigo esa lucha de quienes se sacrificaron de una u otra forma. ¡El país que hoy tenemos se lo debemos a ellos! Me atrevo a decir que sólo pertenece a quienes quieren recordar y no a los que quieren olvidar. Si debo sacar algo bueno de la muerte de mi padre, es que al morir por algún matón sin alma, mi padre pasó realmente a vivir y a vivir por su patria. Hoy tenemos la herencia de aquellos héroes que dieron su vida, y es hoy, cuando el país necesita de héroes que exijan justicia por los atrocidades del pasado, los del presente y por los que se presenten en el futuro. El país necesita de todos nosotros.
De acuerdo con Ríos, los juzgados nocturnos no tienen claramente establecido el ámbito de su jurisdicción, tomando en cuenta que pertenecen al Ejecutivo, dictan justicia y tienen como tribunal superior al municipio.
Mariano Nuñez aseguró que en esos despachos se cumple con el debido proceso y rechazó la tesis de que hay que eliminarlos. Manifestó que si se cierran los juzgados nocturnos se saturarían las corregidurías, lo que ocasionaría la interrupción de la justicia en horas nocturnas en Panamá.
Indicó que los juzgados municipales y las corregidurías tendrían más expedientes de los que actualmente ventilan y eso es peligroso para la administración de la justicia en el país.
De acuerdo con Núñez, en su caso particular se basa en lo que dicta el Código Administrativo. Argumentó que, cuando se hace necesario, ordena la práctica de pruebas a pesar de que los procesos administrativos de corrección son sumarios que en su mayoría se resuelven en audiencias.
Nuñez indicó que las condiciones de trabajo no son las mejores para los jueces y funcionarios, ya que carecen de la tecnología necesaria para atender rápidamente al público y llevar a cabo un trabajo de mayor satisfacción para la ciudadanía.
Los juzgados nocturnos nacieron casi con la república, pero pareciera que se quedaron con la tecnología que existía en esa época. Máquinas de escribir viejas, ausencia de teléfonos para los ciudadanos, filtraciones de agua, baños dañados, hacinamiento y calor sofocante es lo que se vive en los juzgados nocturnos de San Felipe y San Miguelito. Chatarras de máquinas de escribir se encuentran tiradas por doquier, y las que funcionan ya casi no teclean.
En el de San Miguelito el baño no funciona, no cuenta con una celda preventiva y el aire acondicionado sólo es para el despacho del juez. El hacinamiento ocasiona un calor sofocante y lo más grave es que todos los presentes escuchan los casos que se ventilan en el despacho.
En San Felipe las filtraciones de agua por las paredes ocurren cada vez que llueve. Las oficinas para guardar pruebas, armas y objetos decomisados no son las más apropiadas, por lo que éstos se deterioran rápidamente.
Llegar al juzgado de San Felipe es una trampa de muerte porque el sector es de una alta presencia de delincuentes. Hay dos policías, pero todos están dentro del juzgado.

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