Un hogar digno para el Ministerio de Educación
Hace días escuché, a través de la radio KW Continente, a una educadora quejarse, con mucha pena, del pésimo estado físico en que se encuentra el edificio donde funcionan las oficinas centrales del Ministerio de Educación.
Decía la denunciante que ese viejo edificio sirvió de hospital psiquiátrico para las fuerzas armadas estadounidenses acantonadas en la antigua Zona del Canal durante el siglo pasado. El local ya no reune las condiciones mínimas higiénicas, y menos decorosas, para albergar oficina alguna. Es más, está infestado de bacterias que ponen en riesgo la salud del personal que labora en sus departamentos. Presenta un aspecto infrahumano, semejante a una de las "vetustas casonas" condenadas (maquilladas con una mano de pintura) situadas en los barrios bajos de nuestra capital. Tan lamentable situación, nos obliga a preguntar: ¿A quién se le ocurrió la desdichada idea de trasladar las oficinas centrales del Ministerio de Educación a esa deprimente pocilga? ¿Qué triste opinión tienen los responsables de tan infortunada decisión sobre lo que es y representa la educación de un pueblo? ¿Acaso tiene sentido hablar de "reforma o modernización de la educación" cuando el Ministerio carece de un hogar propio, decente y decoroso? ¿Se justifica este inexplicable contraste en un país que aspira a ser del primer mundo, y en cuya ciudad capital se adelantan megaproyectos de construcción de "rascacielos", probablemente los más altos y modernos de la región latinoamericana?
Sabemos que la decisión de esta descabellada medida no fue tomada por el actual gobierno; no obstante, sí le asiste la responsabilidad, como un compromiso ineludible con la educación popular, de resolver de una vez por todas esta mora del Estado, motivada por una prolongada negligencia oficial que ha durado más de un siglo.
En efecto, el Ministerio de Educación en más de 100 años de nuestra vida republicana, jamás ha contado con edificio propio. Se ha mudado, cual inquilino pobre de barrio bajo, de cuartucho en cuartucho de alquiler, a diferentes zonas residenciales de la ciudad. Funcionó por muchos años compartiendo el espacio con la Dirección General de Correos y Telégrafos, en un antiguo edificio frente a la Plaza Catedral (modernamente remodelado y convertido en lo que es hoy el Museo del Canal). De allí pasó, en 1961, durante el gobierno del Presidente Roberto F. Chiari, a ocupar los pisos altos del edificio principal de la Caja de Ahorros, ubicado en la Ave. Central; luego, en 1971, fue trasladado al edificio Poli en la Ave. Justo Arosemena, diagonal a la Escuela República de Venezuela, ¡pero siempre con carácter de inquilino! En 1997, durante la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares, mudó sus oficinas a una propiedad de la ARI, ubicada en "Los Ríos" de las tierras revertidas. Y, finalmente, durante el desgobierno de Mireya Moscoso, fue cuando se tomó la desatinada decisión de trasladar este ministerio a las instalaciones del antiguo "hospital psiquiátrico", a todas luces inadecuadas, las cuales, lamentablemente, todavía ocupa.
Se invierten millones en construcciones de todo tipo, sin duda, también necesarias para el desarrollo económico y social del país; pero el Ministerio de Educación aún sigue siendo huérfano de un hogar permanente "digno y decente", a pesar de que hay terrenos disponibles para dotarlo de un edificio propio, debidamente equipado, para un mejor desempeño de sus esenciales y complejas funciones administrativas, técnicas y docentes, tal como le corresponde a la institución rectora del sector educativo; es decir, la planificación y ejecución de la política educativa del Estado.
La Ciudad del Saber, por ejemplo, podría ser el sitio ideal para realizar ese noble y patriótico propósito. Ubicado allí, el Ministerio bien podría erigirse en "símbolo" de ese Centro de Cultura de proyección internacional. Sería deseable y provechoso por muchas razones, entonces, que el Gobierno destinara los recursos necesarios para dotar a la institución de un hogar propio, digno y decente, como dejamos dicho. Sería una de las obras culturales más grandiosas de la administración del presidente Torrijos y quedaría inscrita en la historia para la posteridad.
Ada de Guevara, residente en Paraíso, admitió que el desbordamiento de excretas tiene meses de estar así.
Explicó que la gran cantidad de hojas de las áreas verdes que rodean el lugar caen directo a los drenajes, haciendo que se obstruyan.
"Los moradores hemos presentado el problema a la Junta Comunal del corregimiento de Ancón, y el representante indicó que buscarían la solución".
En Pedro Miguel, las calles están deterioradas.
Ricardo, quien reside allí desde 1962, manifestó que ante las primeras muestras de deterioro, las autoridades colocaron parches, los que ya han cedido.
Las señalizaciones internas, que indican el nombre de las calles, en su gran mayoría están dañadas, dobladas e incluso oxidadas por el tiempo y, como todo, la falta de mantenimiento.
Eduardo Prens, encargado de la piquera de la Cooperativa de Trabajo y Servicio de Autobuses del Corregimiento de Ancón (SACA), indicó que los pasajeros son intransigentes.
Informó que tienen 25 buses para cubrir las rutas de las áreas revertidas, con una constancia de 20 minutos.
Niega que los conductores suspendan el servicio a tempranas horas de la noche, y que se trabaja hasta las 10: 45 p.m.
"La gente quiere que el bus salga con tres personas de la piquera, y el asunto evidentemente no puede ser así, porque el diesel es caro, y el negocio no sería rentable".
Manifestó que después de esas horas tienen el apoyo de la ruta de buses Chilibre- Zona.
Joaquín Vásquez, representante del corregimiento de Ancón, está consciente de la situación.
Todas las semanas recibe denuncias en la junta comunal por la obstrucción del sistema de alcantarillados, y en reuniones se ha logrado que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), den mantenimiento a las líneas colectoras de aguas negras que tienen más de 50 y 80 años sin mantenimiento adecuado.
Sobre el transporte, reconoció que se han recibido muchas quejas, porque SACA tiene el monopolio en el transporte por facultad de los tratados Torrijos-Carter.
Los cooperativos de SACA no han sido creativos ni se han modernizado, por lo que el servicio que prestan es ineficiente y relativamente caro.
Al tratar el tema de las calles, el representante de Ancón expresó que en efecto el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha estado atendiendo otras peticiones de urgencia, pero se le ha pedido que atiendan las peticiones del área.
Decía la denunciante que ese viejo edificio sirvió de hospital psiquiátrico para las fuerzas armadas estadounidenses acantonadas en la antigua Zona del Canal durante el siglo pasado. El local ya no reune las condiciones mínimas higiénicas, y menos decorosas, para albergar oficina alguna. Es más, está infestado de bacterias que ponen en riesgo la salud del personal que labora en sus departamentos. Presenta un aspecto infrahumano, semejante a una de las "vetustas casonas" condenadas (maquilladas con una mano de pintura) situadas en los barrios bajos de nuestra capital. Tan lamentable situación, nos obliga a preguntar: ¿A quién se le ocurrió la desdichada idea de trasladar las oficinas centrales del Ministerio de Educación a esa deprimente pocilga? ¿Qué triste opinión tienen los responsables de tan infortunada decisión sobre lo que es y representa la educación de un pueblo? ¿Acaso tiene sentido hablar de "reforma o modernización de la educación" cuando el Ministerio carece de un hogar propio, decente y decoroso? ¿Se justifica este inexplicable contraste en un país que aspira a ser del primer mundo, y en cuya ciudad capital se adelantan megaproyectos de construcción de "rascacielos", probablemente los más altos y modernos de la región latinoamericana?
Sabemos que la decisión de esta descabellada medida no fue tomada por el actual gobierno; no obstante, sí le asiste la responsabilidad, como un compromiso ineludible con la educación popular, de resolver de una vez por todas esta mora del Estado, motivada por una prolongada negligencia oficial que ha durado más de un siglo.
En efecto, el Ministerio de Educación en más de 100 años de nuestra vida republicana, jamás ha contado con edificio propio. Se ha mudado, cual inquilino pobre de barrio bajo, de cuartucho en cuartucho de alquiler, a diferentes zonas residenciales de la ciudad. Funcionó por muchos años compartiendo el espacio con la Dirección General de Correos y Telégrafos, en un antiguo edificio frente a la Plaza Catedral (modernamente remodelado y convertido en lo que es hoy el Museo del Canal). De allí pasó, en 1961, durante el gobierno del Presidente Roberto F. Chiari, a ocupar los pisos altos del edificio principal de la Caja de Ahorros, ubicado en la Ave. Central; luego, en 1971, fue trasladado al edificio Poli en la Ave. Justo Arosemena, diagonal a la Escuela República de Venezuela, ¡pero siempre con carácter de inquilino! En 1997, durante la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares, mudó sus oficinas a una propiedad de la ARI, ubicada en "Los Ríos" de las tierras revertidas. Y, finalmente, durante el desgobierno de Mireya Moscoso, fue cuando se tomó la desatinada decisión de trasladar este ministerio a las instalaciones del antiguo "hospital psiquiátrico", a todas luces inadecuadas, las cuales, lamentablemente, todavía ocupa.
Se invierten millones en construcciones de todo tipo, sin duda, también necesarias para el desarrollo económico y social del país; pero el Ministerio de Educación aún sigue siendo huérfano de un hogar permanente "digno y decente", a pesar de que hay terrenos disponibles para dotarlo de un edificio propio, debidamente equipado, para un mejor desempeño de sus esenciales y complejas funciones administrativas, técnicas y docentes, tal como le corresponde a la institución rectora del sector educativo; es decir, la planificación y ejecución de la política educativa del Estado.
La Ciudad del Saber, por ejemplo, podría ser el sitio ideal para realizar ese noble y patriótico propósito. Ubicado allí, el Ministerio bien podría erigirse en "símbolo" de ese Centro de Cultura de proyección internacional. Sería deseable y provechoso por muchas razones, entonces, que el Gobierno destinara los recursos necesarios para dotar a la institución de un hogar propio, digno y decente, como dejamos dicho. Sería una de las obras culturales más grandiosas de la administración del presidente Torrijos y quedaría inscrita en la historia para la posteridad.
Ada de Guevara, residente en Paraíso, admitió que el desbordamiento de excretas tiene meses de estar así.
Explicó que la gran cantidad de hojas de las áreas verdes que rodean el lugar caen directo a los drenajes, haciendo que se obstruyan.
"Los moradores hemos presentado el problema a la Junta Comunal del corregimiento de Ancón, y el representante indicó que buscarían la solución".
En Pedro Miguel, las calles están deterioradas.
Ricardo, quien reside allí desde 1962, manifestó que ante las primeras muestras de deterioro, las autoridades colocaron parches, los que ya han cedido.
Las señalizaciones internas, que indican el nombre de las calles, en su gran mayoría están dañadas, dobladas e incluso oxidadas por el tiempo y, como todo, la falta de mantenimiento.
Eduardo Prens, encargado de la piquera de la Cooperativa de Trabajo y Servicio de Autobuses del Corregimiento de Ancón (SACA), indicó que los pasajeros son intransigentes.
Informó que tienen 25 buses para cubrir las rutas de las áreas revertidas, con una constancia de 20 minutos.
Niega que los conductores suspendan el servicio a tempranas horas de la noche, y que se trabaja hasta las 10: 45 p.m.
"La gente quiere que el bus salga con tres personas de la piquera, y el asunto evidentemente no puede ser así, porque el diesel es caro, y el negocio no sería rentable".
Manifestó que después de esas horas tienen el apoyo de la ruta de buses Chilibre- Zona.
Joaquín Vásquez, representante del corregimiento de Ancón, está consciente de la situación.
Todas las semanas recibe denuncias en la junta comunal por la obstrucción del sistema de alcantarillados, y en reuniones se ha logrado que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), den mantenimiento a las líneas colectoras de aguas negras que tienen más de 50 y 80 años sin mantenimiento adecuado.
Sobre el transporte, reconoció que se han recibido muchas quejas, porque SACA tiene el monopolio en el transporte por facultad de los tratados Torrijos-Carter.
Los cooperativos de SACA no han sido creativos ni se han modernizado, por lo que el servicio que prestan es ineficiente y relativamente caro.
Al tratar el tema de las calles, el representante de Ancón expresó que en efecto el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha estado atendiendo otras peticiones de urgencia, pero se le ha pedido que atiendan las peticiones del área.
El representante de Ancón explicó que el perfil de las personas que viven en las áreas de Pedro Miguel y Paraíso es que muchas han comprado las casas cuando revirtió a manos panameñas, mientras que otras le pagaban una cuota de alquiler a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), y que ahora está en manos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Según el último censo de población del año 2000 en la comunidad de Pedro Miguel existen 177 casas, mientras que en el sector de Paraíso hay aproximadamente 283.