Un hogar fuera de casa
Se ha abierto una puerta con un luminoso y esperanzado sendero para los niños discapacitados a nivel mundial. Los Shriners, organizados en muchos países del orbe, calladamente hacen realidad las expectativas de los niños que, por escasez de recursos y, en otros casos, por falta de tecnología médica, en sus respectivos países no logran su capacitación.
Con la destreza que emana del conocimiento y la experiencia, los médicos encaran el reto que presenta cada caso, cada niño. La excelencia profesional y la calidad del servicio es reconocida. Los resultados logrados colman de satisfacción a los galenos y llenan de gratitud a padres e hijos.
La magnitud de la obra de los Shriners es invaluable y los beneficios que la misma genera a nuestros niños es un compromiso de vida fructífera y valiosa para los pacientes atendidos.
El vuelo hacia los Estados Unidos, acompañados por personas responsables resulta placentero y sin costo alguno, y luego llegar a tierra extraña es sólo una idea que pronto se desvanece.
Los hospitales, con una calidez indescriptible, con salas de juego, con atención escolar para los niños, con una deliciosa y nutritiva comida que responde a las preferencias del paciente hacen grata la estancia en este lugar.
La organización semanal de excursiones y actividades diversas enriquecen y distraen los pacientitos que son conducidos a cada lugar en medio de las más estrictas medidas de seguridad.
Los padres ocupan en los hospitales de los Shriners, un lugar preferencial. Aquí se les ofrece alimentación gratuita de una de las comidas del día, luego la visita regular a un excelente restaurante para degustar a diario lo que preparan en este lugar.
Los padres con niños discapacitados sólo deben pagar su pasaje y los gastos de su estancia que no son excesivos porque, para la salud emocional del niño y para estimular su rápida recuperación, el padre o madre comparte la habitación del hospital con su hijo o hija.
La atención personalizada de médicos y enfermeras y la consulta permanente nos asegura el éxito de los tratamientos que se aplican. Inclusive, las sillas de ruedas y los aparatos ortopédicos, son obsequiados al paciente para garantizar la precisión del aparato requerido. Aquí sólo se conoce una bandera: la paz y en un concierto de amor y voluntad se fraterniza y se comparte.
Agradecimiento es una palabra con una connotación aproximada a la alegría que invade el corazón de quienes acuden a los Shriners buscando solución y apoyo a la discapacidad de sus hijos. Imperecedero es el recuerdo de las horas vividas en el lugar que cristaliza los más caros anhelos de nuestros hijos, que los incorpora a la vida para que puedan desarrollar normalmente, el potencial del que han sido dotados.
Por todo esto, reitero, gracias es palabra insuficiente para manifestar gratitud por ese regalo al corazón, a la vida, que a través de los años otorgan los SHRINERS pero, aún así, ¡MUCHAS GRACIAS!
Con la destreza que emana del conocimiento y la experiencia, los médicos encaran el reto que presenta cada caso, cada niño. La excelencia profesional y la calidad del servicio es reconocida. Los resultados logrados colman de satisfacción a los galenos y llenan de gratitud a padres e hijos.
La magnitud de la obra de los Shriners es invaluable y los beneficios que la misma genera a nuestros niños es un compromiso de vida fructífera y valiosa para los pacientes atendidos.
El vuelo hacia los Estados Unidos, acompañados por personas responsables resulta placentero y sin costo alguno, y luego llegar a tierra extraña es sólo una idea que pronto se desvanece.
Los hospitales, con una calidez indescriptible, con salas de juego, con atención escolar para los niños, con una deliciosa y nutritiva comida que responde a las preferencias del paciente hacen grata la estancia en este lugar.
La organización semanal de excursiones y actividades diversas enriquecen y distraen los pacientitos que son conducidos a cada lugar en medio de las más estrictas medidas de seguridad.
Los padres ocupan en los hospitales de los Shriners, un lugar preferencial. Aquí se les ofrece alimentación gratuita de una de las comidas del día, luego la visita regular a un excelente restaurante para degustar a diario lo que preparan en este lugar.
Los padres con niños discapacitados sólo deben pagar su pasaje y los gastos de su estancia que no son excesivos porque, para la salud emocional del niño y para estimular su rápida recuperación, el padre o madre comparte la habitación del hospital con su hijo o hija.
La atención personalizada de médicos y enfermeras y la consulta permanente nos asegura el éxito de los tratamientos que se aplican. Inclusive, las sillas de ruedas y los aparatos ortopédicos, son obsequiados al paciente para garantizar la precisión del aparato requerido. Aquí sólo se conoce una bandera: la paz y en un concierto de amor y voluntad se fraterniza y se comparte.
Agradecimiento es una palabra con una connotación aproximada a la alegría que invade el corazón de quienes acuden a los Shriners buscando solución y apoyo a la discapacidad de sus hijos. Imperecedero es el recuerdo de las horas vividas en el lugar que cristaliza los más caros anhelos de nuestros hijos, que los incorpora a la vida para que puedan desarrollar normalmente, el potencial del que han sido dotados.
Por todo esto, reitero, gracias es palabra insuficiente para manifestar gratitud por ese regalo al corazón, a la vida, que a través de los años otorgan los SHRINERS pero, aún así, ¡MUCHAS GRACIAS!