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Un hospital para niños asegurados


El pasado mes de noviembre, Panamá fue la sede de la Cumbre Iberoamericana sobre la Infancia y la Niñez. En ésta los gobernantes de los países del área se comprometieron hacer todos los esfuerzos en mejorar la calidad de vida de la niñez de la región.
La polémica y el debate en que ha estado sumida la Caja de Seguro Social (CSS) en los casi dos años, ha tenido entre sus temas: las diferencias entre el movimiento obrero y los empresarios, a los jubilados y sus aspiraciones, a los trabajadores de la institución y sus derechos adquiridos, al fantasma de la privatización, a la mejora en la prestación de los servicios médicos y a las finanzas de largo plazo. Analizando cifras de los Programas de Invalidez, Vejez y Muerte tropecé con algo, que en lo que a mí respecta, no había realizado el alcance que tenía, me pasó inadvertido. Es nada más y nada menos, que los niños y sus enfermedades no eran parte de la tremenda discusión que manteníamos los adultos. En busca de cómo remediar, encontré con mucho sentido las afirmaciones del Prof. Jované y sus proyecciones demográficas en las que señala un camino, el cual lleva a que en las próximas décadas tendremos un fenómeno muy especial para un país, tener a la mayor cantidad de sus ciudadanos en edad de trabajar. Pero, si no les procuramos a estos ciudadanos el cuidado y la salud desde que vienen al mundo con su carnet de beneficiario en la mano, hasta que se convierten en adultos productivos, el ansiado desarrollo económico no se materializará, porque la inversión en capital humano no será viable, seguiremos siendo pobres y aquella visión, será tan sólo, una quimera. No habrá modelo económico que funcione con una niñez falta de atención médica.
Luego de hacer una primera investigación, resulta que por reglamentos propios, la niñez asegurada es atendida por medio de médicos pediatras hasta los 15 años, luego quedan en una zona gris en donde son tratados como cuasi adultos hasta su mayoría de edad, inmersos en un mar de confusiones y con las inquietudes propias de la adolescencia.
Hay estudios que indican que de los aproximadamente dos millones de usuarios de la Seguridad Social panameña, más de 500,000 son menores de 15 años y el aumento es de unos 50,000 niños al año y Panamá absorbe casi 40,000 de esas afiliaciones. Tomando como base lo anterior, hicimos una propuesta a la Junta Directiva para considerar la pronta atención a las necesidades de pediatría en la CSS. Toca entonces, debatir responsablemente, a todos los que nos sentamos en la Junta Directiva, sobre la conveniencia de construir un Hospital de Especialidades de Pediatría que trabaje y que sea complemento a las proyecciones de la Red Hospitalaria Nacional y del Hospital del Niño.
El otro punto a tener en cuenta, sería la localización de este hospital pediatrico, ya que no podría ser en el Complejo Hospitalario Metropolitano por no tener éste el espacio físico. La otra tarea es encontrar un lugar céntrico, de fácil acceso a los usuarios y a las necesidades de la población asegurada. La información con que dispongo es que la ciudad de Panamá y San Miguelito tienen aproximadamente unos 250,000 niños menores de 15 años que requieren de niveles de atención hospitalaria muy particular. También existe información que hay ofertas hechas a la CSS sobre instalaciones privadas, las que bien pueden ser consideradas para esta propuesta. Es importante señalar que hay una vieja aspiración, la cual data de unos 15 años, cuando un grupo de médicos visionarios plantearon construir un hospital infantil para la niñez asegurada.
Es imperativo destacar la gran labor que hace el Departamento de Pediatría y su sala de hospitalización en el Complejo Hospitalario Metropolitano, donde una cama está a sólo dos pies de la otra, en la cual el familiar debe estar las 24 horas con el niño faltando a recomendaciones de la Organización de la Salud. Hay severas limitantes para el aislamiento para prevenir contagios, para tratar a los niños prematuros, a los cuidados intensivos y a los tratamientos de gran complejidad. El inconveniente que se tiene para el uso de los quirófanos complica las citas y las operaciones, aunque la cirugía ambulatoria tiene un buen rendimiento, cercano al 70% superando muchos problemas de orden técnico-administrativos. A pesar de todo, se obtuvieron resultados globales satisfactorios de aproximadamente 90,000 egresos y consultas.
Los frutos que se cosecharán son obvios en cuanto a niños se refiere, pero si se toma en cuenta, que se le entregan de vuelta al Complejo Hospitalario Metropolitano sus mil metros cuadrados, el congestionamiento en el uso de equipos comunes, descongestión de laboratorios, más todo el tráfico de gente y carros, así como disponer de mayor tiempo de utilización de los quirófanos para que puedan mejorarse el porcentaje de utilización de los salones de operaciones en adultos con necesidades de cirugías muy especializadas, aportando a la solución de la mora quirúrgica.
Esta inversión que se propone tiene también beneficios inmediatos para todos los infantes, niños y adolescentes en los programas de la CSS, tanto de la ciudad, como del resto del país. Así se estaría cumpliendo con unos de los tantos compromisos de la Cumbre Iberoamericana, para que no quede sólo el recuerdo del enfrentamiento a palabras entre el presidente cubano y el salvadoreño, dejémosle lo positivo y lo concreto a nuestra infancia y a nuestros adolescentes, que es a quienes nos debemos. Son el futuro de la Patria.

101 años de Panamá América

 
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