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Un incendio anunciado que pudo ser evitado


Rostros sin esperanza, abanicos chamuscados, madera, ropa quemada y la sensación de que todo se pudo haber evitado, es lo que quedó del incendio que consumió un viejo inmueble en calle Novena, Pueblo Nuevo el pasado jueves, y en el que perdió la vida una persona.
Venticuatro horas después del siniestro, funcionarios de la Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario llevaban a cabo las labores de recolección de escombros y de limpieza general, mientras escuchaban de parte de los damnificados cómo ocurrieron los hechos.
El viejo inmueble fue incendiado por su dueño, Fernando Mckindo, sujeto que según informaron los damnificados tenía problemas de adicción y residía en el mismo caserón.
Según los moradores, Mckindo constantemente amenazaba con incendiar la casa y tenía disputas permanentemente con los inquilinos.
Vanessa Racero, una de las damnificadas de este incendio, señaló que sólo a uno de los damnificados lo habían ubicado en el gimnasio de Pueblo Nuevo, pero el resto permanecía en casa de vecinos y familiares.
Aseguró que primero se les informó que el gimnasio de Pueblo Nuevo estaba disponible para reubicarlos, pero le hicieron la observación que si tenían a algún familiar que los pudiera albergar, sería mejor. No obstante, informaron que prefieren ser reubicados hasta que se les proporcione una solución permanente.
"Hasta el momento sólo se han apersonado funcionarios del Ministerio de Vivienda (MIVI), quienes nos hicieron una evaluación. Además llegó el alcalde Juan Carlos Navarro, el representante Víctor Juliao y un legislador del circuito", dijo.
Añadió que le han dado alimentación, pero esperan estufas, ropa para adultos y niños, comida seca y zapatos, entre otros artículos.
Rosa McPherson es otra de las damnificadas. Narró que pudo salvar algunos bienes, pero la mayoría los perdió.
Aseguró que sus dos hijos se encuentran en casa de una amiga que se ofreció a cuidárselos mientras la ubiquen en un lugar mejor.
"Del MIVI nos dijeron que tenemos que tomar las cosas con calma, ya que aún no les habían dado la orden de construir o lo que se hará en el lugar", indicó.
Tomasa Morales, de 63 años de edad, fue la víctima del fuego. McPherson era vecina de la hoy occisa. La describió como una señora tranquila, de buen corazón y amigable, que padecía de diabetes.
"Durante el fuego, yo vi cuando la señora gritaba salven a Dicky, salven a Dicky, que era su hijo, pero ella no pudo salir", dijo McPherson.
"Cuando no había quién cuidara los niños, ella se ofrecía, era muy atenta con todos. Era tan buena persona que a pesar que se había separado de su esposo y de que éste la maltrataba, ella lo atendía", describieron.
Según los residentes del viejo caserón, Fernando Mckindo, de 69 años de edad, es una persona adicta a las drogas, que a mediados del año pasado incendió parte de la casa.
"Cada vez que necesitaba dinero para comprar drogas amenazaba a la gente con machete y cuchillos para lograr su cometido", dijo McPherson.
"Mckindo tenía problemas con todos los vecinos. En varias oportunidades tuve que llevarlo ante el corregidor para que no se metiera conmigo", expresó.
McPherson sostuvo que todo se pudo evitar si las autoridades hubieran actuado de la manera correcta, pues con la cantidad de denuncias que el piromaniaco tenía en su contra, debía estar preso.
Otra de las moradoras del lugar aseguró que además del alquiler que le cobraba McKindo, también le solicitaba dos balboas semanales para cubrir los gastos de agua y luz y cuando necesitaba dinero para comprar drogas le desconectaba la luz y le pedía dinero adicional, a pesar de haberle pagado con antelación.
Información emanada del MIVI destaca que esperan la autorización de los dueños del inmueble siniestrado para iniciar la construcción en el mismo lugar de un albergue provisional, que sería ocupado por los damnificados.
Precisa que esperan que culminen las labores de limpieza para entrar con los albañiles y el personal necesario para iniciar la construcción.

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