A un lector
Hemos leído la nota que, a propósito de nuestro artículo "EE.UU., la OTAN o la moral escurridiza" (El Panamá-América, 21 de mayo de 1999) ha publicado el señor Rolando J. De León de Alba, ("¿De qué moralidad estamos hablando?", El Panamá-América, 28 de mayo de 1999).
Nos queda la impresión de que el señor De León no ha leído nuestros otros artículos, que citamos a continuación: "Los EE.UU., la OTAN y la inseguridad internacional" (20 de abril de 1999); "Yugoslavia: ¿una tercera Hiroshima?" 24 de abril de 1999); "Yugoslavia: la lucha por el derecho y la información" (1 de mayo de 1999); "Otanazis y arrogancia del poder" (6 de mayo de 1999); "EE.UU. y el número de la bestia: 666" (14 de mayo de 1999); "Felipe González o la verdad perdida" (18 de mayo de 1999); "EE.UU., la OTAN o la moral escurridiza" (21 de mayo de 1999); "OTAN-EE.UU. o la vergüenza que no es" (26 de mayo de 1999).
En dichos textos hay suficiente información que le permitirán al señor De León comprender mejor nuestros puntos de vista, por lo cual consideramos innecesario repetirnos. No obstante, son obligantes algunas precisiones.
El señor De León ignora o pierde de vista que algunos artículos refutan la posición del ex presidente de España, don Felipe González, pues suyas son las afirmaciones en el sentido de que la actual agresión a Yugoslavia se realiza "por vergüenza" y que la OTAN no tiene una doble moral, dando a entender don Felipe que la actual agresión tiene carácter moral.
El señor De León nos acusa: "Sr. Yao, no cuestione la moralidad de nada ni de nadie, sobre todo si usted no muestra toda la verdad. No pierda el foco central del problema y concéntrese en el hecho de que el Presidente Milosevic es el verdadero protagonista de esta secuela de horror, y quien sin ningún remordimiento se ha dedicado a masacrar la vida de inocentes seres humanos".
Al cuestionar la moralidad que González le atribuye a la OTAN, no esperamos que las intervenciones militares tengan moral porque ello entrañaría un contrasentido. Tan solo le decimos a don Felipe que no se haga el tonto. Ahora bien, si otros piensan que la supuesta intención humanitaria de la OTAN-EE.UU. puede canalizarse a través de la destrucción de Yugoslavia, convendría a estas personas leer la declaración de los "Médicos Sin Fronteras" sobre este punto, publicada la semana pasada en el diario Le Monde, de Francia, así como las recientes declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, sobre qué es y qué no es una operación humanitaria, en el mismo diario, dando a entender que la operación de la OTAN no tiene nada de humanitaria. De igual modo, harían bien en leer el informe de Amnistía Internacional y America"s Watch sobre Yugoslavia.
Invito al señor De León a leer también el artículo del ex presidente Jimmy Carter, publicado en The New York Times el pasado jueves, 27 de mayo, y reseñadas por El Universal de Panamá, el domingo, 30 de mayo. Jimmy Carter acusó al gobierno de Clinton de seguir un criterio racista en torno a las tragedias humanitarias de la actualidad, señalándole como más graves que las de Kosovo aquéllas que se producen en Africa y sobre las que Clinton no ha derramado una lágrima. En una entrevista con la cadena CNN, del 29 de mayo de 1999, Carter dijo: "Lo que hemos hecho es poner hasta 14 millones de personas en Yugoslavia en una terrible situación" y que los bombardeos aéreos acrecentaron la huida de los albano-kosovares (Carter no habla de deportación).
Carter respondía así a un artículo del presidente Clinton en The New York Times del 23 de mayo de 1999, tan plagado de mentiras sobre la guerra que hasta el ex premier ruso Victor Chernomirdin, mediador del G-8, se vio obligado a contestarle a Clinton todas sus falacias en un artículo publicado en The Washington Post el 28 de mayo de 1999, intitulado, "Bombs Rule Out Talk of Peace" ("Las Bombas eliminan las conversaciones de paz"). El señor De León podrá leer un excelente análisis del artículo de Clinton en Tiempos del Mundo (27 de mayo al 2 de junio de 1999), escrito por Claudio Campuzano.
Ahora bien, no intentamos mostrar -como dice el señor De León- toda la verdad" porque no la tenemos. El día que tenga toda la verdad me sentiré muy aburrido, mi vida carecerá de sentido y empezaré a morir. Sólo pretendo que el rayito de verdad que tengo hoy sea mayor cada día, y por eso y para eso dedico mucho tiempo al estudio porque las ideas no caen del cielo.
No seamos víctimas tontas de la propaganda de guerra de los EE.UU.-OTAN que sólo quiere que pensemos en los albaneses kosovares sin prestar atención al significado real de la intervención militar de los otanienses en Yugoslavia. Criticamos a los Estados Unidos por la misma razón que los señores Henry Kissinger, Arthur Schlessinger, Jimmy Carter, Zbigniew Brezinsky, Noam Chomsky y otros están cuestionando a los otanienses (Clinton a la cabeza), a quienes ellos consideran carentes de liderazgo, torpes, hipócritas, mentirosos, contradictorios e inconsecuentes.
Arthur Schlessinger, ex ayudante del presidente John F. Kennedy, Profesor de Historia en la Universidad de Nueva York, ha escrito lo siguiente ("Occidente en el Laberinto", El País, 20 de mayo de 1999: "Es justo presentar a Milosevic como un demonio. El y sólo él ha provocado la tragedia de Yugoslavia. Pero es un error presentar como un demonio al pueblo serbio. También los serbios han sido víctimas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el movimiento fascista más despiadado después de los nazis fue el de los ustacha de Ante Pavelic en Croacia. Los ustacha asesinaron a cientos de miles de serbios. Y aún en 1995, los croatas del presidente Tudjman practicaron la limpieza étnica en Krajina y expulsaron a 200,000 serbios con una crueldad comparable a la que ha precedido la expulsión de los kosovares. Entonces la OTAN no reaccionó como esta reacción de ahora".
El señor De León, ¿acusará también a Schlessinger de no decir "toda la verdad"?
El señor De León añade: "Si la OTAN no es el mejor recurso para impedir esta injusticia, llamemos entonces a Luke Skywalker, Superman, el Hombre Araña o el Chapulín Colorado para ver si tenemos otra alternativa "moralista" como usted la quiere llamar". Cuando mis alumnos en la universidad me hacen preguntas mal formuladas u ofensivas, no las contesto hasta tanto no la hayan reformulado con respeto. Pero el señor De León no es alumno mío y me preocupan los demás lectores de este diario.
No esperamos una alternativa "moralista". Nos conformamos con una que se ubique dentro de los parámetros de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional. Por supuesto, la OTAN es el peor recurso para impedir la injusticia porque los problemas humanitarios no pueden resolverse con bombas. Le recomendamos que lea el análisis brillante del actual Director de la UNESCO, el mayor Zaragoza, publicada en El País y reproducida por La Prensa hará unas tres semanas.
El señor De León se siente ofendido porque, al final de nuestro artículo del 21 de mayo, añadimos un "ºHeil Hitler!" y nos sugiere que "por respeto a la comunidad de pueblos inteligentes y democráticos, no utilice ni de referencia ese mal saludo a final de su artículo, que no sólo ha inspirado a dementes a cometer los más grandes crímenes que se tiene memoria, etc.".
Para quien no haya leído dicho artículo, el párrafo pertinente dice así: "Felipe González no estaba en la celebración de la OTAN a fines de abril en Washington, cuando los otanazis proclamaron un nuevo orden internacional y una nueva doctrina militar, y donde, tras bambalinas y el ridículo oropel, los verdaderos dueños de la OTAN brindaban para conmemorar un aniversario más del suicidio de Adolfo Hitler (30 de abril de 1945), su querido mentor, ya antes homenajeado en una escuela de Littleton, Colorado. ºHeil Hitler!"
A raíz de la matanza en dicha escuela, el gobierno norteamericano informó que los asesinos pertenecían a la pandilla de "Las Gabardinas", una célula nazi, y que ellos la cometieron para conmemorar el aniversario del suicidio de su ídolo, Adolfo Hitler. El nazismo está resurgiendo en dos países particularmente: los Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Será coincidencia que estos dos países, miembros de la OTAN, sean los más agresivos con Yugoslavia?
No, señor De León, no odiamos al "Occidente", como tampoco el Papa Juan Pablo II, Jimmy Carter, Schlessinger, Chomsky, Kissinger, Jesse Jackson y tantos otros odian a los Estados Unidos tan solo por no estar de acuerdo. Odiamos la mentira cuando es usada para justificar una injusticia.
Nos queda la impresión de que el señor De León no ha leído nuestros otros artículos, que citamos a continuación: "Los EE.UU., la OTAN y la inseguridad internacional" (20 de abril de 1999); "Yugoslavia: ¿una tercera Hiroshima?" 24 de abril de 1999); "Yugoslavia: la lucha por el derecho y la información" (1 de mayo de 1999); "Otanazis y arrogancia del poder" (6 de mayo de 1999); "EE.UU. y el número de la bestia: 666" (14 de mayo de 1999); "Felipe González o la verdad perdida" (18 de mayo de 1999); "EE.UU., la OTAN o la moral escurridiza" (21 de mayo de 1999); "OTAN-EE.UU. o la vergüenza que no es" (26 de mayo de 1999).
En dichos textos hay suficiente información que le permitirán al señor De León comprender mejor nuestros puntos de vista, por lo cual consideramos innecesario repetirnos. No obstante, son obligantes algunas precisiones.
El señor De León ignora o pierde de vista que algunos artículos refutan la posición del ex presidente de España, don Felipe González, pues suyas son las afirmaciones en el sentido de que la actual agresión a Yugoslavia se realiza "por vergüenza" y que la OTAN no tiene una doble moral, dando a entender don Felipe que la actual agresión tiene carácter moral.
El señor De León nos acusa: "Sr. Yao, no cuestione la moralidad de nada ni de nadie, sobre todo si usted no muestra toda la verdad. No pierda el foco central del problema y concéntrese en el hecho de que el Presidente Milosevic es el verdadero protagonista de esta secuela de horror, y quien sin ningún remordimiento se ha dedicado a masacrar la vida de inocentes seres humanos".
Al cuestionar la moralidad que González le atribuye a la OTAN, no esperamos que las intervenciones militares tengan moral porque ello entrañaría un contrasentido. Tan solo le decimos a don Felipe que no se haga el tonto. Ahora bien, si otros piensan que la supuesta intención humanitaria de la OTAN-EE.UU. puede canalizarse a través de la destrucción de Yugoslavia, convendría a estas personas leer la declaración de los "Médicos Sin Fronteras" sobre este punto, publicada la semana pasada en el diario Le Monde, de Francia, así como las recientes declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, sobre qué es y qué no es una operación humanitaria, en el mismo diario, dando a entender que la operación de la OTAN no tiene nada de humanitaria. De igual modo, harían bien en leer el informe de Amnistía Internacional y America"s Watch sobre Yugoslavia.
Invito al señor De León a leer también el artículo del ex presidente Jimmy Carter, publicado en The New York Times el pasado jueves, 27 de mayo, y reseñadas por El Universal de Panamá, el domingo, 30 de mayo. Jimmy Carter acusó al gobierno de Clinton de seguir un criterio racista en torno a las tragedias humanitarias de la actualidad, señalándole como más graves que las de Kosovo aquéllas que se producen en Africa y sobre las que Clinton no ha derramado una lágrima. En una entrevista con la cadena CNN, del 29 de mayo de 1999, Carter dijo: "Lo que hemos hecho es poner hasta 14 millones de personas en Yugoslavia en una terrible situación" y que los bombardeos aéreos acrecentaron la huida de los albano-kosovares (Carter no habla de deportación).
Carter respondía así a un artículo del presidente Clinton en The New York Times del 23 de mayo de 1999, tan plagado de mentiras sobre la guerra que hasta el ex premier ruso Victor Chernomirdin, mediador del G-8, se vio obligado a contestarle a Clinton todas sus falacias en un artículo publicado en The Washington Post el 28 de mayo de 1999, intitulado, "Bombs Rule Out Talk of Peace" ("Las Bombas eliminan las conversaciones de paz"). El señor De León podrá leer un excelente análisis del artículo de Clinton en Tiempos del Mundo (27 de mayo al 2 de junio de 1999), escrito por Claudio Campuzano.
Ahora bien, no intentamos mostrar -como dice el señor De León- toda la verdad" porque no la tenemos. El día que tenga toda la verdad me sentiré muy aburrido, mi vida carecerá de sentido y empezaré a morir. Sólo pretendo que el rayito de verdad que tengo hoy sea mayor cada día, y por eso y para eso dedico mucho tiempo al estudio porque las ideas no caen del cielo.
No seamos víctimas tontas de la propaganda de guerra de los EE.UU.-OTAN que sólo quiere que pensemos en los albaneses kosovares sin prestar atención al significado real de la intervención militar de los otanienses en Yugoslavia. Criticamos a los Estados Unidos por la misma razón que los señores Henry Kissinger, Arthur Schlessinger, Jimmy Carter, Zbigniew Brezinsky, Noam Chomsky y otros están cuestionando a los otanienses (Clinton a la cabeza), a quienes ellos consideran carentes de liderazgo, torpes, hipócritas, mentirosos, contradictorios e inconsecuentes.
Arthur Schlessinger, ex ayudante del presidente John F. Kennedy, Profesor de Historia en la Universidad de Nueva York, ha escrito lo siguiente ("Occidente en el Laberinto", El País, 20 de mayo de 1999: "Es justo presentar a Milosevic como un demonio. El y sólo él ha provocado la tragedia de Yugoslavia. Pero es un error presentar como un demonio al pueblo serbio. También los serbios han sido víctimas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el movimiento fascista más despiadado después de los nazis fue el de los ustacha de Ante Pavelic en Croacia. Los ustacha asesinaron a cientos de miles de serbios. Y aún en 1995, los croatas del presidente Tudjman practicaron la limpieza étnica en Krajina y expulsaron a 200,000 serbios con una crueldad comparable a la que ha precedido la expulsión de los kosovares. Entonces la OTAN no reaccionó como esta reacción de ahora".
El señor De León, ¿acusará también a Schlessinger de no decir "toda la verdad"?
El señor De León añade: "Si la OTAN no es el mejor recurso para impedir esta injusticia, llamemos entonces a Luke Skywalker, Superman, el Hombre Araña o el Chapulín Colorado para ver si tenemos otra alternativa "moralista" como usted la quiere llamar". Cuando mis alumnos en la universidad me hacen preguntas mal formuladas u ofensivas, no las contesto hasta tanto no la hayan reformulado con respeto. Pero el señor De León no es alumno mío y me preocupan los demás lectores de este diario.
No esperamos una alternativa "moralista". Nos conformamos con una que se ubique dentro de los parámetros de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional. Por supuesto, la OTAN es el peor recurso para impedir la injusticia porque los problemas humanitarios no pueden resolverse con bombas. Le recomendamos que lea el análisis brillante del actual Director de la UNESCO, el mayor Zaragoza, publicada en El País y reproducida por La Prensa hará unas tres semanas.
El señor De León se siente ofendido porque, al final de nuestro artículo del 21 de mayo, añadimos un "ºHeil Hitler!" y nos sugiere que "por respeto a la comunidad de pueblos inteligentes y democráticos, no utilice ni de referencia ese mal saludo a final de su artículo, que no sólo ha inspirado a dementes a cometer los más grandes crímenes que se tiene memoria, etc.".
Para quien no haya leído dicho artículo, el párrafo pertinente dice así: "Felipe González no estaba en la celebración de la OTAN a fines de abril en Washington, cuando los otanazis proclamaron un nuevo orden internacional y una nueva doctrina militar, y donde, tras bambalinas y el ridículo oropel, los verdaderos dueños de la OTAN brindaban para conmemorar un aniversario más del suicidio de Adolfo Hitler (30 de abril de 1945), su querido mentor, ya antes homenajeado en una escuela de Littleton, Colorado. ºHeil Hitler!"
A raíz de la matanza en dicha escuela, el gobierno norteamericano informó que los asesinos pertenecían a la pandilla de "Las Gabardinas", una célula nazi, y que ellos la cometieron para conmemorar el aniversario del suicidio de su ídolo, Adolfo Hitler. El nazismo está resurgiendo en dos países particularmente: los Estados Unidos y Gran Bretaña. ¿Será coincidencia que estos dos países, miembros de la OTAN, sean los más agresivos con Yugoslavia?
No, señor De León, no odiamos al "Occidente", como tampoco el Papa Juan Pablo II, Jimmy Carter, Schlessinger, Chomsky, Kissinger, Jesse Jackson y tantos otros odian a los Estados Unidos tan solo por no estar de acuerdo. Odiamos la mentira cuando es usada para justificar una injusticia.