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Un llamado al Tribunal Electoral


Como ciudadano panameño que tiene el deber de denunciar todo lo que puede hacer daño a la democracia y a la libertad y que cree, profundamente, en que "El respeto al derecho ajeno es la paz", denuncio con toda energía a quienes en Veraguas han venido utilizando prácticas funestas al arrojar colorantes a las propagandas de algunos candidatos que aspiran a puestos de elección, como es el caso de Héctor J. Santacoloma y Ricardo Martinelli.
No es en esa forma como vamos a hacer de las elecciones de mayo de 2004 un torneo en donde la convivencia pacífica, el respeto, la comprensión, la libre expresión del pensamiento y la ecuanimidad, sean guías para lograr el éxito en esta empresa de tanta trascendencia para el futuro de la nación; no son los métodos más apropiados para combatir a los candidatos que no son de nuestra simpatía por ser caras nuevas. Así estamos demostrando un craso error que debemos corregir por el grave daño que puede causar a los principios democráticos. Estos son presagios de lo que pudiera ocurrir en las elecciones del 2004, si el Tribunal Electoral, no investiga, hasta las últimas consecuencias tan abominable conducta.
Si anhelamos unas elecciones que sean ejemplo de democracia, libertad y pureza, todos los panameños tenemos el deber de aportar nuestro grano de arena, así mismo los partidos políticos con el fin de que ante la comunidad, asuman la responsabilidad de realizar un torneo electoral transparente que propicie el ambiente de confianza y respeto del ejercicio del sufragio y la consolidación democrática de la sociedad panameña.
El país reclama una participación política respetuosa y promovedora de particulares valores para la creación de una cultura nacional que sea garante del progreso y el pleno reconocimiento de la voluntad popular. La construcción de la nueva sociedad que deseamos sólo será posible si nuestros hombres y mujeres que se desenvuelven en la política se comprometen a hacerlo con honestidad, respeto, sinceridad y el sentido de servicio que reclama toda función pública.
Consideramos que el Tribunal Electoral tiene un serio compromiso frente al reto del próximo torneo electoral 2004 y tiene que demostrar que como institución responsable de la organización y orden de este evento, debe defender, a toda costa, los principios democráticos y de libertad y no permitir, por ningún motivo, que ocurran hechos como los que estamos denunciando, tan perjudiciales para la imagen de la institución y del país.
Al denunciar tan funesta práctica en contra de los mencionados candidatos no nos mueve ningún interés partidista. Sólo anhelamos que las elecciones próximas sean un ejemplo de concordia, honestidad, pureza, libertad y democracia, a fin de que los panameños tengan la oportunidad de emitir su voto, libremente, por aquellos que representan mejores perspectivas para el desarrollo y progreso de la nación.
Invito a todos los lectores que visiten Canquintú, ya que la experiencia será gratificante. Les garantizo que verán algo diferente de nuestra tierra; comprobaremos que es bella, no sólo por fuera, sino por dentro -su gente, sus costumbres, y tradiciones-. Vale la pena apreciar la labor de la Iglesia en pro de esa gente que, en la mayoría de las veces, es olvidada y sólo la recordamos por sus trajes típicos y su folclore, empleados para engalanar las portadas de revistas de turismo o para las postales.

101 años de Panamá América

 
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